Blackrock: el gendarme financiero global que aprieta a la Argentina

25 de julio, 2020 | 19.00

En el excelente ensayo “Del choque al diálogo de civilizaciones. De la globalización a la perestroika en EEUU” sus autores Walter Formento y Wim Dierckxsens, describen con mucha precisión el conflicto que surca la principal potencia del mundo, entre las élites aferradas a sostener el modelo global y los renacidos planteos de un reordenamiento en clave continental promovidos desde la llegada de Donald Trump a la Presidencia. 

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Al referir al comportamiento de la Reserva Federal como garante del valor de las acciones corporativas a través de la emisión monetaria “sin límites”, el trabajo focaliza la disputa globalizadores-continentalistas en torno a la potencial propiedad de las empresas de inteligencia artificial, Google-Apple-Facebook-Amazon-Microsoft (GAFAM) rescatadas con fondos federales y reseñan la constitución de un fondo administrado por BlackRock que protegería dichos paquetes accionarios de una “compra hostil” (“take over”) por parte del Gobierno. 

Al respecto, describen: “Existía la expectativa al otorgar crédito mediante la expansión monetaria sin límite coordinada entre la Fed y el Tesoro (gobierno de Trump), que la articulación entre el gran capital no-globalista (JPMorgan, Goldman Sachs, Bank-of-America, Warren Buffet, entre otros), la Secretaria del Tesoro y el Gobierno de EEUU podrían forzar la situación y consolidar un reposicionamiento como dominantes en el Complejo Estratégico de Inteligencia Artificial angloamericano. Esto lo harían ‘comprando’ las acciones GAFAM, a través de la expansión monetaria ilimitada”.

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Para concluir: “Se le ‘otorgó’ a BlackRock un contrato sin licitación en virtud de la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica de Coronavirus (Ley CARES) para ‘desplegar y manejar’ un fondo de $ 4 billones en créditos de la Reserva Federal y otro de casi medio billón del Tesoro (…) Por el momento podemos considerar este hecho como un golpe de estado del Globalismo (BlackRock) que lo fortalece y reposiciona frente al Continentalismo (JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America-Warren Buffet) y a los nacionalistas (Trump).”

En respaldo del cuadro de situación descripto, el analista financiero Germán Fermo escribe en el Cronista Comercial: “De una locura pesimista en marzo 2020 pasamos a una locura exuberante en julio 2020 liderado por el equity tecnológico…No parece razonable un mundo entero comprando tecnológicas…”

El despliegue de este conflicto en los Estados Unidos, abordado también en la columna anterior, ubica al fondo de inversión BlackRock como espada protagónica de los intereses del capital financiero global administrando la protección de las empresas GAFAM, núcleo duro del control social a escala planetaria a través del conocimiento y el procesamiento de los datos individuales de los ciudadanos, en lo que se conoce como “Big Data”.

El toro de Wall Street, símbolo del capitlismo global. Crédito: Xinhua

Una globalización en declive desde la crisis del 2008 y golpeada en forma casi irreversible por el impacto del virus en las economías nacionales, redobla su apuesta de poder en la conjunción de acumulación de capital en las finanzas y control social mediante los sistemas de inteligencia artificial que relevan en línea el comportamiento de la población

El fondo de inversión BlackRock emerge como articulador de dicha conjunción Finanzas-Big Data en la disputa de élites estadounidenses. Esta institución financiera admite gestionar una cartera de u$s 5,1 billones con tenencias de títulos-valores de todo el mundo y pretende ejercer un rol de custodio de la cotización de esos activos financieros en todo el planeta, papel que ya desempeñó en la crisis de Grecia impulsando las posiciones más duras del ajuste que sufrió esa Nación. En el año 2010 las reestructuraciones de la deuda pública europea golpeada por el crack del 2008 desembocaron en sucesivos planes de austeridad, siendo Grecia una muestra ejemplificadora a imitar por el resto de los países de la Unión Europea.

El comportamiento descripto se repite en la Argentina, donde BlackRock aglutina el conglomerado de bonistas que en forma sistemática aumenta las exigencias de condiciones que debe contener el proceso de reestructuración de deuda, dilatando el fin de las negociaciones frente a la resistencia a sus pretensiones que ejerce el Ministro Guzmán en defensa del interés nacional.

Es un escenario similar al de Europa en el 2010, pero agravado por el alcance y la escala de la crisis detonada por la pandemia. Una salida favorable hacia la Argentina de la reestructuración de los u$s68.800 millones sujetos a canje, implicaría la reproducción de esas condiciones beneficiosas en los casi 50 países en dificultades con sus compromisos con el exterior.

BlackRock erigido en gendarme del capital financiero global en alianza con las empresas de inteligencia artificial, comanda el conflicto de élites en los EEUU, pero a la vez traslada ese rol de preservación del valor de los activos financieros al mundo en crisis por el virus COVID-19.

Argentina en los canjes 2005/2010 ha evidenciado como una nación con liderazgo firme y convencida de la justicia de su causa puede destruir capital financiero y adaptar el valor de esos títulos al funcionamiento de su economía real. Los canjes 2005/2010 reestructuraron deuda por valor nominal de u$s 75.600 millones, emitiendo bonos nuevos por u$s 29.900 millones resultantes de una quita de capital aplicada de dos tercios. 

El fallo del entonces juez Thomas Griesa sobre los montos no reestructurados y validado por el Gobierno de Mauricio Macri pretendieron obrar como un correctivo de esa acción. Después de todo, quien canceló el reclamo de los “fondos buitres” y los bonistas no ingresados al canje fue el mismo que convocó a BlackRock a comprar casi toda una serie de Títulos emitidos localmente: Luis “Toto” Caputo. Este fondo de inversión también tiene participación accionaria en bancos, empresas de energía y de comunicaciones argentinas. 

El desequilibrio, llamado simpáticamente “burbuja”, entre activos financieros y activos reales es un dato mundial que la economía ha venido padeciendo desde hace tres décadas y que tuvo su primera explosión masiva de “burbuja” en el 2008. Ese crack se resolvió preservando el valor de los activos financieros como nuevamente ocurre ahora en EEUU. 

Ahora bien, el capitalismo financiero no ofrece recuperación de la demanda efectiva ni expansión de la producción. La pregunta es si la profundidad de la crisis provocada por la pandemia soporta en todos los países un esquema de resolución igual al del 2008.

BlackRock presiona y Argentina intenta no ceder. Pero como se desgrana en esta columna, el conflicto tiene un alcance mucho mayor que los dólares de diferencia entre el valor presente neto de la oferta nacional y el pretendido por el fondo de inversión.

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Roberto Feletti

Actualmente es secretario administrativo del Senado de la Provincia de Buenos Aires. Desde 2015 hasta 2019 se desempeñó como secretario de Economía y Hacienda del Municipio de La Matanza. Anteriormente ha ocupado diversos cargos y funciones, entre los que se destacan: diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja (2011-2015);  viceministro de Economía de la Nación (2009-2011); vicepresidente del Banco de la Nación Argentina (2006-2009); ministro de Infraestructura y Planeamiento de la Ciudad de Buenos Aires (2003-2006) y presidente del Banco de la Ciudad de Buenos Aires (200-2003). Además es docente en la materia Administración Financiera en la Universidad Nacional de Moreno, tarea que ha desarrollado en otras universidades.