El Gobierno absorbió este miércoles otro 1,6 billones de pesos además de renovar el total del vencimiento de deuda pública en la segunda licitación de deuda del Tesoro del año, en un intento de restringir la liquidez de la economía para forzar una profundización de la recesión económica que frene el proceso inflacionario, ahora alimentado en forma externa por la creciente debilidad del dólar.
La absorción de pesos es también una forma de frenar la presión sobre el dólar, que volvió a subir como cada jornada de la semana para cerrar en 1.444,5 pesos por unidad en el mercado mayorista, donde el Banco Central compró 33 millones de dólares.
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El dólar barato está impulsando el valor de los bonos de los mercados emergentes, lo que benefició a la administración libertaria que logró por primera vez bajar el riesgo país de los 500 puntos, y mejorando la cotización de los commodities, pero a la vez genera una mayor presión inflacionaria especialmente sobre los alimentos que fueron el rubro que más aumentó en enero.
Las ventajas del dólar barato también se extienden a una mejor competitividad de las exportaciones argentina, frente a moneda de competidores que se fueron apreciando como el real de Brasil, el peso chileno, el peso mexicano y el euro, pero a la vez encarece las importaciones que están siendo utilizadas por la gobierno del presidente Javier Milei como disciplinadoras de precios internos.
En ese balances de beneficios y perjuicios, el saldo es una mayor inflación y la dificultad de cumplir con la ambición de Milei de “domar la inflación” y lograr que se ubique por debajo de uno por ciento en el segundo semestre del año.
El equipo económico dirigido por el ministro Luis Caputo y el secretario de Finanzas, Alejandro Lew, el ideólogo de la fracasada colocación de deuda en dólares en el mercado local en noviembre pasado, utilizaron la segunda licitación de deuda del año para absorber pesos con la intención de recomponer el saldo de la cuenta en el BCRA y restar combustible a cualquier intento de reactivación de la actividad económica.
El Tesoro enfrentó un vencimiento de 9,5 billones de pesos pero solo 6,5 millones estaban en manos privadas y el resto en organismos públicos, en un contexto de mayor liquidez del mercado con tasas de caución que se llegaron a operar por debajo de 20% por primera vez en el año.
Para garantizar el éxito de la colocación, ofreció una amplia gama de bonos al mercado, que sin embargo concentró la demanda en el título más corto a tasa fija: la lecap con vencimiento el 16 de marzo próximo absorbió 4,91 billones de pesos a 2,99% de Tasa Efectiva Mensual (TEM), lo que representa una tasa interna de retorno anual de 42,41%, frente a una proyección de inflación de 10,1% del Presupuesto y de 22% del Relevamiento de Expectativa de Mercado.
El segundo bono más demandado fue la Lecap con vencimiento el 31 de julio próximo, que absorbió 1,84 billones a 2,75% de TEM y 38,48% de TIR anual. Con el menú de opciones, el Tesoro captó en total 11,17 billones de pesos, lo que significó un rollover de 124,20% sobre los vencimientos del día de la fecha.
Esa absorción es equivalente a los pesos que inyectó el BCRA a lo largo del mes para la compra de dólares: lleva incorporados 1.082 millones de dólares con una emisión de 1,58 billones de pesos.
El propio Banco Central venía absorbiendo parte de los pesos que inyectaba con la venta de bonos atados al dólar oficial y operaciones de pases, por lo que se espera que el viernes, cuando se liquiden las operaciones, la economía quede con menos pesos en circulación, un clásico de la política antiinflacionaria de los monetaristas liberales.
Trump genera preocupación y debilita a la moneda estadounidense
El índice del dólar (DXY), que mide la cotización de la divisa frente a una canasta de monedas, frenó este miércoles la caída después de acumular cuatro ruedas consecutivas a la baja, en un contexto en el que crecieron las dudas sobre el liderazgo económico de Estados Unidos y se reactivaron temores de ventas de activos norteamericanos, en particular Treasuries (bonos del Tesoro de Estados Unidos), tras el episodio de Groenlandia y el ruido geopolítico con aliados.
Con un dólar más débil, el movimiento se filtró rápidamente al resto de los activos, con impulso en commodities y máximos en metales preciosos. En Europa el euro llegó a cotizar 1,20 dólar y empezó a crecer la preocupación por el efecto desinflacionario de una apreciación tan rápida, advirtió un informe del banco de inversión CMF, la contracara de lo que pasa en Argentina.
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“Si se mantiene la combinación de un dólar más débil, tasas estadounidenses relativamente estables y commodities firmes, el rally emergente podría extenderse, lo que sería positivo para Argentina y su curva soberana”, evaluó el banco, lo que se refleja en el indicador de riesgo país que después de perforar el piso de 500 puntos se mantuvo por segundo día en torno a los 490 puntos.
Por ahora, la decisión de la FED de no bajar la tasa de interés le puede poner un freno a la caída del dólar pero a la vez alimentar la presión política que ejerce el presidente de Estados Unidos, Donal Trump, sobre el titular de la Reserva Federal, Jeroni Powell
La Fed detuvo los recortes de tasas por primera vez desde julio de 2025, dijo que la inflación sigue "algo elevada", que la tasa de desempleo muestra "algunos signos de estabilización" y que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas "sigue elevada".
La reacción de Trump, que quiere desplazar a Powell, puede generar una nueva pérdida de valor del dólar y lo que podría ser una buena noticia por la mejora de competitividad de la industria o el aumento del valor de la cosecha y de las exportaciones de energía, puede derivar en una mayor recesión, pérdida de ingresos y empleo si la reacción de la administración de Milei es seguir asfixiando a la economía para evitar que se acelere la inflación.
