Los precios internacionales del petróleo registraron una jornada de marcada volatilidad e incrementos en los principales mercados de referencia, impulsados por la reanudación de las hostilidades contra embarcaciones comerciales en rutas clave de Oriente Medio y el paralizado diálogo diplomático entre Estados Unidos e Irán. La combinación de riesgos geopolíticos en el estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb prevaleció sobre la presión bajista ejercida por el incremento en los inventarios estadounidenses de crudo.
En las operaciones de la mañana, el barril de crudo Brent avanzó 17 centavos (0,2 %) hasta cotizarse en 89,08 dólares, encadenando su sexta sesión consecutiva al alza. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) subió 20 centavos (0,2 %) para ubicarse en 83,40 dólares por barril, perfilando su quinta jornada de ganancias. Ambos contratos experimentaron repuntes iniciales superiores a un dólar antes de moderar sus ganancias al compás de los informes privados sobre el estado de las reservas energéticas en la mayor economía global.
El impulso alcista se consolidó luego de que fuentes gubernamentales en Teherán descartaran la existencia de negociaciones en marcha con Washington para extender un eventual alto el fuego, argumentando la ausencia de un marco temporal acordado. A este distanciamiento político se sumaron las alertas de seguridad marítima tras confirmarse ataques independientes contra dos buques en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, hechos que provocaron que el tránsito diario de embarcaciones por Ormuz descendiera a apenas ocho naves, un nivel crítico comparado con el promedio habitual de entre 125 y 140 tránsitos diarios previo al conflicto.
La atención de los operadores e inversores se mantiene enfocada en la publicación de los datos oficiales de inventarios por parte de la Administración de Información de Energía (EIA). Estimaciones preliminares del Instituto Estadounidense del Petróleo (API) anticiparon un aumento considerable en las existencias de crudo, que se vio parcialmente compensado por una caída en las reservas de destilados y gasolina, reflejando una demanda interna que continúa ajustándose a las dinámicas del mercado global.
Con información de Reuters.
