Lucas Silva pasó de ser una de las apuestas inesperadas de Eduardo Coudet en la Primera de River Plate a regresar a la Reserva para sumar minutos. El joven mediocampista volvió a jugar en la Tercera División durante la derrota por 3-2 ante Instituto, en Córdoba, después de perder protagonismo con Leonardo Ponzio. Su recorrido, marcado por un debut que pocos anticipaban y una historia de sacrificio desde el interior bonaerense, vuelve a poner el foco sobre el futuro de una de las promesas del club.
Casi seis meses después de su estreno en el primer equipo, Silva volvió a tener participación en la Reserva de River. El cambio de escenario para el volante estuvo relacionado con la conducción técnica. Es que había conseguido sus oportunidades bajo el mando del "Chacho", con quien jugó los 8 partidos que ostenta con el "Millo", pero perdió espacio tras la llegada de Ponzio al frente del equipo.
Aunque el actual entrenador lo incluyó en varias convocatorias para integrar el banco de suplentes, no llegó a darle minutos en el campo de juego. Ante esa situación, se resolvió que el juvenil volviera a competir en su categoría para recuperar ritmo futbolístico.
La decisión también quedó reflejada en una modificación dentro de las convocatorias: Ponzio eligió llamar por primera vez a Santiago Espíndola, mientras Silva buscaba recuperar continuidad en la Reserva.
El juvenil que sorprendió a Coudet y llegó a la Primera
La aparición de Silva en el plantel principal de River fue inesperada. Cuando tuvo su oportunidad, todavía no contaba con un contrato profesional y apenas había sumado algunas presentaciones en la Tercera División. Sin embargo, Coudet reparó en sus condiciones y decidió darle un lugar entre los futbolistas de Primera. El mediocampista llegó a disputar ocho partidos con la camiseta de River, todos durante el ciclo del entrenador.
En ese tramo consiguió dejar dos momentos destacados. Marcó un gol frente a Blooming en el Monumental y entregó una asistencia ante Bragantino, en Brasil, en una intervención que quedó entre sus acciones más recordadas desde su estreno.
Aquellas actuaciones le permitieron empezar a mostrarse en el máximo nivel, aunque la continuidad no llegó a consolidarse. Con el cambio de conducción técnica, su lugar dentro de la consideración del equipo se redujo y el regreso a la Reserva se convirtió en el camino para continuar su desarrollo.
La historia detrás de Lucas Silva
El recorrido de Silva hasta llegar a Primera tiene un componente particular. El volante nació en La Dulce, una pequeña localidad del partido bonaerense de Necochea que cuenta con menos de 2.000 habitantes.
Sus primeros pasos con la pelota fueron en Deportivo Old, el club donde comenzó a desarrollar su formación futbolística. En 2016, cuando tenía apenas 11 años, superó una prueba y se incorporó a las divisiones infantiles de River Plate.
El ingreso a las inferiores del Millonario, sin embargo, no significó que pudiera instalarse inmediatamente en Buenos Aires. Como todavía no tenía la posibilidad de alojarse en la pensión de la institución, dependía de que su familia pudiera trasladarlo para viajar a los entrenamientos.
Esa situación le exigió un esfuerzo adicional durante los primeros años de formación. Cada traslado implicaba una organización familiar que condicionaba su rutina, pero no impidió que continuara avanzando en las categorías juveniles.
Con el tiempo, Silva logró acercarse al plantel profesional, aunque su recorrido en la Reserva tampoco había sido particularmente extenso. Bajo la conducción de Marcelo Escudero, disputó apenas siete encuentros antes de que Coudet comenzara a observarlo como una alternativa para Primera.
La oportunidad en Cardales que cambió su recorrido
Uno de los momentos importantes para su crecimiento llegó cuando Coudet decidió incluirlo en una mini pretemporada en Cardales junto a otras promesas de las inferiores.
Esa experiencia le permitió trabajar cerca del cuerpo técnico del plantel principal y empezar a competir por un lugar entre las opciones disponibles. A partir de allí, el entrenador comenzó a considerarlo una variante concreta para el primer equipo.
La oportunidad terminó materializándose en sus ocho apariciones con la camiseta de River. Sin embargo, el cambio de entrenador modificó su panorama y lo obligó a volver a buscar continuidad en la categoría de Reserva.
En una entrevista con los medios oficiales del club, Silva había definido su manera de jugar como la de un futbolista de “estilo simple”, con énfasis en “manejar los tiempos y distribuir el juego”.
Esa descripción sintetiza el perfil de un mediocampista que intenta ordenar la circulación y darle sentido a la posesión, más allá de las acciones individuales que puedan llamar la atención.
El contrato de Silva y su futuro en River
Pese a haber perdido terreno en la consideración inmediata, Silva tiene un vínculo de largo plazo con River Plate. En mayo pasado firmó su primer contrato profesional con la institución hasta diciembre de 2030, con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros.
Las condiciones del acuerdo muestran que el club apuesta por mantener al juvenil dentro de su estructura durante los próximos años. De todos modos, su situación deportiva actual plantea el desafío de volver a sumar minutos y sostener una evolución que le permita acercarse nuevamente a Primera.
Por ahora, el regreso a la Reserva aparece como una oportunidad para recuperar ritmo competitivo y seguir trabajando en su desarrollo. Su historia ya tuvo un ascenso rápido, con un debut inesperado y participaciones que dejaron buenas señales, pero el siguiente paso dependerá de cómo responda en esta nueva etapa.
De titular en una final a buscar continuidad en la Tercera División, Lucas Silva atraviesa un momento de transición en River. Su recorrido desde La Dulce, el respaldo contractual y las oportunidades que recibió con Coudet forman parte de una historia que todavía tiene capítulos por escribir.
