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Murió Catherine Ringer, la voz irreverente de Les Rita Mitsouko que también cantó la Argentina

La cantante francesa falleció el 14 de septiembre a los 68 años, víctima de un cáncer fulminante. Cofundadora de uno de los dúos más singulares del rock francés, tejió a lo largo de su vida un vínculo profundo con la Argentina. Corajuda hasta el final, en 2024 protagonizó un desplante a Emmanuel Macron que resumió su carácter: se negó a darle un beso en plena ceremonia oficial.

16 de septiembre, 2026 | 11.08

 

París amaneció este martes con una noticia que sacudió a varias generaciones de melómanos: Catherine Ringer, la voz y el rostro de Les Rita Mitsouko, murió en la noche del 14 de septiembre a los 68 años. Sus hijos confirmaron el deceso a la agencia AFP y precisaron que la artista fue víctima de un cáncer fulminante. Con ella se va una de las figuras más inclasificables de la música popular francesa de las últimas cuatro décadas, una intérprete que hizo de la contradicción una estética y del desparpajo una forma de libertad.

Una infancia entre el arte, la moda y la supervivencia

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Ringer nació en 1957 en Suresnes, en las afueras de París, hija de una madre arquitecta y de un padre pintor de la Escuela de París. Sam Ringer era un judío askenazí de origen polaco que había sobrevivido a nueve campos de concentración -entre ellos Auschwitz, Buchenwald y Theresienstadt-. Esa historia familiar, marcada por el horror del siglo XX, reapareció más tarde en canciones como "Le Petit Train" y "C'était un homme", donde la cantante rindió tributo a la memoria de su padre.

Desde muy chica mostró una curiosidad musical sin fronteras: a los seis años escuchaba con la misma pasión a Oum Kalthoum, Maria Callas, Georges Brassens, los Rolling Stones y el Velvet Underground. También escribía poemas, aunque nunca llegó a publicarlos. A los ocho años empezó a trabajar como modelo infantil para revistas de moda y catálogos, un ingreso necesario para sostener económicamente a su familia. Dejó la escuela a los 15 para dedicarse al teatro, el canto y la danza, disciplinas que practicó desde 1975 en montajes dirigidos por Michel Puig y por el actor Michael Lonsdale, además de trabajos junto al dramaturgo Armando Llamas.

En esos mismos años, siendo apenas una adolescente, participó en producciones eróticas y en una veintena de películas pornográficas bajo distintos seudónimos. Con el tiempo relativizó públicamente esa etapa de su vida, que enmarcó en el contexto de una relación de sometimiento que sufrió por entonces, y que le valió incluso insultos públicos de parte de Serge Gainsbourg, quien la increpó en televisión sin lograr desestabilizarla.

El nacimiento de Les Rita Mitsouko

El vínculo que marcaría su carrera para siempre llegó en 1979, cuando ensayaba para el musical "Flashes rouges" explica el periodista Lelo Jimmy Batista en el diario Libération. Allí conoció a Fred Chichin, un músico que, tras una semana de convivencia con la producción, le propuso escaparse juntos para armar una banda de rock. Después de algunos intentos bajo el nombre Sprats, la dupla se presentó por primera vez en el mítico club parisino Le Gibus en noviembre de 1980, adoptando el nombre Rita Mitsouko, una combinación que evocaba a la stripper francesa Rita Renoir y a un perfume de la casa Guerlain.

El grupo firmó con el sello Virgin y en 1985 alcanzó la consagración masiva con "Marcia Baïla", un single que vendió más de un millón de copias y los catapultó al estrellato. Le siguieron discos como "The No Comprendo", "Marc et Robert", "Système D" y "Cool Frénésie", además de himnos como "Andy", "C'est comme ça" y "Les Histoires d'A". Con vestuario firmado por Thierry Mugler y Jean Paul Gaultier, videoclips delirantes y colaboraciones con Iggy Pop, Sparks y Tony Visconti, Les Rita Mitsouko se convirtió en un cuerpo extraño dentro del ordenado paisaje musical francés, a mitad de camino entre la tradición de la “chanson” y el barullo del rock alternativo.

