Córdoba: un grupo antiderechos quiso bajar una bandera del orgullo LGTBIQ que izó el intendente

El viernes el intendente Martín Llaryora izó la bandera símbolo de la diversidad sexual. Tras un intento de bajarla, se generó una vigilia para proteger el símbolo.

28 de junio, 2020 | 16.37

Desafiando al frío polar y a un grupo de militantes antiderechos, el colectivo LGTB de Córdoba comenzó anoche una vigilia en el Parque Sarmiento en la víspera de la celebración del Día del Orgullo y la Diversidad Sexual.

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Ayer a la tarde, un grupo de militantes derechistas e intolerantes llegó hasta el mástil mayor del Parque Sarmiento –en el límite de barrio Nueva Córdoba y la Ciudad Universitaria- y arrió la bandera del Arco Iris de siete colores que flameaba y que el viernes había sido izada “en forma permanente” por el intendente de Córdoba, Martín Llaryora, en conmemoración por el Día del Orgullo LGTB que se celebra hoy en todo el mundo.

Gente que paseaba por uno de los mayores parques de la Capital cordobesa filmó al grupo antiderechos –se autodenominaron ex combatientes de Malvinas- justo cuando arriaba la bandera multicolor. Se generó una discusión, los intolerantes decían que la bandera de los siete colores no los representaba y los ofendía como argentinos; mientras que la gente que pasaba por el lugar decía exactamente lo contrario: “Como ciudadanos argentinos queremos que siga flameando”.

Las filmaciones se difundieron y viralizaron por las redes y llegó la Policía para mediar y resguardar la bandera del Arco Iris. También llegaron al lugar militantes y activistas de los colectivos de la diversidad y disidencias sexuales, lesbianas, bisexuales, gays y transexuales y transgéneros.

“Vengo en nombre de mi familia, de mis hijos y de mis nietos a desagraviar el mástil de nuestra insignia patria. La bandera nacional argentina es un símbolo sublime que no se debe compatibilizar con ningún otro tipo de bandera ni banderola, está establecido en nuestra Constitución Nacional. Así que nosotros vamos a sacar cualquier otro trapo que no represente a la bandera nacional argentina”, sostuvo uno de los militantes derechistas, que, entre otras cosas, no tenía colocado el barbijo preventivo por la pandemia del Covid-19.

El colectivo de organizaciones LGBTIQ+ de Córdoba repudió este ataque a través de un comunicado: “Las organizaciones abajo firmantes queremos denunciar que grupos anti-derechos, basados en discursos de odio, incurrieron en el delito de vandalismo arriando la bandera de la diversidad sexual izada en forma permanente por el intendente Martin Llaryora, en un acontecimiento histórico. El hecho fue perpretado por  personas sin barbijos (violando la normativa existente al respecto), entre otras leyes. Estos actos en víspera del Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+ nos recuerda a los hechos de Stonewall  y el porqué de la lucha que llevamos adelante en las organizaciones. Ratificamos nuestro apoyo a la decisión del  intendente Llaryora en una muestra que la igualdad y la libertad es el horizonte de construcción para sociedades más justas. No más violencias. Basta de odio. Comité de Emergencia LGTBQ+ de Córdoba”.

“Cuánto nos falta todavía cómo sociedad, tuvieron que poner una consigna policial para custodiar que no bajen, roben o quemen la bandera. La Municipalidad comenzó a abrir ciertas puertas para articular y visibilizar ciertas temáticas y trabajar desde lo institucional en el Estado. Que nuestra bandera flamee, izada por el intendente de Córdoba, me parece un acto muy positivo, más en el espacio del Parque Sarmiento, lugar tan lleno de nuestras historias, como lo cuenta Camila Sosa Villada en Las Malas; estos pequeños cambios e incidencias comienzan a marcar el termómetro; lamentablemente nos habíamos podido llegar a imaginar que pasara esto, un ataque así, una pena. Pero la bandera sigue flamenado, la visibilidad está, y en un lugar estratégico”, aseguró a El Destape Nadhia Molina, activista y militante trans, miembro del INADI Córdoba (Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia); responsable de la Secretaría de Igualdad, Oportunidad y Trato de la UPCN Córdoba y ex titular de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros (ATTTA) Córdoba.

Gonzalo Valverde, militante de la diversidad y las disidencias sexuales opinó: “Más allá de las diferencias políticas que tenemos en la Mesa Coordinadora de la Marcha del Orgullo, nos unimos en condenar y repudiar este ataque de estos sectores odiantes de la disidencia sexual, sectores antiderechos, que cuando ven que avanzamos o conquistamos espacios o lugares, así sea lo ultra simbólico de esa bandera del orgullo, están ahí dispuestos a enfrentar nuestros derechos y cualquier avance de visibilidad. Desde ya hay que repudiar estos hechos violentos. Por otra parte, yo tengo mis diferencias con el gobierno municipal de Llaryora, el izamiento de la bandera del Orgullo fue una lavada de cara terrible de un gobierno municipal que, el año pasado siendo oposición, se negó a votar en el Concejo Deliberante el cupo laboral trans, que ahora mantiene a compañeras trans en situación de precarización laboral con los planes que abrieron ahora para incorporar gente en la Municipalidad con los “chalecos celestes”; al intendente no le interesa solucionar los problemas de fondo, sólo tiene un doble discurso”.

