Matthew Perry, el actor que interpretó a Chandler en Friends, murió el sábado 28 de octubre, según aseguraron los medios estadounidenses LA Times y TMZ. El artista dejó un gran vacío en el mundo del cine y las series. Las razones todavía no fueron comunicadas de manera oficial y se espera el parte médico.
De acuerdo al LA Times, que cita fuentes judiciales, encontraron a Perry este sábado sin signos vitales, aparentemente ahogado, "en un jacuzzi que se encuentra en su casa de Los Angeles". Los efectivos policiales se habrían acercado a su domicilio por la tarde, alrededor de las 16, pero no obtuvieron respuesta cuando tocaron el timbre.
"Las fuentes, que hablaron en condición de anonimato porque se trata de una investigación que sigue su curso, no citaron la causa de muerte", aclara el medio local.
Esa versión coincide con la que había publicado más temprano el medio de espectáculos estadounidense TMZ, que aseguraba que "no había drogas e el lugar" ni tampoco se trató de un hecho "delictivo".
Los problemas de adicciones de Matthew Perry
El actor Matthew Perry luchó a lo largo de su vida contra las adicciones, por lo que tuvo que ser internado. En 2015, Perry admitió haber pasado una fuerte depresión que lo sumió en el alcohol y las drogas, al punto de que llegó a consumir dos litros de vodka al día y unas 3 pastillas (Vicodin y Metadona).
Pasado el tiempo, volvió a referirse a lo sucedido. Según el relato del actor, en aquella internación estuvo a punto de morir: si bien en primera instancia dijo que había sufrido una "perforación gastrointestinal", pasó dos semanas en coma y cinco meses en el hospital y tuvo que usar una bolsa de colostomía durante 9 meses para tratar su crisis sanitaria.
"Los médicos le dijeron a mi familia que tenía un 2% posibilidades de sobrevivir. Me pusieron una cosa llamada máquina ECMO, que hace toda la respiración de tu corazón y tus pulmones. Y eso se llama un Ave María. Nadie sobrevive a eso", indicó Matthew a People en un reportaje por el lanzamiento de sus memorias, Friends, Lovers and the Big Terrible Thing.
A la estrella se lo había visto recientemente en la reunión del elenco de Friends, un emotivo especial de HBO Max que juntó a los seis amigos en las locaciones de la sitcom y los hizo rememorar añoranzas del rodaje, invitados especiales y momentos que se quedaron grabados en la retina de los fans. "Estoy bastante saludable ahora", confirmó Perry entonces.
Friends, la serie que cambió el mundo de las sitcoms
El 22 de septiembre de 1994 comenzaba a emitirse “Friends”, sitcom sobre las andanzas de seis amigos veinteañeros neoyorquinos que, un cuarto de siglo más tarde, no sólo mantiene su vigencia sino que suma en masa a nuevas generaciones de fanáticos.
A 25 años de su estreno en la NBC estadounidense, las desventuras del grupo conformado por Ross, Rachel, Monica, Chandler, Phoebe y Joey recaudan miles de millones por año a través de sus repeticiones televisivas y su inclusión en el catálogo de Netflix.
Al desembarcar en el primetime en 1994, el modelo de sitcom era la disruptiva “Seinfeld” y sus seis protagonistas, David Schwimmer (Ross Geller), Courteney Cox (Monica Geller), Jennifer Aniston (Rachel Green), Matt LeBlanc (Joey Tribbiani), Matthew Perry (Chandler Bing) y Lisa Kudrow (Phoebe Buffay), eran poco o nada conocidos.
Sólo Schwimmer, quien había tenido una participación en “Los años maravillosos” y en un puñado de series policiales, y Cox, que había coprotagonizado “Ace Ventura, un detective diferente” junto con Jim Carrey y había aparecido en “Seinfeld” y “Lazos familiares”, eran relativamente famosos.
El argumento era simple pero de fácil identificación, con el relato de distintos pasajes de la vida de un grupo de amigos que lidian con los desafíos de ser veinteañeros, sus desamores, las dificultades para insertarse en un mercado laboral feroz y la falta de dinero.
La trama se apoyaba sobre algunos arquetipos que se hacían más y más efectivos a medida que se repetían, como la rivalidad/amor entre los hermanos Geller, las idas y vueltas románticas entre Ross y Rachel, la acidez de Chandler, las locuras de Phoebe o la tierna estupidez del bello Joey.
La base de fanáticos fue ampliándose año a año: nunca promedió por debajo de los 20 millones de espectadores por episodio, se mantuvo entre los cinco programas más vistos de la TV estadounidense en cada temporada desde la segunda en adelante y coleccionó todo tipo de premios.
Su episodio doble final, el 6 de mayo de 2004, tuvo 52.500.000 televidentes en vivo, sólo en EEUU.
Esa popularidad se tradujo también en el cambio de status de sus protagonistas, quienes ya convertidos en verdaderas estrellas de Hollywood consiguieron negociar un millón de dólares para cada uno por cada episodio de las dos temporadas finales; todo un récord para comienzos de siglo, y muy lejos de sus “escasos” salarios iniciales de 22.500 dólares por capítulo.
