Paritarias pisadas e inflación en alza: los salarios no llegan a recuperar lo perdido

Tras un 2025 en el que el 70% de los convenios cerró por debajo de la inflación, el Gobierno busca sostener el ancla salarial mientras la inflación se acelera y las reaperturas no alcanzan para compensar las pérdidas. El esquema entra en tensión en 2026.

29 de enero, 2026 | 00.05

Mientras el 70% de los convenios colectivos cerró 2025 con aumentos por debajo de la inflación, la intención del Gobierno de reeditar en 2026 el esquema de paritarias con subas “pisadas” vuelve a chocar con una realidad alarmante: apenas el 2 de cada 10 sectores consiguieron, en los últimos cinco meses del 2025, aumentar el salario real respecto al mes anterior. De esta manera, la “contención” inflacionaria se explicó, en buena medida, por la licuación de los ingresos de las y los trabajadores. Con una actividad estancada y un mercado laboral cada vez más frágil, la tensión en las negociaciones fue en aumento mientras el oficialismo impulsó actualizaciones rígidas de apenas el 1% o 1,5%, a la vez que se agudizó la heterogeneidad entre sectores.

Asimismo, aunque en los últimos meses comenzaron a verse reaperturas con una mayor nominalidad y distintos mecanismos de compensación -como sumas fijas o ajustes algo más elevados-, los datos muestran que el desborde de la pauta oficial no alcanza para revertir la pérdida acumulada. La inflación mensual, que se mueve entre 2,5% y 2,8%, vuelve a dejar a la mayoría de los acuerdos corriendo por detrás.

En este escenario, resuena una pregunta central para el arranque de 2026: ¿la pauta salarial del 1% sigue en pie o el esquema entró definitivamente en crisis? Para especialistas, la respuesta empieza a inclinarse por lo segundo. Los aumentos acotados ya generaron pérdidas de poder adquisitivo superiores al 5,0% y la posibilidad de sostener el ancla dependerá, otra vez, de que el Gobierno logre mostrar una inflación sensiblemente menor a la par que negocia reformas regresivas en el Congreso. Mientras tanto la política salarial, coinciden, “está en un paréntesis”.

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Paritarias: qué puede pasar en 2026

El autoproclamado “éxito” del oficialismo para contener los precios, tiene detrás un fuerte ajuste sobre los ingresos: el ritmo de velocidad de los acuerdos paritarios cayó y el porcentaje de los aumentos "aceptados" en la práctica exhibieron que la “contención” de la inflación se explicó, en gran medida, por la caída sistemática de los salarios reales y el ancla salarial a la que se aferró el gobierno libertario.

En 2025, con una actividad económica que se mantuvo estancada, el Ejecutivo nacional impuso pautas salariales muy exigentes buscando utilizar a las paritarias como ancla del proceso de desinflación. “Hacia noviembre, el salario promedio de los principales convenios acumuló una pérdida real de 4,5% respecto a principios de 2025”, detalló un informe de la consultora C-P. De esta manera, el efecto que en el 2002 cumplía el desempleo -conteniendo las subas salariales- parece obtenerse en la actual gestión de gobierno, vía la contención de los aumentos en las paritarias.

En concreto, según la consultora, la imposición de una pauta salarial demasiado exigente (por debajo del 2% a inicios del año pasado) llevó a una caída real ininterrumpida en los salarios de convenio que impactó, a su vez, en los salarios efectivos del sector privado de forma generalizada. Como resultado, en los últimos cinco meses (ago-dic25) apenas el 20% de los sectores consiguieron aumentar el salario real respecto al mes anterior. 

“Esta situación aumentó la tensión en las negociaciones e impulsó la firma de paritarias con mayor nominalidad en las reaperturas en noviembre y diciembre”, explicaron desde C-P y recordaron que no se trató de algo novedoso en la medida en que la situación es parecida a la salida del cepo (mar-abr/25) cuando la caída real (es decir, considerando el efecto de la inflación sobre los salarios) forzó a flexibilizar la pauta salarial, acelerando las paritarias en los meses siguientes con renegociaciones con mayor nominalidad que excedieron la pauta salarial de 1,5% del gobierno. Luego, con la baja en la inflación de mayo y junio, el Gobierno volvió a imponer una pauta salarial, entre 1 y 1,5%. La aceleración de la inflación de los últimos meses del 2025 mostró que, otra vez, la pauta se volvió a desbordar.

La aceleración de las paritarias por la caída real del salario es clara: hasta septiembre pasado, el 70% de los convenios estaba por debajo de 2%, actualmente menos del 50%. La aceleración de las paritarias se da por medio de distintas estrategias: aceleración del aumento proporcional acordado, incrementos porcentuales bajos, pero con aumentos vía suma fija (proporcional) que compensan el desfasaje con la inflación, o vía sumas fijas extraordinarias.

Sin embargo, como la inflación mensual es muy alta, las paritarias siguen quedando debajo de la inflación. El índice de precios se aceleró tanto en los últimos meses que la gran mayoría de los acuerdos, “no llegan a superar los niveles actuales de inflación (entre 2,5 y 2,8%) y, por lo tanto, a compensar la caída acumulada”, señalaron los especialistas y agregaron que “esto lleva a esperar que la tendencia al estancamiento (o caída) de los salarios continúe en el marco de las dificultades del Gobierno de bajar la inflación por debajo del 2% mensual”.

“La posibilidad de seguir conteniendo los aumentos (pieza central del programa antiinflacionario) estará vinculada a poder bajar nuevamente la inflación. El componente político (reforma laboral) y el desempeño del empleo y la actividad económica serán factores que indudablemente influenciarán en lo que suceda con los salarios en los próximos meses”, analizaron los economistas Pablo Moldovan y Federico Pastrana, titulares de C-P. Para los especialistas, “la política salarial se encuentra en un paréntesis”.

