La NBA y el fútbol europeo vuelven a cruzarse con un protagonista de primer nivel. Shai Gilgeous-Alexander, referente de los Oklahoma City Thunder y campeón de la liga estadounidense en 2025, se incorporó al grupo de propietarios del Atlético de Madrid de Julián Álvarez y Diego "Cholo" Simeone.
El Atlético de Madrid oficializó este jueves el arribo de Gilgeous-Alexander a su estructura societaria. La llegada del basquetbolista representa un nuevo paso en la expansión internacional de la institución del "Colchonero" y suma una figura de enorme proyección deportiva al grupo de personas vinculadas con la propiedad del club.
Por el momento, la entidad española no comunicó los detalles económicos de la operación ni qué porcentaje de las acciones adquirió el canadiense. Por lo tanto, no se conoce el monto de la inversión ni la participación exacta que tendrá dentro de la estructura societaria.
El propio jugador expresó su entusiasmo por sumarse al proyecto. “Me entusiasma incorporarme formalmente al grupo de propietarios del Atlético de Madrid. Es una institución con una enorme historia en la élite europea y valoro mucho formar parte de lo que viene para el club”, manifestó.
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La apuesta internacional del Atlético de Madrid
La incorporación de una estrella de la NBA no se limita al perfil deportivo de Gilgeous-Alexander. Para el Atlético de Madrid, también supone una oportunidad para fortalecer su presencia internacional y acercarse a nuevas audiencias, especialmente en el mercado norteamericano.
Desde el club destacaron que el canadiense encaja con los valores que identifican a la institución: el trabajo, la exigencia y la superación constante. También subrayaron que su llegada responde al objetivo de ampliar el posicionamiento global del equipo colchonero.
En ese sentido, el vínculo reúne dos marcas deportivas con reconocimiento internacional, aunque pertenecientes a disciplinas diferentes. Por un lado, una figura central de la NBA, con una carrera que alcanzó su punto más alto en los últimos años. Por el otro, un club histórico del fútbol europeo que busca reforzar su alcance más allá de España.
La operación también muestra cómo los deportistas de élite pueden ampliar su participación en el negocio del deporte más allá de sus contratos, patrocinios y acuerdos comerciales. En el caso de Gilgeous-Alexander, su incorporación al Atlético representa un paso hacia el ámbito de la propiedad de una institución futbolística.
De vestir la camiseta rojiblanca a formar parte de su propiedad
El acercamiento entre Shai y el Atlético de Madrid no surgió de un día para otro. Meses antes de que se oficializara su incorporación como accionista, las redes sociales de su franquicia, los Oklahoma City Thunder, habían mostrado al jugador con indumentaria oficial del equipo madrileño antes de un partido disputado en Los Ángeles.
Aquella imagen anticipó una relación que ahora adquirió carácter corporativo. Lo que inicialmente aparecía como una señal de afinidad con los colores rojiblancos terminó convirtiéndose en un vínculo formal con la estructura societaria del club.
La conexión entre ambas partes también resulta llamativa por la trayectoria del basquetbolista. Gilgeous-Alexander no es solamente una figura reconocida de su disciplina: llega a este nuevo desafío después de consolidarse entre los jugadores más determinantes de la NBA.
Su perfil combina rendimiento deportivo, exposición global y una imagen asociada a la exigencia competitiva. Esos atributos explican parte del interés que puede representar su incorporación para una institución que busca ampliar su presencia internacional.
Un campeón de la NBA en el mejor momento de su carrera
La llegada al Atlético de Madrid coincide con una etapa extraordinaria para Gilgeous-Alexander. El canadiense alcanzó la cima de la NBA en 2025, cuando conquistó el campeonato con Oklahoma City Thunder y fue elegido MVP de las Finales. A ese logro se sumaron dos premios al Jugador Más Valioso de la temporada regular, una distinción que lo ubicó entre los nombres más importantes del básquetbol contemporáneo.
Sus números también reflejan su impacto en la cancha. Según los datos incluidos en la información de base, registró un promedio de 31,1 puntos por partido y una efectividad del 55,3 % en tiros de campo durante la campaña mencionada.
Además, consiguió una marca de enorme exigencia: acumuló cuatro temporadas consecutivas con más de 30 puntos de promedio y al menos un 50 % de efectividad en lanzamientos. Dentro de esa categoría, el único antecedente comparable que destaca la fuente es el de Michael Jordan, otra leyenda entre los jugadores exteriores.
A ese registro se suma una racha histórica de 140 partidos consecutivos anotando más de 20 puntos, con la que superó la marca de 126 encuentros que pertenecía a Wilt Chamberlain.
Esas cifras explican por qué su nombre ocupa un lugar destacado en el escenario internacional. Su incorporación a la propiedad del Atlético se produce, precisamente, cuando su reconocimiento deportivo atraviesa uno de sus momentos más importantes.