Marcia Baïla: el tributo a una bailarina argentina

Detrás de ese tema bailable que hizo bailar a toda Francia se esconde, sin embargo, una historia de duelo profundamente ligada a la Argentina. "Marcia Baïla" es un homenaje a Marcia Moretto, bailarina y coreógrafa argentina, amiga cercana de Ringer, fallecida de cáncer de mama el 21 de mayo de 1983, a los 36 años.

Cuenta Emma Donada, periodista del mismo diario, que Moretto había nacido en 1946 en Illinois, Estados Unidos, hija de padres argentinos que estudiaban allí: su padre, Oreste, cursaba ingeniería, y su madre, Nelly Pozzoli, era pianista y compositora. La familia regresó pronto a Buenos Aires, donde Marcia creció rodeada del ambiente vanguardista de los años sesenta, entre "happenings" con arquitectos, músicos y poetas organizados por sus propios padres. Ya adulta, se instaló en el centro porteño, tuvo un hijo sordo de nacimiento, Otto, y más tarde una hija, Lola, junto al fotógrafo Jorge Damonte. Trabajó como modelo y, en paralelo, desarrolló una carrera como bailarina experimental en el circuito de vanguardia del Instituto Di Tella, junto a figuras como el dramaturgo Alfredo Arias.

A mediados de los '70, el clima de censura y violencia política previo al golpe de Estado le hizo cada vez más difícil sostener su trabajo artístico en la Argentina. En 1975 se instaló en París, donde ya vivía buena parte de la vanguardia artística argentina exiliada. Un año después, el golpe militar de marzo de 1976 terminó de cerrarle cualquier posibilidad de regreso. En la capital francesa dio clases de danza para vivir y montó espectáculos junto al propio Armando Llamas, entre ellos "India" y "Silence nocturne aux îles des fées". Fue en esas clases de danza, en el Centro de Danza del Marais, donde una jovencísima Catherine Ringer se cruzó con ella y quedó fascinada por su forma de moverse, incluida una danza tradicional con boleadoras.

Cuando Ringer se enteró de la muerte de Moretto, en 1983, decidió escribir una canción en su memoria, sobre una música que ya había compuesto junto a Chichin. El resultado fue relegado inicialmente al fondo de un lado B del primer álbum del grupo, hasta que la difusión radial y un videoclip emitido en el programa "Les Enfants du rock" lo convirtieron, casi por azar, en el tema que abrió las puertas del éxito masivo a Les Rita Mitsouko. Para el video y un afiche que empapeló el subte parisino, la banda convocó al pintor argentino Ricardo Mosner, otro exiliado de la escena under porteña que había compartido escenario con Moretto años antes, en el garage teatral de "L'Ombre de Venceslao" de Copi, durante los encuentros de arte contemporáneo de La Rochelle en 1978.

Plaza Francia: el regreso al tango de la mano de los ex de Gotan Project

El lazo de Catherine Ringer con la música y la cultura argentinas no terminó con aquel homenaje de los años ochenta. En 2013, Eduardo Makaroff y Christoph H. Müller, dos de los fundadores del emblemático proyecto electro-tanguero Gotan Project, la invitaron a grabar un tema para un nuevo álbum que fusionaba tango con pop y rock. La colaboración terminó siendo mucho más ambiciosa de lo previsto: Ringer terminó cantando la totalidad de las canciones del disco y se integró como miembro pleno de la formación, bautizada Plaza Francia en referencia a la plaza homónima del barrio porteño de Recoleta.

El álbum "A New Tango Song Book" salió a la venta el 7 de abril de 2014 y vendió unas 40.000 copias, sumando un nuevo capítulo argentino a una carrera que, desde "Marcia Baïla", nunca había dejado de mirar hacia el Río de la Plata.

