Ubicado en las Sierras del Sur de Córdoba, Pueblo Escondido se abre paso como uno de los destinos de turismo aventura argentinos, con antiguas construcciones mineras, senderos de montaña y paisajes serranos con quebradas y cursos de agua.
El asentamiento se encuentra al pie del Cerro Áspero, cerca del límite con San Luis, y conserva vestigios de la comunidad que vivió de la extracción de minerales. Su aislamiento y las dificultades de acceso forman parte de una experiencia que combina historia, caminatas y contacto con la naturaleza.
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La historia minera de Pueblo Escondido
La historia de Pueblo Escondido está ligada a la mina de Cerro Áspero, donde se extraía tungsteno, también conocido como wolframio, un mineral utilizado en la fabricación de herramientas y armamento por su resistencia a las altas temperaturas. El yacimiento comenzó a funcionar a fines del siglo XIX y alcanzó su mayor actividad durante la Segunda Guerra Mundial.
En su época de esplendor, el asentamiento llegó a albergar a más de 400 personas y contaba con viviendas, oficinas administrativas, un hospital, una usina, un sistema de comunicación telefónica y un cable carril para transportar el mineral. El cierre de la explotación, a fines de 1969, dejó las instalaciones abandonadas. En 1995, parte de las construcciones fueron restauradas para impulsar el turismo aventura.
Durante la visita, se pueden observar los restos de las edificaciones y las instalaciones vinculadas con el procesamiento del mineral y la generación de energía. Estas construcciones permiten conocer cómo funcionaba la comunidad minera y reconstruir parte de la actividad industrial que marcó la historia de la región.
La aventura para llegar a Pueblo Escondido
Una de las alternativas para llegar desde Córdoba es partir de la localidad de La Cruz, en el valle de Calamuchita. El tramo final presenta dificultades y, según el estado del camino, puede requerir una camioneta 4x4, una moto, una bicicleta de montaña o continuar a pie. También es posible acceder desde Merlo, en San Luis, y avanzar por el camino que conduce al puesto El Tono, desde donde comienza la caminata.
Quienes elijan este último recorrido pueden sumar una parada en el Salto del Tigre, una cascada que cae entre las rocas y forma una hoya natural. El desvío permite incorporar un atractivo natural a la visita histórica.
La caminata hasta Pueblo Escondido demanda varias horas entre la ida y la vuelta, por lo que conviene comenzar temprano y reservar tiempo para recorrer el asentamiento. El sendero presenta desniveles y señalización limitada, de modo que es importante llevar agua, protección solar y calzado adecuado, además de consultar las condiciones del camino antes de salir.
¿Qué hacer en Pueblo Escondido?
Entre las actividades disponibles en la zona se encuentran las cabalgatas y el rappel, sujetos a la oferta de los prestadores. También existen excursiones guiadas que pueden incluir traslados y recorridos de trekking.
Pueblo Escondido dispone de un refugio de montaña con habitaciones privadas y compartidas, además de sectores habilitados para acampar. También cuenta con servicio gastronómico, aunque se recomienda consultar previamente las tarifas, los horarios de atención y la disponibilidad de alojamiento.