El año pasado, la concejal mestrista Miriam Acosta había presentado un proyecto de Inclusión Laboral Trans para el ámbito de la Municipalidad de Córdoba, que fue rechazado por el bloque del PJ. La concejal delasotista Nadia Fernández, impulsora de la ofensiva opositora contra la inclusión de travestis y transexuales en la planta de personal de la Municipalidad, llevó al bloque peronista a votar en contra, aduciendo que la UCR le había robado el proyecto original presentado por ella en 2018. Actualmente, algunas mujeres trans se incorporan a la Municipalidad a través del programa de Servidores Urbanos con un salario de $ 10 mil por mes.

El viernes pasado a la tarde, el intendente Martín Llaryora, algunos funcionarios y militantes del colectivo LGTB cercanos al oficialismo municipal y provincial llegaron hasta el mástil mayor del Parque Sarmiento, arriaron la bandera nacional celeste y blanca e izaron la bandera multicolor “en forma permanente”, como señaló el propio intendente. Pero hubo un error, la bandera que flamea en el parque del macrocentro es la enseña inca de Cuzco de siete colores, con el celeste incluido; y no la bandera del Arco Iris de seis colores que identifica al colectivo de lesbianas, gays, bisexuales, trans, queer, intersex y demás diversidades sexuales.

“Creo que en una semana muy conflictiva del intendente Llaryora con el área de Educación del municipio que incluía  un fuerte recorte presupuestario, alguien le pude haber sugerido terminar la semana cambiando el eje de la discusión. Más allá de posiciones a favor y en contra, considero que “incluir” excluyendo un símbolo patrio como la bandera nacional, era más que obvio que iba a generar polémica. En menos de 24 horas sólo la causalidad y la acción de la Policía evitó que esto pasara a mayores. El Estado municipal tiene muchísimas alternativas para poner en valor y consideración los temas que considere que debe llevar adelante, como es el de la visibilidad de la comunidad LGBT. El apuro, los gestos arrebatados suelen tener estos resultados. Hoy, aquella grieta que durante 12 años el Gobierno de Córdoba se encargó de achacar a los gobiernos nacionales parece haberse abierto en la ciudad Córdoba de la manera menos pensada. La peor pandemia de esta sociedad es la intolerancia”, señaló el concejal Juan Pablo Quinteros de Encuentro Vecinal.

Mientras que Jerónimo Millaa, ex subdirector de DDHH de la Municipalidad de Córdoba le dijo a El Destape: “Entre la controversia por haber izado una bandera que no es la del Orgullo, habiendo cinco o seis funcionarios de la Municipalidad, que se ve que de la temática no conocían mucho y además habiendo gente de la población LGBTIQ+, me pareció un poco raro que hubieran procedido lo mismo. Más allá de esto, es un hecho importante izar la bandera del Orgullo, siempre, sea quién sea que la ice, además del acompañamiento de las organizaciones porque permite la visibilización. Nosotros, durante el gobierno de (Ramón Javier) Mestre lo hicimos en la plaza de la Intendencia todos los años, nunca nos robaron la bandera, supimos que trataron de bajarla, pero no pudieron; estaba la guardia municipal y las compañeras y compañeros empleados municipales, cuando pasaba el aniversario, nos la devolvían bien prolija, doblada y embolsada, mucho respeto y compromiso de parte de los trabajadores”.

Millaa apoyó la decisión del intendente Llaryora: “Hay que desacralizar un montón de cosas, no se bajó la bandera y se la pisoteó y tiró. Se la retiró con sumo respeto, como se hace cuando las banderas nacionales están rotas, sucias o viejas, se la guardó y se izó la bandera del Orgullo para visibilizar a la población LGBTIQ+ y es una decisión de visibilizar, pero se tendría que haber garantizado la seguridad frente a estos ataques de sectores antiderechos. Me parece súper positivo estas acciones de visibilización para que la gente se interpele y pregunte qué significa esa bandera, por qué en junio, que genere curiosidad. Por otra parte, me parece inconcebible que en pleno 2020 haya acciones de intolerancia como la de estos grupos, es lamentable que estas situaciones se sigan repitiendo, esta acción violenta en el parque Sarmiento es el inicio de lo que viene después, que lo vemos en las redes sociales o en las hinchadas de fútbol”.

En tanto que el diputado nacional del Frente de Todos, Eduardo Fernández señaló a El Destape: “Hay gente que cree que todavía vive en el siglo 18. Estamos transitando un camino como sociedad, no sólo en nuestros país, sino en el mundo, que bien puede ser representada por la bandera multicolor que hoy significa la aceptación de nuestra naturaleza diversa, y que de ninguna manera pone en conflicto con nuestra argentinidad, en todo caso, nos hace mejores argentinas, argentinos y argentines”.

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