Una carrera que sobrevivió a la muerte de su compañero

La historia de Les Rita Mitsouko se extendió durante 30 años, hasta la muerte de Fred Chichin en noviembre de 2007, también a causa de un cáncer. Ringer cumplió los compromisos que la banda ya tenía agendados para ese fin de año y casi sin planearlo, dio así los primeros pasos de su carrera solista. Esta se formalizó en 2011 con "Ring n' Roll", disco grabado junto al acordeonista japonés Coba y con la participación de RZA, del Wu-Tang Clan, que le valió en 2012 el premio a mejor artista femenina en los Victoires de la musique y un reconocimiento especial de la Sacem.

En los años siguientes publicó "Chroniques et Fantaisies" (2017) y volvió una y otra vez al repertorio de Les Rita Mitsouko, al que rindió homenaje en un show por los 40 años de la banda registrado en la Filarmonica de París. Esa gira se vio interrumpida en 2021 por varias cancelaciones después de que contrajera Covid-19 y sufriera un desvanecimiento en pleno escenario, en el Forum de Lieja, Bélgica. Nunca quiso dramatizar esos traspiés: sostenía que la vida está hecha de altibajos y que sin las caídas no existirían los momentos altos.

El carácter irreverente y el desplante a Macron

Comprometida con causas como la lucha contra la extrema derecha, los derechos de las mujeres y el ambientalismo, Ringer llegó a ser procesada judicialmente por participar de una protesta contra la destrucción de un bosque en Romainville, ubicado en las afueras de París, causa de la que finalmente resultó absuelta.

Ese temperamento indócil tuvo su expresión más recordada el 8 de marzo de 2024, durante la ceremonia en la que Francia consagró el derecho al aborto en su Constitución. Invitada a cerrar el acto frente al Ministerio de Justicia, en París, Ringer interpretó una versión revisada de "La Marsellesa" con letra adaptada a la ocasión. Al finalizar, el presidente Emmanuel Macron se acercó a saludarla: primero le hizo un besamanos a la antigua usanza, luego intentó completar el saludo con un beso en la mejilla. Ringer no se lo permitió y el momento, capturado por las cámaras, se viralizó de inmediato.

Días después, la cantante explicó su gesto en una entrevista televisiva: consideraba que, en el marco solemne de esa ceremonia, un beso resultaba "mal ubicado" y remitía a una familiaridad que no le correspondía con el jefe de Estado. Nunca lo vivió como una hostilidad personal hacia Macron, a quien reconocía el mérito de haberla invitado, sino como una cuestión de límites: no era, dijo entonces, "amiga" del presidente.

El propio Macron, lejos de guardarle rencor, fue de los primeros en despedirla públicamente tras conocerse su muerte. La describió como una artista "inclasificable, irreverente, profundamente francesa", capaz de convertir su voz en un teatro y cada canción en un acto de libertad.

Con Fred Chichin tuvo tres hijos: Ginger Román, actriz, y Simone y Raoul, músicos que formaron juntos el grupo Minuit. Aunque en distintas entrevistas reconoció haber atravesado etapas de agotamiento profundo, en especial en cada aniversario de la muerte de su compañero, Catherine Ringer, nunca dejó de subirse a un escenario ni de reivindicar una imagen desprolija y sin pedir disculpas. Ella encarnó, más que un sonido o una estética de época, una energía creativa que se resistía a envejecer.

Su historia con la Argentina, tejida a través de una bailarina exiliada por la dictadura, un pintor del under porteño y un tanguero devenido en compañero de banda, queda ahora como una de las tantas capas de una trayectoria que, como ella misma solía decir de Marcia Moretto, quedó completamente escrita en sus canciones. Francia despide así a una de las voces que mejor supo narrar, en clave de rock, una versión insumisa del país.

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