Como la crónica de una corrida anunciada, el modelo económico del PRO disparó al dólar por encima de los $ 43 y marcó un nuevo récord. Después de atarle las manos al Banco Central ante el FMI, el Gobierno intentó sin efecto todo tipo de medidas para aplacar la escalada. Esta fue la primera, pero el billete sufrirá fuertes fluctuaciones hasta las elecciones, con su ineludible traslado a la inflación, que este año se acercará al 40%.

En el mercado contado, el verde aumentó casi $ 1,80 hasta los $ 43,50. A cambio del mayor salvataje en la historia del Fondo, Christine Lagarde le impidió a Mauricio Macri usar las reservas del Central para contener el tipo de cambio. Le condicionó que puede hacerlo exclusivamente cuando supere un techo que se mueve diariamente y que hoy cerró en $ 50,20. Es decir que el dólar tiene vía libre hasta ese precio.

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No obstante, el organismo que preside Guido Sandleris practicó todo el resto de la batería de políticas que aún no tiene prohibida. Si bien hoy vencieron $ 160.000 millones, la autoridad monetaria esterilizó $ 220.000 millones en manos de los bancos comerciales con las Leliq. En sólo tres días hábiles, entre el viernes y hoy, absorbió $ 140.000 millones, lo que representa el 10% de la base monetaria, una magnitud gigantezca.

También transó dólar futuro, con el mismo efecto en el precio del billete "spot". El Central volvió a utilizar este mecanismo legítimo desde el año pasado, a pesar de que el mismo PRO lo había judicializado cuando lo aplicó la administración que terminó en 2015.

“A la larga, si no hay pesos, no hay compra de dólares y se va a estabilizar el mercado”, analizó a El Destape un funcionario con acceso a la mesa chica del Gobierno. “No es instantáneo lo que hacemos, pero el efecto es acumulativo”, garantizó.

Dentro de las decisiones desesperadas, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, convocó a una licitación de letras del Tesoro en dólares para el viernes. De esta manera, tratará de contener la demanda de verdes a través de bonos más que billetes.

Si bien la semana corta por los feriados de carnaval aceleró las operaciones y todos los mercados emergentes tuvieron movimientos bruscos, en Argentina el dolor de cabeza se lo generó a Macri la escasez de oferentes de divisas, que por momentos ni siquiera se hicieron presentes.

Aunque desde el Ejecutivo esperan que la situación mejore en un par de semanas, cuando arranque la liquidación grande de la cosecha del campo, los sojeros no tienen ya la obligación de ingresar los dólares al país. Fue una de las pocas promesas de campaña que Macri cumplió a los pocos días de desembarcar en la Casa Rosada.

El agro puede regalarle al PRO un otoño más calmo, pero a partir de mayo, cuando se corte el grifo, el tipo de cambio tendrá más probabilidad de volver a acercarse a su techo. Y mantenerse cerca del límite hasta las elecciones.

Pese a las creencias del Gobierno nacional, las herramientas que utilizaron demostraron su ineficiencia una y otra vez. No calmaron las corridas cambiarias del año pasado y tampoco aliviaron la demanda de hoy.

“Era esperable que sucediera. El propio modelo es el problema, que no se generan dólares genuinos”, observó Alejandro Vanoli, ex titular del Banco Central. “No hay ningún instrumento para cambiar la fuga de capitales, sino que, por el contrario, hay un déficit permanente”, apuntó el economista a este medio. Si bien mejoró la balanza comercial en los últimos meses, fue consecuencia directa de la recesión más que de exportaciones de productos con alto valor agregado.

El ex secretario de Finanzas Guillermo Nielsen admitió que "hay posibilidad de una corrida cambiaria". En diálogo con el programa Métodos Poco Claros, por FM La Patriada, aclaró, no obstante, que la probabilidad es baja.

Entre 2016 y enero de 2019, por las políticas del PRO volaron del país U$S 63.000 millones. Lo que demuestra que los grandes empresarios y corporaciones mueven la aguja del tipo de cambio, no tanto los pequeños ahorristas.

Vanoli proyectó que Macri tiene posibilidad de terminar su mandato sin crisis financiera si los factores externos le juegan a favor. La falta de instrumentos para contener una eventual nueva corrida obliga a contar más en la corriente internacional que en las habilidades locales.

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