Jorge "Roña" Castro murió este miércoles 14 de octubre a los 59 años de edad. Para muchos, el nacido en Caleta Olivia -provincia de Santa Cruz- fue muchísimo más que un boxeador. Nació en el sur, pero vivió en el Conurbano, luchó por su sueño y después hizo feliz a otros. Con un carisma particular, como un Rocky del conurbano. Su recordado KO contra John David Jackson que todos replican es un recuerdo más de lo que fue. Pero quedarse con esa apasionante definición a que denominaron como "La Mano de Dios" al igual que el gol de Diego a los ingleses, es poco al lado de lo que fue.
Nadie rechazó la oportunidad de hablar sobre Locomotora Castro y todos los que conocieron bien a la leyenda, tanto abajo como también arriba del ring quisieron responder. El excampeón del mundo de alguna manera los marcó, los ayudó a continuar en sus respectivas carreras ya sea desde un micrófono o con los guantes puestos. Como hizo cuando se retiró, ayudando a miles de personas en sus comedores y merenderos, "Locomotora" también fue solidario con ellos como también un enorme representante del noble arte de los puños.
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"El Maradona del boxeo", Marcelo "Toro" Domínguez y su vínculo de amistad con Castro
Fue un contemporáneo al que supe disfrutar. Porque si bien peleamos en la misma época y crecí viéndolo, siempre fue un ídolo. Lo admiré por todo lo que hacía, porque era un don lo que tenía. El Negro era el Maradona del boxeo. Con él compartí muchísimas cosas de boxeo, creo que nadie en Argentina ni en el mundo guanteó con Castro como yo.
Era casi todos los días, mínimamente tres veces por semana. Yo venía con él y lo llevaba en el auto cuando no tenía el registro, hablábamos de la vida todos los días. Le decía Negro o Negrito, nunca Roña o Locomotora como él a mí que me decía Marcelito, teníamos una gran relación de amistad. Siempre nos tuvimos un respetuo mutuo y fuimos lo que fuimos gracias a esos guanteos. Para mí es un día triste
Walter Nelson: cómo el Roña se convirtió en leyenda y qué le dejó al boxeo argentino
El Roña se convierte en leyenda por todo lo que hizo a lo largo de su carrera, desde que arrancó. Un personaje extrovertido abajo y arriba del ring, con condiciones naturales porque nadie le enseñó nada, siempre se jactaba de decir eso. Con una mandíbula de acero, un golpe de KO y un corazón gigante, muy guapo. Tuvo más de 140 peleas y ganó 90 por KO, eso habla por sí solo. La gente lo recuerda por la pelea épica con John David Jackson, pero tuvo grandes peleas como cuando le ganó al Puma (Miguel Ángel) Arroyo, aún perdiendo con Terry Norris en Estados Unidos cuando incursionó una de las primeras veces en el país del norte.
Al boxeo argentino le deja cosas importantes, uno de los más grandes boxeadores que tuvo Argentina y además a nivel del mundo, fue campeón mundial en la categoría mediano, la de Monzón. Arrancó en welter. Quizás la contra que tenía era que le tenía un poco de alergia al gimnasio, no le gustaba mucho entrenar y confiaba mucho en las condiciones que tenía.
El KO histórico fue así, se hacía el sentido para que lo vengan a buscar, en esa pelea recibió más castigo de lo aconsejable pero sacó un cross de izquierda memorable, está en la galerías de las grandes peleas como Nicolino Locche vs.Takeshi Fuji; Víctor Gálindez vs. Richie Kates; Carlos Monzón vs. Nino Benvenuti, Sergio "Maravilla" Martínez vs. Chávez Jr. y Chino Maidana vs. Mayweather más allá del resultado.
El dolor de un rival que enfrentó dos veces al Roña Castro, Juan Carlos Ortiz
Es un momento duro para el deporte argentino y mundial. Se fue un grande del boxeo al que tuve la posibilidad de enfrentar. Para mí fue una gran alegría poder pelear con él más allá del resultado. Me dio mucho placer pelear porque me gustaba enfrentarme con los mejores y tuve el placer de enfrentarme con el mejor del mundo de esa categoría que era Jorge "Locomotora" Castro. Fue un gran campeón. Una tristeza saber que se fue un grande, una gran persona que tenía un gran corazón por ayudar a la gente. Jorge tenía eso de ayudar a la gente. Y como boxeador fue una bestia, llegó a pelear con pesos pesados y los puso KO. Dejó una gran marca en el boxeo y uno de los mejores de la categoría.
Antes de una pelea se armaron los camarines uno al lado del otro en un salón de un boliche. Estábamos esperando que termine la pelea de semifondo y empezó a llamarme: 'pelado, pelado... peladito... contestame, dale contestame'. Yo no le contestaba y le digo '¿Qué te pasa?'. Me tiró por arriba del biombo una parte de la camilla y me dice 'esta noche te van a sacar en esto'. En el octavo round le digo 'no me ganas más'. Y en el noveno me enganchó, me tiró y me contaron hasta 200. Cosas lindas que uno las tomó sanamente porque no había maldad. Nos fuimos conectando cada vez más. A los pibes les daba para el boleto para viajar. Tenía un corazón de oro, como persona buenísimo y como boxeador un campeón de la puta madre.
Marcelo González, un periodista que vivió de cerca una de las peleas más significativas del Roña Castro y le hizo la primera nota
Para mí el Roña significó muchas cosas. Pero me quiero quedar con que revolucionó el boxeo argentino en una etapa pos Luna Park donde muchos creían que estaba absolutamente muerto y enterrado, con la FAB haciendo veladas a estadio vacío para suplir la ausencia del Luna. Pero llegó él y volvimos a tener esperanza, un ídolo, un boxeador convocante. Un tipo desfachatado, que pronosticaba los rounds en los que sus rivales se iban a caer, con futuro de campeón del mundo al que ya habíamos visto de amateur faltándole el respeto a un campeón mundial cubano llamado Carlos García en un tope que se hizo en Castro Barros 75 en el que ganó.
Alguna vez cuando se iba a enfrentar con Terry Norris en diciembre de 1991 por el campeonato mundial superwelter del Consejo Mundial de Boxeo fui a cubrir ese combate para la agencia Télam. Gustavo Nigrelli hizo una encuesta para los periodistas de boxeo de aquel momento y yo voté por Norris, Roña estuvo unos cuantos días sin hablarme en París porque fui uno de los pocos que eligió al rival, pero me terminó dando la razón porque finalmente Norris ganó.
Según él le hice la primera nota para un medio de Buenos Aires. Cuando él iba a combatir de semifondo del Látigo Coggi que en ese momento era campeón del mundo. Le hice una entrevista que salió en la revista Cuadrilátero. Ese recuerdo me lo voy a llevar siempre conmigo.
