Con mensaje de alerta para Milei, Domingo Cavallo dio su pronóstico sobre el dólar y la inflación en 2026

El exministro de Economía  y padre de la Convertivilidad subrayó la necesidad de reducir el riesgo país y trazó una serie de lineamientos para impulsar la actividad económica durante el 2026.

01 de enero, 2026 | 13.58

Domingo Cavallo presentó sus proyecciones sobre el comportamiento del dólar, la inflación y las tasas de interés en 2026. Aunque valoró los avances logrados en materia fiscal y los incentivos destinados a atraer grandes inversiones, sostuvo que el Gobierno deberá avanzar en una agenda más amplia de reformas estructurales y dejó una advertencia dirigida al presidente Javier Milei.

A través de una extensa publicación en su blog, el economista se mostró moderadamente optimista respecto del futuro cercano. “Es posible que en 2026 comience un proceso de crecimiento fuerte y sostenido de la economía argentina”, afirmó, aunque aclaró que ese escenario dependerá de decisiones que aún están pendientes.

Cavallo advirtió que la estrategia de utilizar el tipo de cambio como ancla nominal en un contexto de controles cambiarios derivó en un atraso del tipo de cambio real y sostuvo que el principal problema no es el valor puntual del dólar, sino el régimen vigente. “Al haber utilizado el tipo de cambio como ancla nominal con controles de cambio, se ha producido un atraso cambiario”, afirmó. En ese sentido, señaló que sin una liberalización plena del mercado cambiario “va a ser muy difícil que las expectativas de los inversores privados ayuden tanto a la estabilidad macroeconómica como al crecimiento vigoroso”.

Cavallo consideró que la salida del cepo permitiría que el dólar se ubique en un nivel de equilibrio sin generar una crisis. Según explicó, “el único efecto estanflacionario que puede provocar será temporario y desaparecerá tan pronto el tipo de cambio nominal se ubique a un nivel de equilibrio del tipo de cambio real”, y descartó que el esquema actual conduzca necesariamente a un escenario sin salida si se avanza en una reforma del régimen monetario, cambiario y financiero.

Entre los aspectos positivos, destacó la aprobación del Presupuesto 2026 en el Congreso, que —según señaló— consolida “el principal logro de los últimos dos años: el ajuste del gasto público y la eliminación del déficit fiscal”. También remarcó la vigencia de un esquema de incentivos fiscales para grandes inversiones en sectores estratégicos como energía, minería y tecnologías avanzadas, elementos que considera claves para una reactivación.

No obstante, advirtió que estos avances no alcanzan por sí solos y que “el Gobierno no puede conformarse con lo hecho hasta ahora”. En ese sentido, sostuvo que profundizar esta agenda es fundamental para consolidar la confianza social en el proyecto de Milei.

Las claves para superar la crisis, según Cavallo

Tras años de deterioro acumulado, Cavallo planteó la necesidad de “acelerar la reprivatización de empresas estatizadas luego del fin de la convertibilidad”. Como segunda propuesta, sugirió avanzar en un nuevo régimen monetario y cambiario, similar al modelo peruano y preferentemente establecido por ley, acompañado por una rápida acumulación de reservas propias por parte del Banco Central.

De acuerdo con su análisis, este esquema permitiría complementar el Presupuesto 2026 y liberar tanto el mercado cambiario como el crédito al sector privado de “restricciones burocráticas y decisiones imprevisibles”.

Asimismo, sostuvo que el riesgo país debería descender a un nivel cercano a los 300 puntos básicos, condición que facilitaría tasas de interés en pesos y en dólares compatibles con el crecimiento potencial de la economía. Sin una liberalización plena del sistema cambiario y financiero, advirtió, será difícil que las expectativas de los inversores contribuyan a la estabilidad macroeconómica.

En ese marco, consideró que la reducción del riesgo país resulta incluso más relevante que una baja inmediata de la inflación, ya que, si esta no se consolida, “siempre estará latente la amenaza de una devaluación brusca” o la necesidad de contenerla mediante tasas de interés muy elevadas.

Respecto de la modernización laboral, valoró los incentivos fiscales destinados a promover inversiones en pequeñas y medianas empresas y propuso extender a estas firmas los beneficios que hoy contempla el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

Apertura económica, en una etapa posterior

Cavallo planteó que las reformas orientadas a corregir el sesgo antiexportador de los precios relativos deberían implementarse una vez que el nuevo régimen monetario alcance un equilibrio cambiario y financiero. Ese proceso, explicó, debería darse sin restricciones al movimiento de capitales, salvo aquellas necesarias para desalentar el carry trade.

En una etapa posterior, insistió en la necesidad de eliminar impuestos indirectos que encarecen la producción de bienes exportables o, en su defecto, compensarlos mediante reintegros y reembolsos hasta su eliminación definitiva.

Por último, señaló que la recuperación del mercado interno dependerá de que se mantengan tasas de interés reales alineadas con el crecimiento potencial de la economía y de que la expansión del crédito al sector privado impulse tanto la inversión de las familias como la de las empresas.