El Día de la croqueta celebra una preparación que atraviesa culturas y mesas, con versiones que van de lo tradicional a lo creativo. En Buenos Aires, la gastronomía adopta este bocado en múltiples estilos, combinando técnicas cuidadas, rellenos cremosos y frituras precisas. Un recorrido por croquetas que resumen identidad y oficio.
La Boquería
Las croquetas de papa rellenas de mozzarella se destacan por su equilibrio entre exterior dorado y centro cremoso. La receta parte de papas hervidas con ajo y laurel, puré suave y relleno generoso. Se sirven calientes con barbacoa casera y perejil, dentro de una carta de clásicos bien ejecutados.
A Coruña
En esta cantina española de Versalles, las croquetas de cantimpalo presentan bechamel espesa, embutido picado y un rebozado crocante. Llegan con mayonesa de pimentón ahumado. También hay una opción de pescado y langostinos, ideal para abrir el tapeo con vermut o cerveza tirada.
Ronconcon
La versión de ají de gallina condensa el espíritu latino del lugar. Rebozadas en casabe de mandioca, resultan crocantes por fuera y cremosas por dentro. Se acompañan con salsa ocopa, maní y jalea de ají amarillo, logrando un balance preciso entre picante y dulzor.
Bestial Fly Bar
Las croquetas de ají de gallina se presentan como una entrada liviana y bien pensada. El rebozado de panko aporta textura pareja y resguarda un relleno especiado. Se sirven con salsa de la casa, ideales para compartir en un entorno donde diseño y coctelería completan la experiencia.
Punto Mona
Las croquetas de papa y queso funcionan como bocado de bar: fritura justa, interior untuoso y exterior crocante. Se acompañan con ketchup casero de perfil ácido. La propuesta prioriza insumos y ejecución, y dialoga con una carta de cócteles de carácter.
Villegas Resto
Dentro de las entradas, aparecen arancini de ternera con romero y alioli de rúcula. La preparación integra técnica y equilibrio, sumándose a una cocina de raíces ganaderas con mirada contemporánea, pensada para compartir y abrir el apetito antes del recorrido principal.
Corte Charcutería
La carta ofrece dos versiones: croquetas de jamón crudo con bechamel sedosa y romesco, y una alternativa de morcilla cremosa con alioli de porotos fermentados. Ambas reflejan el respeto por la materia prima y el oficio artesanal que define al lugar.
Madre Rojas
Las croquetas de cecina wagyu proponen un giro creativo. Apanadas en panko y fritas en grasa wagyu, se sirven con miel de gochujang y alioli. El resultado combina intensidad, técnica y un perfil de sabor singular dentro de una propuesta de alto nivel.
Neko
Las croquetas de ají amarillo, aptas para celíacos, parten de una bechamel con harina de arroz y panko sin TACC. Se coronan con trucha curada y katsuobushi. Se presentan en porciones ideales para compartir y armonizan con pisco sour clásico.
Ribs al Río
La versión de bondiola ahumada resume el espíritu del smokehouse. El relleno integra cerdo ahumado, bechamel y queso pategrás. Se sirven con alioli y barbacoa black, logrando profundidad y equilibrio en cada bocado.
Bilbao
Las croquetas de jamón ibérico y provoleta presentan una bechamel más espesa y sabor intenso. Doradas y crujientes, se acompañan con pesto de albahaca y almendras. Funcionan como tapa para compartir, con vermouth o cerveza fría.
Sifón
Disponibles en Chacarita, las croquetas de hongos a la plancha se integran a una bechamel suave y se sirven con romesco. Un plato de perfil casero, pensado para acompañar vermuts y cócteles con soda, fiel al ritmo relajado del lugar.
