Quedó ciego pero volvió a leer gracias a un proyecto de Messi: "Vivo una vida normal"

Cristian Guglielmett le contó a El Destape que logró mayor autonomía gracias a un dispositivo especial donado por la fundación que lleva adelante el capitán de la Selección Argentina. Hacía 36 años que no podía leer textos.

05 de julio, 2022 | 00.05

Cristian Guglielmett, un abogado rosarino de 52 años que perdió la visión tras un accidente, recibió semanas atrás un regalo que cambió su vida. El episodio que padeció cuando era adolescente lo había condicionado en su quehacer cotidiano por 36 años, hasta que un día lo llamaron a su trabajo para darle una sorpresa que le costó creer: la Fundación Messi había donado un dispositivo especial que le iba a permitir volver a leer un libro por sí mismo.

La empresa OrCam entregó el miércoles 22 de junio a la familia un dispositivo de lectura MyEye Pro, un aparato portátil que, a través de la implementación de inteligencia artificial, permite la lectura de cualquier tipo de textos, reconoce rostros y otros elementos del entorno en tiempo real.

En primera instancia, Guglielmett no tenía intenciones en contar su historia y era escéptico de que pudieran ayudarlo. Por eso, su hermana tomó la iniciativa y escribió una carta a la Fundación Messi, que se dio por aludida rápidamente. Cuando el hombre recibió la primera llamada de la organización en su teléfono laboral pensó que era una broma de mal gusto. No tenía idea de que su vida iba a dar un vuelco a partir de la solidaridad de la Fundación.

La voluntad de salir adelante

Cristian trabaja en la biblioteca pública municipal “José Manuel Estrada”, donde digitaliza libros para ciegos y luego los envía a imprimir en braille. También se encarga de descargar los textos por internet y corregirlos, de ser necesario, en lo ortográfico o gramatical. “Además de escanearlos o de bajarlos desde internet, los tengo que corregir, porque no están corregidos los libros. Te los pueden mandar para imprimir en braille o te los pueden pedir en formato de audio, en mp3”, relató sobre su día a día. 

Las únicas dos bibliotecas en Rosario que tiene el servicio de lecturas para ciegos son la Biblioteca Nacional de Rosario, que está bajo la órbita del Estado municipal, y la Biblioteca Juan Manuel Estrada, que es donde Cristian desarrolla su actividad seis horas por día, cuando no se lleva trabajo a su casa.

“Yo soy abogado, y me surgió este trabajo de operar el servicio de lectura para ciegos de la biblioteca”, resaltó Cristian, quien hace 26 años comenzó su tarea en la biblioteca Estrada. “Es muy lindo el trabajo. Tengo muy lindos compañeros, desde la directora hasta mis colegas. Son muchas horas compartiendo en el mismo lugar y eso pesa con el tiempo”, agregó. Cristian consiguió su trabajo en la Municipalidad a través de un programa de inclusión laboral llevado adelante por la gestión de Hermes Binner, quien cumplió dos años de fallecido el pasado miércoles 29 de junio.

“En la municipalidad de Rosario hay muchas personas discapacitadas trabajando en las reparticiones. Siempre toman personas discapacitadas, y en los servicios donde apareció esta convocatoria decía 'personas discapacitadas'. Presenté currículum y entré en el año 1996·, contó Cristian a El Destape. Su único compañero en la biblioteca se jubiló hace ya varios años, siendo él el único encargado de la transcripción, impresión y desgrabado de los libros en la biblioteca Estrada.

Cuando todo se oscureció

A los 17 años, Cristian salió con sus amigos a un boliche, donde sufrió una caída que le provocó un cuadro de amnesia temporal, una hemiplejia y su actual ceguera.

Guillermo, hermano de Cristian, es profesor de educación física y quien lo ayudó junto con su kinesiólogo a recuperar la movilidad en el cuerpo, dado que había quedado inmovilizado. Jugador de voley, como el resto de su familia, y estudiante iniciado de Medicina, Cristian se vio interrumpido en la totalidad de sus actividades hasta que recuperó el dominio de su cuerpo y su movilidad. Pero eso no lo detuvo: comenzó la carrera de abogacía.

"Mi mamá me grababa todos los libros para que yo pudiera estudiar en la facultad", recordó Guglielmett. "Cuando volvía de la facultad, los iba estudiando", agregó. Cristian se recibió en término, a los seis años de haber comenzada la carrera: "No es difícil, es estudiar y nada más. Hay que ponerse las pilas".

Cómo funciona el dispositivo

La llegada de los MyEye 2 significó un cambio radical en el quehacer cotidiano de Cristian: le dio una autonomía más que importante para su vida y su trabajo: "Vivo una vida normal, esto me ayuda para mi trabajo, para la vida diaria, para algunas cosas", resaltó el abogado.

Guglielmett aclaró que no ha recuperado la vista del todo, sino que el aparato "te permite leer lo que vos antes no podías leer. Te permite abrir una revista y poder leerla. Si voy arriba de un colectivo, no lo podía leer. Hoy puedo estar con una revista o con un libro en cualquier lado, y yo en mi trabajo corrijo libros". Gracias al dispositivo, "chequeo el libro físico, veo el texto y lo corrijo en la computadora". Previamente, Guglielmett necesitaba un voluntario, una persona vidente que pudiera leerle los textos: "Ahora no, lo puedo leer yo y corregir yo. Me da una independencia bárbara y una agilidad, porque el voluntario a lo mejor puede venir una hora por día, no todas mis horas de trabajo".

El aparato se coloca en el armazón de los lentes del usuario y, a partir de gestos específicos y de la inteligencia artificial, puede reconocer marcas, objetos como sillas, billetes o hasta alimentos o comestibles embazados. Con esa información, el dispositivo “le canta en voz alta” las indicaciones y lee los textos que Cristian debe chequear o corregir.

“Es difícil, pero todo se puede en la vida si no bajas los brazos. Lo demás todo tiene solución. Se arregla todo, con la ayuda de una gran familia atrás. Mi familia tiene mucho que ver en esto, que es lo más importante” afirmó.

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