Durante la emisión de F90 por la pantalla de ESPN, Oscar Ruggeri descolocó a todos los presentes al compartir detalles sobre su intimidad y los hábitos que mantiene a la hora de dormir con su esposa Nancy. Lo que se inició como una charla sobre tecnología en el dormitorio derivó en un momento desopilante que hizo reír a todo el equipo que acompaña al conductor Sebastián Vignolo.
La discusión comenzó cuando en el programa abordaron el uso de dispositivos en el dormitorio. Al consultarle si miraba televisión en la cama, Ruggeri aclaró que no suele utilizarla, aunque el aparato permanezca en la habitación: "Está, está la tele, pero no la prendo". Además, ante la sugerencia de retirarla, justificó su permanencia: "¿Para qué la voy a sacar? ¿Sabés el quilombo que tuve para ponerla?". En ese sentido, remarcó que su pareja tampoco consume transmisiones en ese espacio.
La vestimenta nocturna y el debate en el panel de ESPN
A partir de esa primera intervención, la conversación viró hacia la forma en que los integrantes del ciclo descansan durante la noche. En la mesa, los panelistas Morena Beltrán, Marcelo Sottile, Carlos Aimar y Federico Bulos escucharon atentamente las preguntas acerca de si era más conveniente dormir con el torso cubierto o al descubierto.
Lejos de esquivar la consulta sobre su indumentaria, el exjugador de la Selección argentina explicó su preferencia por usar ropa de noche y precisó cuáles son las prendas exactas que elige a diario: "Remera y calzoncillo". La definición abrió paso de inmediato a la insistencia de sus compañeros, quienes quisieron saber las razones de fondo detrás de esa costumbre tan puntual.
La insólita explicación de Ruggeri sobre el descanso nocturno
Al momento de argumentar su decisión, Ruggeri brindó una justificación directa que generó un asombro total en el estudio de televisión: "Remera y calzoncillo, porque a la noche te levantás... Y cuando volvés del baño, viene el goteo". La frase desató carcajadas, bromas cruzadas y pedidos exagerados para que abandonara el dormitorio.
Entre risas descontroladas de Beltrán, menciones cruzadas sobre cómo duermen los japoneses y consultas irónicas sobre la retención, el exdefensor no dudó en defender su postura y apeló a su edad actual para zanjar el debate frente a las cámaras: "Y bueno, pero yo tengo sesenta y cuatro". De este modo, la intimidad del panelista volvió a ser el centro del humor en la pantalla chica.
