El crédito al sector privado volvió a expandirse en julio y comenzó a ocupar un lugar cada vez mayor dentro de la economía, en un contexto en el que el endeudamiento aparece como una de las vías utilizadas por empresas y familias para sostener el nivel de actividad mientras crece la morosidad a niveles que no se registran desde la crisis de 2001. Según el Informe Monetario Mensual del Banco Central de la República Argentina (BCRA), los préstamos en pesos al sector privado crecieron 1,2 por ciento en términos reales y sin estacionalidad durante el mes, mientras que el conjunto del financiamiento bancario, al sumar las operaciones en moneda extranjera, alcanzó el equivalente al 12,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
El incremento del crédito en pesos estuvo encabezado nuevamente por los préstamos comerciales, que registraron una suba mensual real del 2 por ciento y acumularon tres meses consecutivos como principal motor de la expansión. Dentro de esa categoría, los adelantos en cuenta corriente crecieron 7,6 por ciento en términos reales y sin estacionalidad, mientras que las financiaciones mediante documentos prácticamente no se modificaron, con una variación negativa del 0,2 por ciento.
En una economía creciendo, el dato puede ser una señal de mayor utilización del sistema financiero, pero en el actual contexto recesivo se explica por una parte de las necesidades de empresas y hogares está siendo canalizada mediante financiamiento. En otras palabras, la expansión de los préstamos supone una mayor disponibilidad de recursos en el corto plazo, pero también implica compromisos futuros de pago. La situación actual no es, como asegura el presidente Milei, resultado de una decisión entre privados, sino de las políticas libertarias para sostener la ilusión del dólar barato que es aprovechada por unos pocos con capacidad de ahorro.
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El BCRA señaló que durante julio los préstamos en pesos al sector privado registraron una expansión de 3 billones de pesos en el promedio mensual, lo que representó el aumento real más importante desde fines del año pasado. En la comparación interanual, el segmento acumuló una mejora real de 1,7 por ciento. Sin embargo, su participación sobre el PIB se mantuvo en 9,2 por ciento, el mismo nivel señalado para el mes anterior.
El crédito total, considerando pesos y dólares, llegó al 12,5 por ciento del PIB, 0,8 puntos porcentuales por encima del registro de julio de 2025. Es decir, buena parte del aumento del financiamiento bancario no se explica solamente por una recuperación del crédito tradicional en moneda nacional, sino también por una expansión que tiene como protagonista al dólar.
Los préstamos en dólares
Los préstamos al sector privado en dólares aumentaron en 1.115 millones de dólares durante julio y terminaron el mes con un saldo de 24.826 millones. De acuerdo con el BCRA, ese stock acumuló un crecimiento del 45,4 por ciento en los últimos doce meses y mantiene una trayectoria de expansión prácticamente ininterrumpida desde enero de 2024. La principal explicación del aumento estuvo en los documentos a sola firma, una línea destinada principalmente a financiar operaciones vinculadas con el comercio exterior.
El crecimiento del crédito en dólares no puede equipararse directamente con un aumento del endeudamiento de los hogares para consumo cotidiano, pero sí constituye una transformación relevante de la estructura de financiamiento del sector privado. Mientras los préstamos comerciales avanzan y los hipotecarios mantienen una trayectoria positiva, otras líneas presentan movimientos mucho más moderados. Los préstamos prendarios, por ejemplo, cayeron 0,8 por ciento real y sin estacionalidad durante julio y acumularon una disminución del 4,3 por ciento en los últimos doce meses.
Los préstamos vinculados con el consumo crecieron apenas 0,5 por ciento real durante el mes, impulsados principalmente por las financiaciones mediante tarjetas de crédito, que aumentaron 1,4 por ciento. En cambio, los préstamos personales retrocedieron 0,4 por ciento en términos reales y sin estacionalidad. "La irregularidad continuó aumentando en la mayoría de las entidades financieras", señala el informe de 1816. La morosidad de las familias aumentó en 18 de las 30 principales entidades financieras. Paralelamente, la mora en préstamos otorgados por entidades no financieras siguió creciendo hasta alcanzar el 33 por ciento.
En el caso de los hipotecarios, el financiamiento creció 2,1 por ciento real en julio y acumula más de dos años de variaciones mensuales positivas. En términos interanuales, el aumento alcanzó el 50,2 por ciento a precios constantes, explicado principalmente por los créditos ajustables por UVA. Ese crecimiento constituye uno de los puntos más relevantes del informe, pero también muestra que el repunte del crédito está concentrado en determinados segmentos. El aumento de los préstamos para vivienda convive con una evolución mucho más débil de los créditos personales y prendarios, mientras que los préstamos comerciales y en dólares son los que explican buena parte del crecimiento agregado.
Los depósitos a plazo fijo del sector privado cayeron 0,4 por ciento real y sin estacionalidad. El informe señala que, en el contexto del pago del medio aguinaldo, las personas incrementaron levemente sus tenencias de plazo fijo, mientras que las empresas redujeron sus colocaciones y aumentaron sus depósitos a la vista remunerados.
Una de las principales características del escenario actual --además del crecimiento de la mora--es que el sistema bancario está prestando más, pero una parte significativa del dinamismo proviene de líneas específicas y de operaciones en moneda extranjera. El crédito total alcanzó el 12,5 por ciento del PIB, aunque el financiamiento bancario en pesos permaneció en 9,2 por ciento.
