La red de internet satelital Starlink, propiedad de SpaceX, prepara un cambio histórico en su constelación de satélites con el objetivo de mejorar la seguridad y la sustentabilidad de su operación global, sin afectar la calidad del servicio para sus clientes. La modificación, prevista a lo largo de 2026, implica reubicar aproximadamente 4400 satélites a órbitas más bajas de lo que venían operando hasta ahora, una estrategia que reduce la probabilidad de choques con otros objetos en el espacio y acelera que naves inactivas salgan de órbita de forma controlada.
El plan se da en un contexto de aumento de la congestión en la órbita terrestre baja y tras incidentes recientes, como la pérdida de comunicación con uno de sus satélites y encuentros cercanos con otras constelaciones espaciales.
Qué cambiará en la órbita de los satélites
Starlink opera miles de satélites en órbitas bajas alrededor de 550 km de altitud, una zona cada vez más concurrida por constelaciones de Internet y otros servicios espaciales. Para disminuir riesgos de colisión, la empresa anunció que bajará la altitud de unos 4400 satélites hasta alrededor de 480 km durante 2026.
Mover los satélites más cerca de la Tierra no significa menor cobertura ni peor servicio para quienes usan Starlink en sus hogares, oficinas o zonas remotas: la compañía aseguró que estas maniobras no afectarán la conectividad de los usuarios.
Por qué es importante este cambio
La órbita baja terrestre (LEO) se volvió un punto crítico por la gran cantidad de satélites que operan allí, lo que aumenta las posibilidades de encuentros peligrosos entre naves activas o con desechos orbitales. Al operar a una altura menor, los satélites que fallen o lleguen al final de su vida útil desorbitarán más rápido, entrando en la atmósfera y desintegrándose de forma natural, reduciendo así la acumulación de basura espacial.
Por otro lado, debajo de los 500 km, hay menos objetos y otras constelaciones planificadas, lo que reduce las probabilidades de maniobras evasivas y choques accidentales. Además de los beneficios en materia de seguridad, esta estrategia atiende a preocupaciones de organismos espaciales y científicos que advierten sobre la necesidad de gestionar el creciente tráfico en el espacio cercano a la Tierra.
Impacto para los usuarios
Aunque es un cambio técnico a nivel orbital, los usuarios de Starlink no verán interrupciones o degradación del servicio durante la transición. El movimiento se coordinará progresivamente a lo largo de 2026, manteniendo la conectividad mientras se ajusta cada satélite.
Más aún, la modificación podría ofrecer ventajas a la red: el acercamiento a la Tierra permite una menor latencia teórica y una mayor eficiencia de cobertura por satélite, aunque Starlink aún no confirmó cambios específicos en métricas de rendimiento para los usuarios.
La reconfiguración orbital que Starlink implementará en 2026 representa una de las mayores transformaciones en la operación de estas mega-constelaciones satelitales, apuntando a mejorar la seguridad espacial, reducir basura orbital y hacer más eficiente la desorbitación de satélites inactivos. Al hacerlo sin comprometer la conectividad de sus clientes, la empresa busca balancear innovación tecnológica con un compromiso más sólido hacia la sustentabilidad y gestión del tráfico orbital, un desafío clave en la era de Internet satelital global.
