El escultor, dibujante y pintor Juan Carlos Distéfano murió este sábado a los 92 años. Considerado una de las figuras más relevantes del arte argentino contemporáneo, construyó una obra profundamente atravesada por la memoria, la violencia política y la condición humana. A lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional a la Trayectoria Artística, y en 2015 representó a la Argentina en la Bienal de Venecia.
"Juan Carlos Distéfano fue un artista excepcional que ha aportado una voz original y singular en la historia del arte argentino. Para los que tuvimos la dicha de conocerlo y tratarlo, fue una persona cálida, sabia y generosa. En el Bellas Artes recibió en 2018 el Premio Nacional a la Trayectoria y en 2022 organizamos su última gran exposición con curaduría de María Teresa Constantin", expresó el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat, a través de las redes sociales de la institución.
Nacido el 29 de agosto de 1933 en Buenos Aires, Distéfano se formó en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. En la década de 1960 estuvo al frente del Departamento de Diseño Gráfico del Instituto Di Tella, uno de los principales centros de experimentación artística de la época, y comenzó a desarrollar una producción que lo convertiría en un referente de la escultura nacional.
Su primera exposición solista tuvo lugar en 1964, en la Galería Riobóo Nueva. Desde entonces trabajó con materiales como la fibra de vidrio y la resina poliéster, que eligió tanto por cuestiones económicas como por las posibilidades expresivas que ofrecían. El propio artista definía al poliéster como "un material bastante desagradable para trabajar", aunque destacaba que le permitía crear formas imposibles de lograr con otros materiales.
La obra de Juan Carlos Distéfano
Durante la década de 1970 conoció a la escritora Griselda Gambaro, con quien estuvo casado durante más de siete décadas. Ambos debieron exiliarse en Barcelona en 1977, en plena última dictadura militar argentina.
En 1980 regresó al país y retomó su producción artística. Muchas de sus esculturas de ese período profundizaron la reflexión sobre el autoritarismo, la tortura y las marcas que deja la violencia en los cuerpos y en la memoria colectiva.
En 2015 fue elegido para representar a la Argentina en la Bienal de Venecia con la muestra "La rebeldía de la forma", una exposición centrada en la condición humana. Tres años más tarde recibió el Premio Nacional a la Trayectoria Artística, otorgado por el entonces Ministerio de Cultura de la Nación.
Su última gran exposición se realizó en 2022 en el Museo Nacional de Bellas Artes bajo el título "La memoria residual", con curaduría de María Teresa Constantin. La muestra reunió 19 esculturas producidas entre 1973 y la actualidad y volvió a poner en primer plano temas como la memoria, el dolor, la violencia y la resistencia.
