Servicio militar obligatorio: la muerte de la mujer que marcó una épóca con su lucha

La incansable lucha de Sebastiana, tras el asesinato de su hijo en el cuartel de Zapala, fue clave para esclarecer el crimen y marcar el fin del servicio militar obligatorio en la Argentina.

22 de enero, 2026 | 18.31

Se confirmó la muerte de Sebastiana Barrera, madre del soldado Omar Carrasco, asesinado en 1994 en el cuartel de Zapala. Así lo comunicaron sus familiares en redes sociales este miércoles 21 de enero.

"Hoy descansa en paz junto a sus hijos Claudia Estela Carrasco y Omar Octavio Carrasco", indicaron. Y agregaron: "Su amor, su fortaleza y su recuerdo vivirán por siempre en nuestros corazones. Que brille para ella la luz eterna". 

La lucha de Sebastiana Barrera y de su esposo, Francisco Carrasco, en la búsqueda de justicia fue determinante no solo para esclarecer el asesinato de su hijo en la provincia de Neuquén, sino también para poner fin al Servicio Militar Obligatorio en la Argentina, medida que se concretó el 31 de agosto de 1994.

Quién fue Omar Carrasco, soldado asesinado en el cuartel de Zapala

Era 3 de marzo de 1994, Omar Carrasco salió de su casa en Cutral Col para comenzar con el Servicio Militar Obligatorio. Se despidió de su madre Sebastiana y de su padre Francisco y partió con destino a Zapala. 

Tres días después de llegar al regimiento, el domingo 6 de marzo, Carrasco se fue con otros conscriptos a un "baile": en verdad se trataba de una rutina de violencia extrema para soldados principiantes. El joven que, en aquel momento, tenía solo 20 años nunca más regresó. 

Algunas semanas después, como no recibían noticias de él, su madre y padre fueron al cuartel a ver si Omar se encontraba bien. Allí los soldados le dijeron que había renunciado al Servicio y había huido.

Ni Francisco ni Sebastiana creyeron esa versión y exigieron a las autoridades que empiecen una búsqueda inmediata para ubicar el paradero de Omar.

Un mes más tarde, el cuerpo de Omar fue hallado sin vida en un descampado, muy cerca del cerro Gaucho, dentro del regimiento de Grupo de Artillería 161 de Zapala, es decir, que la supuesta deserción del joven era mentira. 

La autopsia de los restos del soldado brindaron terroríficos datos acerca de su muerte. Su cuerpo presentaba señales de violencia extrema con un ojo en putrefacción y la piel enngrecida. 

Uno de los peritos oficiales, Enrique Prueger, aseguró que Omar lo "mataron a patadas y lo dejaron a su suerte sin brindarle asistencia médica" en un baño y luego plantaron el cuerpo en el descampado. 

Tras el juicio por el asesinato de Omar Carrasco, fueron condenados el subteniente Ignacio Canevaro y los soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar, a 15 y 10 años respectivamente.