El rol del gobierno en la suba salarial

Entre el 2016 y la actualidad el salario ha caído 26 puntos. Los límites que plantean las paritarias y el mayor gasto público.

09 de agosto, 2021 | 05.00

Sobre los 40 puntos de caída salarial que se experimentaron en la recesión argentina ocurrida entre 1998 y 2002, años en los que el PBI cayó un 20 por ciento, lo que siguió fue impactante. Si bien en 2003 los salarios cayeron otro punto, en 2004 subieron 6,4; 4,6 en 2005; 6,3 en 2006; y 2,4 en el último año del gobierno de Néstor Kirchner.  

El nuevo y esperado “rebote”, luego de que entre 2016 y 2020 los salarios cayeran 26 puntos y el PBI otros 14, es la gran apuesta del gobierno, más aún si se vislumbra que, al igual que aquellos años, los precios de las materias primas experimentan una importante suba. De hecho, la reactivación ya es una realidad, luego de que el gobierno cambiara su enfoque sanitario por el económico. Así, para mayo de este año, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró una variación de 13,6% respecto al mismo mes de 2020. 

Sin embargo, el salario pareciera continuar siendo el gran derrotado, pues de acuerdo al último informe del Centro CIFRA, mientras que en el primer trimestre de 2021 el empleo se está acercando a los niveles previos a la pandemia, el ingreso laboral medio tuvo una reducción de 1,4 por ciento interanual en ese mismo lapso, en tanto que el poder de compra del salario registrado del sector privado retrocedió en abril 4 por ciento.   

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La suba salarial, por mínima que sea, es uno de los mayores compromisos del gobierno, que aspira a generar una salida como la del gobierno de Néstor Kirchner, la cual tuvo estrecha relación con el crecimiento salarial, pues la recordadas “tasas chinas” de crecimiento, se explicaban toda vez que el consumo interno representa el 70 por ciento del PBI. 

Aquellas subas salariales, se explicaron por el restablecimiento de paritarias que, a diferencia de la actualidad, no eran respondidas con altos índices inflacionarios. 

Según señala el investigador del centro CIFRA de la CTA, Pablo Manzanelli, “entre 2002 y 2007 los intereses de los grandes grupos económicos eran compatibles con los objetivos económicos del Gobierno –el cual buscaba aumentar el empleo y los salarios–, entre otras cosas porque había un elevado crecimiento, capacidad ociosa instalada y salarios muy atrasados. Pero a partir de 2007 la progresividad en la distribución del ingreso se estanca, bajo un límite distributivo que toleran los grandes grupos en la Argentina. En ese marco, se intensifica la puja distributiva, y se acelera el aumento de precios y aprecia el tipo de cambio".

Este es posiblemente el mayor desafío que enfrenta al gobierno, pues el actual nivel salarial pareciera ser el límite que en esta ocasión está estableciendo el capital, toda vez que, aún con el mantenimiento de una relativa estabilidad cambiaria, reducción del déficit fiscal y de la base monetaria, así como congelamiento tarifario, los índices inflacionarios impulsados por los formadores de precios siguen derrotando a los acuerdos paritarios, y de hecho, durante el primer trimestre de este año la participación de los salarios en la distribución con el capital descendió 3,7 puntos porcentuales mientras que la ganancia del capital subió un 5 por ciento. La constatación de que las paritarias están demostrando una incapacidad siquiera para el mantenimiento del salario real, se demuestra cuando, aún con su plena vigencia, el Centro de estudios Mate exhibe que en pesos constantes (a valores actuales), el salario medio cuando la alianza Cambiemos comenzó a gobernar, era de 106.669 pesos, mientras que para mayo de este año es de 81.465 pesos. 

Ciertamente, otras estrategias de intervención para la suba salarial por fuera de las paritarias y el denominado “salario indirecto”, como por ejemplo el congelamiento tarifario, generaría fricciones con un sector del capital y del sindicalismo aliado a este, algo que el gobierno ha intentado siempre evitar. Pero todo indicaría que el margen para continuar con la caída de ingresos, pareciera ser ya muy estrecho.

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Julián Blejmar

Graduado en Comunicación y Economía por la Universidad de Buenos Aires y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

Desarrolló su labor como periodista económico en las publicaciones Página/12, Miradas al Sur, Forbes, y como columnista económico en los noticieros del canal CN23. Autor del libro “José Ber Gelbard”, Universidad de General Sarmiento, 2019. 

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