El Gobierno mandó a revisión toda la obra pública adjudicada durante el kirchnerismo, al que puso bajo la lupa por sospechas de corrupción. Sin embargo, esto no ocurre en todos los casos, como ocurrió con ODS, de su primo, Ángelo Calcaterra, que logró un nuevo contrato de parte del Estado nacional.

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La empresa beneficiada es Creaurban S.A., que integra el grupo ODS, propiedad de Calcaterra, quien ganó la licitación para la restauración de la Basílica San Francisco de Asís, ubicada en Alsina 380, de la Capital Federal. A pesar de no haber presentado la mejor oferta, se hizo con el contrato por $93.363.549, superando a Teximco, que ofertó $94.296.610,8, y a Consulper, que sin embargó ofertó un precio menor: $88.934.736,09.

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Todo el proceso licitatorio comenzó en 2015 y estuvo a cargo del ministerio de Planificación Federal. Esa misma cartera seleccionó a Calcaterra por sobre Consulper, ya que esa firma, de acuerdo a la Comisión Evaluadora el 16 de julio pasado, incumplió los requisitos exigidos en los artículos 7°, 10 punto II y 15, apartados 13 y 14, del Pliego de Cláusulas Especiales.

A pesar de poner en cuestión toda la obra pública que se adjudicó entre 2003 y 2015, producto de los escándalos que involucran a Lázaro Báez y a José López, el Gobierno actual decidió aprobar lo actuado en todo el procedimiento que derivó en la elección de Creaurban como la empresa a cargo de la obra.


A su vez, Creaurban está a punto de quedarse con otra millonaria licitación: la restauración del Monumento a la Bandera, ubicado en Rosario. La empresa realizó la mejor oferta en la apertura de ofertas, por unos $134 millones. La misma es financiada en un 70% por el Estado nacional y el 30 restante, por la municipalidad.