Hace cuatro décadas, Wham! se convirtió en el primer grupo pop occidental en actuar en la China comunista. Fue una visita que marcó la trayectoria de la banda, pero que también dejó un legado del que sus miembros, George Michael y Andrew Ridgeley, apenas eran conscientes.
En el documental "Wham! 10 Days in China", que se estrena en los cines de todo el mundo el 28 de julio, imágenes de video recientemente restauradas y testimonios en primera persona revelan los orígenes y las consecuencias del viaje de abril de 1985, que incluyó conciertos en Pekín y Cantón.
Una vez que el dúo abandonó China, nunca miraron atrás, afirmó Ridgeley, que ahora tiene 63 años.
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"Tenía muchas ganas de descubrir, más allá del legado de Wham! fuera de China, que ya conocemos (…) cuál es realmente el legado en China", explicó Ridgeley a Reuters en una entrevista.
"Y ese fue quizás el legado más perdurable que existe; se trata de aquellas personas cuyas vidas, el rumbo de sus vidas, por así decirlo, cambió gracias a las actuaciones de Wham!", agregó.
China mantenía un estricto control sobre la música occidental en los años 80. Entre las cerca de 15.000 personas que asistieron al vigilado concierto en el Gimnasio de los Trabajadores de Pekín se encontraba Cui Jian, más tarde apodado el "padrino del rock chino", cuya canción "Nothing to my name" se convirtió cuatro años más tarde en un himno para los estudiantes que se manifestaban en la plaza de Tiananmen.
"Emprendió su carrera como músico como consecuencia de haber visto las actuaciones de Wham!, así que ese es el legado significativo y verdaderamente perdurable", afirmó Ridgeley sobre Cui, quien aparece en el documental.
"GIRO EN SU CARRERA"
A mediados de la década de 1980, Wham!, formado por los amigos de colegio Michael y Ridgeley en 1981, había alcanzado el éxito mundial con éxitos como "Wake me up before you go-go" y "Last Christmas".
Intentar abrirse paso en el mercado musical estadounidense era el siguiente paso lógico, pero los problemas con la voz de Michael les impidieron embarcarse en una extensa gira por Estados Unidos. Su mánager, Simon Napier-Bell, ideó un plan para acelerar su fama con una arriesgada actuación en China que acapararía los titulares.
"Fue un movimiento profesional meditado y orquestado. Fue consecuencia del hecho de que George no iba a realizar una gira de 90 días por estadios en Estados Unidos. Había que hacer algo y Simon tenía la respuesta", afirmó Ridgeley, quien era escéptico ante el plan, mientras que, según él, "George estaba totalmente a favor".
"Quizás él comprendía mejor que yo el poder de la publicidad que generaría", dijo Ridgeley. "Se le había quebrado la voz durante la gira Club Fantastic (de 1983), y esa preocupación rondaba por su cabeza: el temor a que pudiera sufrir daños permanentes. Eso, en aquel momento, influyó sin duda en sus decisiones".
La película ofrece una visión "franca y genuina" de los dos jóvenes en un viaje que tenía connotaciones políticas y que atrajo un intenso escrutinio mediático, afirmó Ridgeley.
"Había que dar a conocer la presencia de Wham!, lo que implicaba banquetes oficiales, interacciones diplomáticas e ir a la residencia del embajador. No íbamos a ir allí pensando que íbamos a estar haciendo turismo todo el día. Había un trabajo que hacer", dijo Ridgeley. "Éramos chicos de clase media con una educación decente, así que no íbamos a ser realmente groseros con nadie, excepto con la prensa".
Volver a ver las imágenes le recordó a Ridgeley el vínculo que les unía y el talento de Michael, quien forjó una exitosa carrera en solitario tras la separación de Wham! en 1986. Michael falleció en 2016.
"La interpretación de 'Careless whisper' es, en mi opinión, una de las mejores que jamás ofreció. La voz es magnífica, la canción suena genial. Es maravilloso contar con estas grabaciones para la posteridad, que dan testimonio de su brillantez", dijo Ridgeley.
(Editado en español por Ricardo Figueroa)
