Las mujeres lideran resistencia contra Infantino mientras FIFA se enfrenta a crisis de gobernanza

05 de agosto, 2026 | 10.03

Mientras ​el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se enfrenta al mayor reto de su década en el poder, dos de las voces más destacadas de la revuelta en su contra están siendo las de dos mujeres.

Laura ‌McAllister, de Gales, y Lise Klaveness, de Noruega —las ‌únicas mujeres del comité ejecutivo de la UEFA— se han erigido en críticas abiertas de Infantino durante una crisis desencadenada por su intento fallido de sacar adelante una iniciativa respaldada por capital privado conocida como FIFA Football Enterprises (FFE).

La reacción negativa ha avivado el debate sobre si el fútbol, dominado durante mucho tiempo por dirigentes masculinos, podría estar preparado para que una mujer lidere este deporte a nivel mundial.

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"Sería maravilloso ver a una mujer elegida presidenta de la FIFA", declaró McAllister, vicepresidenta de la UEFA, en una entrevista con Reuters. "Pero es mucho más complejo que eso".

"Me gustaría pensar que no estamos lejos ​de tener una presidenta, pero me ⁠temo que sí lo estamos, porque creo que el fútbol tiene que ponerse al día con el resto de ‌la sociedad", señaló.

El debate ha cobrado impulso después de que el expresidente de la FIFA, Sepp ⁠Blatter, elogiara públicamente a Klaveness el martes, afirmando que ya es hora ⁠de que una mujer dirija el organismo rector de este deporte.

Sin embargo, McAllister señaló que el panorama político global de la FIFA sigue siendo un obstáculo formidable: "No es tan sencillo como limitarse a proponer a una mujer. Puede que sea la ⁠mejor candidata para el puesto. Pero no finjamos que aquí se trata de una simple meritocracia. No ​lo es".

Estos comentarios se producen después de que el plan de Infantino para la ‌FFE fracasara ante la feroz oposición de la UEFA y ‌otros organismos regionales. Gales fue la primera de varias federaciones nacionales en retirar su apoyo a su reelección ⁠y el descontento se extendió rápidamente dentro de las propias filas de la FIFA.

Infantino tenía previsto celebrar una reunión de emergencia el miércoles en Marruecos.

McAllister, cuya propuesta de boicotear los eventos de la FIFA recibió un apoyo unánime durante la reunión de emergencia de la UEFA celebrada la semana pasada, afirmó que la agitación refleja problemas de gobernanza más profundos.

"Hay indicios ​de que se trata ‌de un asunto que está llegando a un punto crítico, si es que no se encuentra ya en él", afirmó.

CONFIANZA MERMADA

Señaló una serie de polémicas que han minado la confianza en Infantino, entre ellas los vínculos de la FIFA con el fallido proyecto de la Superliga Europea, las cuestiones políticas en torno al Mundial y la decisión de la FIFA de anular una tarjeta roja mostrada al estadounidense Folarin Balogun, ⁠después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiera a Infantino que revisara la decisión.

"Todo esto me indica que existen problemas profundos en la gestión de la FIFA", afirmó.

Para McAllister, este enfrentamiento también tiene que ver con la protección de lo que ella considera los valores fundamentales del fútbol. Explicó que tanto a ella como a Klaveness les mueven los principios forjados a lo largo de sus carreras en el fútbol femenino antes de dar el salto a la gestión del fútbol.

"Las dos fuimos jugadoras internacionales con Gales y Noruega, y después desarrollamos nuestras propias carreras profesionales. Lise es abogada y yo soy politóloga. Pero también ‌somos personas muy guiadas por nuestros valores", explicó McAllister.

"Para nosotras, si el fútbol pierde sus valores, pierde su corazón y su alma y, por lo tanto, la crisis existencial es muy real. Por eso, era importante para nosotras hacer oír nuestra voz", indicó. "Creo que, a veces, las mujeres están menos enredadas en el negocio del fútbol y más centradas en lo que el deporte realmente es".

"Este deporte está al alcance de todos, desde las categorías de base a la élite. Es tanto para las chicas ‌como para los chicos. Debería llegar a todos los rincones del mundo, tanto a los países más pobres como a los que gozan de éxito a nivel mundial. No debería ser adquirido por el capital privado, ni debería haber ninguna injerencia política en la ‌forma en que gestionamos este ⁠deporte", comentó.

De las 211 federaciones miembro de la FIFA, solo 10 están dirigidas por mujeres, incluida Klaveness.

Cualquier candidatura a la presidencia de la FIFA requeriría el respaldo de federaciones mucho más allá de ​Europa y, aunque Klaveness y McAllister han ayudado a encabezar la resistencia, McAllister advirtió contra el intento de forzar la cuestión del liderazgo femenino.

"Tenemos que allanar el camino, tenemos que construir y tenemos que seguir generando impulso", afirmó. "A veces, ir poco a poco es el mejor enfoque, porque así podemos llegar más rápido que intentando forzar una revolución".

(Editado en español por Carlos Serrano)