El gobierno de Javier Milei salió a festejar que el Indec mostró este jueves una nueva baja de la inflación en agosto, que logró holgadamente perforar otra vez el piso del 2%. Pero una imagen más detallada muestra que la inercia inflacionaria se mantuvo igual que en julio, lo que anticipa que será muy difícil que la suba de precios desacelere fuerte en los próximos meses.
En concreto, el organismo estadístico oficial reveló que IPC del octavo mes del año fue de 1,7%, lo que implicó una importante baja frente al 2,1% de julio previo. Se trató, además, del índice más bajo desde el 1,6% de junio de 2025.
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"LA INFLACIÓN DE AGOSTO FUE LA MÁS BAJA EN 14 MESES", destacó Luis Caputo en su cuenta de X. "VAAAAAAAAMOOOOOO TOTO...!!!", festejó a su vez el propio Milei en otro posteo, mientras que Federico Sturzenegger buscó cerrar la grieta interna al expresar: "Tardará un mes más, tardará un mes menos. Pero si la políticas económicas son de país normal, la inflación va a ser de país normal. A seguir por este camino. Felicitaciones ministro Luis Caputo. VLLC!". Tonos similares usaron otros funcionarios.
Ciertamente, este nuevo IPC es una buena noticia para el Gobierno, que puede resaltar que se retoma el sendero de la desaceleración inflacionaria interrumpido en julio, y que la suba de precios se aleja nuevamente de la barrera del 2%.
Pero el contexto y el detalle no lo favorecen. En primer lugar, queda claro que no se cumplió la predicción del Presidente, que tan tarde como marzo pasado reiteraba que la inflación minorista de agosto, y no la mayorista como querían hacer creer los trolls libertarios, empezaría con cero.
"Cuando todo eso pase, es de esperar que para el mes de agosto de este año la inflación minorista arranque con 0, les guste o no les guste", había dicho Milei hace unos 5 meses en el Foro Económico del NOA. Al final, ni gustó ni no gustó.
La inercia inflacionaria, el problema de Milei
Pero, en segundo lugar, la inflación interanual apenas bajó del 33,8% al 33,5%. De hecho, nunca en toda la administración mileísta logró romper el piso del 30% considerando el lapso de los 12 meses previos, y se mantiene en el rango de entre el 31 % y el 33% desde agosto de 2025.
Este amesetamiento da cuenta de que, décimas más o décimas menos, en verdad el IPC está estancado desde hace un año. Y de que es más relativamente sencillo hacer descender la inflación del 20% al 5% mensual que del 3% al 1,5%.
El problema no es otro que las expectativas de inflación. Es decir, la existencia de un mínimo de suba de precios que se repite mes tras mes simplemente por las remarcaciones que realizan las empresas en base a anticipar que tendrán un aumento de costos inmediato. Un factor que permanece incluso cuando se termina el efecto de cualquier shock temporal.
Precisamente esto mismo volvió a ocurrir en agosto. El Indec detalló que los precios estacionales tuvieron una deflación del 0,9%, debido a la baja de los paquetes turísticos luego de las vacaciones de invierno y de la indumentaria (como viene ocurriendo hace meses en este último sector frente a la apertura importadora). La cifra contrastó con la fuerte suba del 4,5% que la misma categoría de estacionales había sufrido en julio, sobre todo en recreación, turismo y gastronomía, también asociado a las vacaciones.
En cambio, la inflación núcleo, que contempla solo los precios que quedan una vez excluidos los estacionales y las tarifas reguladas por el Gobierno, no varió y fue del 1,8% tanto en julio como en agosto. En otras palabras, el IPC se desaceleró en agosto por lo mismo que se había acelerado en julio, pero la tendencia subyacente, de fuerte inercia inflacionaria por las expectativas, no cambió.
MÁS INFO
Ello se ve en el pronóstico del mercado para los próximos meses. El REM del Banco Central elaborado a fines de agosto, que recopila las estimaciones de las principales consultoras y bancos, espera una inflación del 1,8% para septiembre, y no contempla que baje del 1,6% al menos hasta febrero de 2027.
Todo esto, cuando el consumo masivo cae hace siete meses, los salarios reales privados registrados se mantuvieron estancados en junio y el dólar se mantiene pisado. Estabilidad inflacionaria no equivale a inflación baja y mucho menos a crecimiento del bolsillo.
Los rubros que más y menos subieron en agosto
La división que más aumentó durante agosto fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba de 2,8%. Educación registró el segundo mayor incremento, con 2,5%, mientras que Salud avanzó 2,4% y Bienes y servicios varios también 2,4%. Comunicación, por su parte, aumentó 2,3%, mientras que Bebidas alcohólicas y tabaco subió 2,1%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas registró un aumento de 1,7%, igual que el nivel general, y fue el rubro que mayor incidencia tuvo en la variación mensual en las distintas regiones del país. El incremento estuvo impulsado principalmente por verduras, tubérculos y legumbres, frutas y pan y cereales.
Prendas de vestir y calzado registró una baja de 0,6%, mientras que Recreación y cultura no presentó variación durante el mes.