Mayor heterogeneidad sectorial

Mientras las paritarias continúan con una duración de 3 a 4 meses y, de hecho, algunos gremios han acordado en este último tiempo sus acuerdos (Comercio pasó de 6 a 3 meses y Construcción de 3 a 2 meses) el desborde de la pauta impuesta por el oficialismo llevó también a otra característica del proceso, una creciente heterogeneidad entre convenios.

“El coeficiente de variación se incrementó en los últimos meses, reflejando las diferencias entre los sectores” señaló el informe realizado por C-P.  De esa manera, los porcentajes acordados y la incorporación de sumas fijas plantean un panorama más diverso que hace unos meses. Un ejemplo concreto es el acuerdo de Comercio, la actividad más numerosa del país y que suele usarse como referencia para el resto. Después de seis meses de aumentos al 1% mensual no acumulativo, el último acuerdo firmado (dic/35) estipuló únicamente la incorporación de una suma fija extraordinaria de $60.000. “Ésta no llega a compensar la pérdida anterior y, al no tener aumentos porcentuales hacia adelante, promete una rápida licuación en los próximos 3 meses”, alertaron.

Según el diagnóstico de los especialistas, “la imposibilidad de fijar un aumento porcentual en el convenio más importante del país es un síntoma de la inexistencia de una pauta salarial clara”.

Asimismo, la corta duración de los contratos en un escenario de inflación acelerándose, deriva en la necesidad de revalidar frecuentemente la pauta salarial.

Crisis laboral: despidos y mayor precarización

Los nuevos puestos de trabajo generados en estos dos años de gestión de La Libertad Avanza (LLA) se concentraron exclusivamente en las categorías de asalariados no registrados y no asalariados mientras que, por el contrario, el empleo registrado cayó en más de 222.000 puestos. En detalle, el 85% del incremento del empleo que muestran los datos oficiales (EPH-INDEC) estuvo constituido por trabajadores informales y cuentapropistas. Ello en un escenario donde los principales sectores generadores de empleo (Industria y Construcción) fueron los más afectados por la política económica en marcha.

A su vez, un fenómeno creciente en los últimos años es el incremento del pluriempleo, que se profundizó bajo el gobierno de Milei, ya que la proporción de personas ocupadas con más de un empleo subió desde 11,0% en el 2 trimestre de 2023 a 11,9% en el mismo trimestre de 2025 reflejando la necesidad de complementar ingresos en los hogares.

Así lo destacó el último informe del mercado laboral de CIFRA-CTA, desde donde analizaron también que los salarios registrados promedio no crecieron en el último año y evidencian una pérdida de poder adquisitivo del 5,8% respecto de noviembre de 2023 mes previo a la asunción de Milei o del 9,8% si el cálculo se realiza con un “IPC reponderado” que elaboró este centro de estudios a partir de considerar una canasta de consumo más actualizada que la del IPC-INDEC. De igual modo, el poder de compra de la jubilación mínima se redujo 9,1% entre 2023 y 2025 y 13,8% si se considera la jubilación más el bono previsional lo que, sumado a retrocesos previos, la ubicó en un nivel 44,0% menor que en 2015 y por debajo de la década del noventa, según el informe de la economista Mariana González.

En este contexto, la participación de la masa salarial en el producto se redujo, pasando del 44,7% al 43,4% entre los terceros trimestres de 2023 y 2025 dado que las remuneraciones tuvieron una caída mayor que la productividad de la economía. 

“En una economía como la actual, con sectores gravemente afectados por la menor posibilidad de demanda interna, con una política cambiaria que atenta contra la competitividad de los sectores locales y con un esquema de valorización financiera que prioriza las ganancias especulativas por sobre la inversión, difícilmente se genere empleo genuino” analizó la especialista sobre el posible impacto del proyecto de reforma laboral que el gobierno busca tratar y aprobar desde febrero próximo. Por el contrario, sostuvo que “sí tendrá otras consecuencias negativas como mayor inestabilidad en las relaciones laborales, más desigualdad, mayor disciplinamiento hacia el trabajo, degradación de los derechos de las y los trabajadores, a la par de un debilitamiento de las organizaciones gremiales y de la acción colectiva”, alertó.

Qué se espera de la inflación para 2026

Tras la puesta en marcha del nuevo esquema cambiario (las bandas del dólar se actualizan en función de la inflación) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el mercado ajustó al alza sus previsiones de inflación para el arranque de 2026. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) la inflación de enero se ubicaría en torno al 2,0%, aunque consultoras privadas estiman que podría ubicarse más cercana al 2,5%.

Por su parte, la inflación anual de 2026 alcanzaría el 22,5%, lo que implica una revisión al alza de 2,5 puntos porcentuales respecto del REM previo, y muy lejos de las proyecciones del Gobierno que la ubican en torno al 10,5% para este año. En este marco, analistas privados consideran que la dinámica del dólar será un factor clave para explicar lo que suceda con el nivel general de precios.

Así, mientras el Ejecutivo apuesta a sostener su programa antiinflacionario sobre un nuevo intento de anclar las paritarias, el deterioro del mercado de trabajo, la expansión del empleo informal y el estancamiento de la actividad configuran un escenario poco favorable para una recuperación de los ingresos. Con una inflación que el propio mercado espera por encima de las metas oficiales y sin señales de un repunte sostenido del consumo, todo indica que este 2026 podría consolidar un modelo donde la estabilidad de precios queda atada al costo de salarios que no alcanzan y de una capacidad de compra de las familias cada vez más erosionada.