Los salarios volvieron a perder contra la inflación: cae con fuerza el sector registrado

El desplome de ingresos no afloja. Los salarios siguieron corriendo detrás de la inflación en enero, según datos oficiales.

25 de marzo, 2026 | 16.49

La crisis de ingresos no se interrumpió en el arranque del año y los salarios volvieron a perder frente a la inflación en enero. De acuerdo con el último informe del Indec, las remuneraciones de los trabajadores perdieron poder adquisitivo y acentúan su crisis.

El índice de salarios creció 2,5% en enero de 2026 respecto al mes anterior, según el Indec, por debajo del 2,9% que marcó el Índice de Precios al Consumidor. La suba estuvo impulsada principalmente por el sector privado no registrado, que avanzó 4,4%, mientras que el sector privado formal subió 2,1% y el sector público 1,8%.

Así, la caída promedio del sector formal contra noviembre de 2023 es del 8% (2,4% el sector privado y 17,8% el público). Contra los picos de fines de 2017, el retroceso es de entre el 21% (sector privado) y el 35% (sector público).

Salarios: quién pierde más

En términos interanuales, los salarios aumentaron 37,7%. Sin embargo, este dato debe leerse en el marco de una inflación todavía elevada, lo que implica que los ingresos continúan bajo extrema presión.

El comportamiento de los salarios no es uniforme. Los trabajadores del sector privado no registrado muestran los mayores aumentos interanuales (80,6%), aunque parten de niveles más bajos y con mayor inestabilidad .

En cambio, los asalariados registrados —tanto del sector privado como del público— presentan incrementos mucho más moderados: 28,5% y 30%, respectivamente. Esto evidencia una brecha creciente entre distintos segmentos del mercado laboral y una caída contra la inflación acumulada (32,4%).

En el caso del sector público, los aumentos más bajos reflejan el impacto de las políticas de ajuste fiscal, que limitan la recomposición salarial. Por su parte, el sector privado formal también muestra subas contenidas, en línea con la desaceleración de la actividad económica y el techo a las paritarias.

Más allá de los datos puntuales, el problema de fondo sigue siendo la pérdida de poder adquisitivo. Los incrementos no logran consolidar una mejora real sostenida frente a la inflación.

Esto impacta directamente en el consumo, uno de los principales motores de la economía, y profundiza las tensiones sociales que empiezan a ser un problema para el Gobierno.