La pobreza y, especialmente, la indigencia volvieron a crecer en la Ciudad de Buenos Aires durante el primer trimestre del año. El informe difundido este viernes por la Dirección General de Estadística y Censos porteña mostró que el deterioro social alcanzó tanto a los sectores más vulnerables como a franjas de la clase media, mientras que el segmento de mayores ingresos amplió su participación dentro de la estructura social de la Capital Federal.
Los datos oficiales indican que actualmente hay 651.000 personas en situación de pobreza en la Ciudad, de las cuales 274.000 son indigentes. Sobre una población estimada en 3.087.000 habitantes, esto implica que más de dos de cada diez porteños viven por debajo de la línea de pobreza y casi uno de cada diez ni siquiera alcanza a cubrir el costo de la canasta básica alimentaria.
El informe revela además un fenómeno especialmente significativo: buena parte del aumento de la indigencia se explica porque hogares que ya eran pobres empeoraron aún más su situación económica. Es decir, familias que hace un año no conseguían cubrir el costo de la canasta básica total —integrada por alimentos y otros bienes y servicios esenciales— ahora tampoco logran acceder a la canasta básica de alimentos, profundizando su deterioro.
La pobreza pasó del 17,2% de los hogares al 19,9%, lo que representa un incremento desde 206.000 hasta 236.000 hogares. En términos de personas, la tasa aumentó del 19,9% al 21,1%, equivalente a un crecimiento de 613.000 a 651.000 habitantes. Sin embargo, el dato más preocupante corresponde a la indigencia. Los hogares indigentes crecieron del 4,1% al 6,8%, pasando de 56.000 a 93.000. Entre las personas, el aumento fue del 6,2% al 8,9%, es decir de 191.000 a 274.000 habitantes. En apenas doce meses, la Ciudad sumó 83.000 nuevos indigentes.
El informe oficial muestra que el universo de población vulnerable creció desde el 9% hasta el 10,4% en la comparación interanual, mientras que el denominado sector medio frágil disminuyó del 11,7% al 9,7%. También se redujo la participación de la clase media propiamente dicha. Hace un año representaba el 48,6% de la población y ahora explica el 47,2%. En sentido contrario, el segmento de mayores ingresos pasó del 10,8% al 11,6%.
La combinación de estos movimientos refleja una recomposición desigual de la estructura social. En un año aumentó tanto el número de personas que quedaron por debajo de la línea de pobreza como la participación del estrato de mayores ingresos, mientras parte de los sectores medios perdió peso relativo. En números absolutos, durante el último año se incorporaron 30.000 hogares a la condición de pobreza y 83.000 personas a la indigencia. Paralelamente, el crecimiento del segmento de mayores recursos contribuyó a reducir el tamaño relativo de la clase media.
El informe también permite observar fuertes diferencias territoriales y demográficas. Los hogares ubicados en la zona sur de la Ciudad continúan registrando los mayores niveles de pobreza, con un 24,9%, muy por encima del promedio general. La presencia de niños también incrementa significativamente el riesgo de pobreza. Entre los hogares con menores de 14 años la incidencia alcanza al 26,2%, mientras que en aquellos donde residen adultos mayores el porcentaje desciende al 12,9%.
La situación de niñas, niños y adolescentes continúa siendo una de las principales expresiones del deterioro social. Según el relevamiento oficial, el 34% de los menores de entre 0 y 17 años vive en hogares pobres, lo que representa unas 230.500 personas. Si bien el porcentaje resulta similar al registrado un año atrás, evidencia la persistencia de elevados niveles de privación sobre una población particularmente vulnerable.
El estudio calcula que, en promedio, sería necesario transferir "$501.201 a cada hogar en situación de pobreza para que salga de esa condición". Esa diferencia representa "el 44,2% de la canasta básica total", lo que ilustra la magnitud del desfasaje entre los ingresos familiares y el costo de vida. La población considerada vulnerable también amplió su participación. Actualmente representa el 9,7% de los hogares, equivalente a unas 133.000 familias, donde viven aproximadamente 320.000 personas.
Si se suman los hogares pobres y los vulnerables, el universo asciende al 26,9% de los hogares porteños, unas 369.000 familias, donde residen alrededor de 971.000 personas. Hace apenas un año ese conjunto alcanzaba al 24,1%, lo que confirma un deterioro sostenido. Entre quienes logran mantenerse por encima de la vulnerabilidad aparece el denominado sector medio frágil. Este segmento comprende al 8,5% de los hogares y al 9,7% de la población, unos 117.000 hogares y 300.000 personas. Sin embargo, también perdió participación durante el último año, cercana a dos puntos porcentuales.
La denominada clase media continúa siendo el grupo mayoritario de la Ciudad, aunque también registra un retroceso. Representa actualmente el 50,8% de los hogares y el 47,2% de la población, unos 698.000 hogares y 1.458.000 personas, con una caída interanual de 1,7 puntos en hogares y 1,4 puntos en población.
