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Eduardo Costantini y una inesperada noticia: "Está en manos de Dios"

Eduardo Costantini protagonizó una íntima confesión junto a su esposa sobre un tema que no depende solo de ellos.

10 de septiembre, 2026 | 20.38
Eduardo Costantini y una inesperada noticia.

Eduardo Costantini atraviesa un presente de gran visibilidad pública, en gran parte gracias al vínculo que construyó junto a su esposa Elina, con quien protagoniza uno de los romances más comentados del último tiempo dentro del ambiente del arte y la sociedad.

Una historia que empezó bajo la lluvia

El vínculo entre ambos arrancó en 2019, cuando una lluvia inesperada llevó a Elina a refugiarse en el café del MALBA, el museo fundado por Costantini, el mismo lugar donde terminó conociéndolo. Aquel cruce casual derivó en un flechazo inmediato que, pese al escepticismo inicial de los hijos del empresario y los prejuicios por la diferencia de edad, se transformó con los años en una de las parejas más consolidadas del ambiente. Hoy enfrentan juntos distintos frentes, desde el conflicto legal por el apellido que Teresa Costantini, primera esposa de Eduardo, busca quitarle, hasta el deseo compartido de ampliar la familia.

Costantini se refirió al nacimiento de su hija.

La inesperada noticia que recibió Costantini y su pareja

Convertirse en padre no fue un proceso sencillo para Eduardo. Su esposa lo reconoció en una entrevista con la revista ¡Hola!, donde posó en la tapa junto a su hija de un año y medio: "Los médicos nos habían dicho que, para que yo pudiera quedar embarazada, tenía que hacer tratamiento", contó Elina. Sin embargo, todo cambió durante uno de sus viajes a México, cuando la pareja visitó el santuario de la Virgen de Guadalupe para pedir la llegada de un hijo. "Y me quedé embarazada de manera natural. Fue muy movilizador porque, además, coincidió con la aparición de un boceto que Frida había hecho durante uno de sus embarazos", relató ella.

Ese cruce entre la fe y la casualidad artística terminó definiendo el nombre de la beba. Fue Elina quien decidió que debía llamarse "Kahlo", en homenaje a la pintora mexicana. Eduardo sumó el resto: "Y también Milagro", convencido de que el embarazo había sido, literalmente, obra de la Virgen.

Un nuevo deseo, en manos de la fe

Con Kahlo Milagro ya como una realidad en la vida de Eduardo, la pareja no oculta las ganas de agrandar la familia, aunque son conscientes de que el resultado excede la voluntad propia. "Nos encantaría, pero eso está en manos de Dios. Yo, sobre todo, brindo por la vida. Es corta, puede cambiar de un momento a otro y, por eso, hay que disfrutarla", expresó Elina.

Y cerró con una reflexión que resume la forma en que ambos viven el vínculo: "Con Eduardo, vivimos intensamente. Dios nos presta las cosas por un ratito y, después, nos vamos sin nada, solamente con lo que sentimos, lo que amamos y lo que dimos".

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