Es jubilada, se inscribió en la UNLAM y ya se recibió de su tercera carrera: "Si a los 72 años yo pude, puede cualquiera"

La historia de la mujer se volvió viral por una entrevista con Cadena 3, donde reveló que, tras jubilarse, se inscribió en su tercera carrera universitaria.

28 de enero, 2026 | 13.52

A sus 72 años de edad, Silvia Maggio podría definirse como una amante del conocimiento. Cuando se jubiló, decidió que las actividades comunes que suelen adjudicarse a esta edad no eran para ella y se inscribió en la Universidad para estudiar su tercera carrera. 

En diálogo con Cadena 3, Silvia contó su historia e inspiró a miles de oyentes del otro lado. Tras una vida laboral dedicada a la psicología y la enfermería, la mujer decidió que iba a ocuparse de una cuenta pendiente: quería estudiar abogacía. Entonces se inscribió en la Universidad Nacional de la Matanza. "Cuando me jubilé empecé a hacer todo lo que los jubilados encuentran divertido: viajar, ir a centros de jubilados, gimnasia... y me aburría muchísimo. No le encontraba sentido a resignarme a vivir como jubilada. Decidí empezar abogacía porque era una materia pendiente. Te da la cabeza a cualquier edad, la cuestión es proponérselo. Los 'no' los pones vos. Uno se pone los 'no'", reveló en diálogo con la radio.

Tiene 72 años y acaba de recibirse de su tercera carrera universitaria: "Uno tiene que hacer aquello que lo hace feliz"..

En este marco, Maggio reveló cómo fue su experiencia en la Universidad: "Me inscribí en la UNLam, que es hermosa. Al ser estatal, te dan muchísimas facilidades: becas, apuntes, comedor universitario y hasta te depositan los pasajes en la SUBE". Asimismo, sumó: "El que quiere estudiar, tiene todas las herramientas. Si a los 72 años yo pude, puede cualquiera; no tengo nada extraordinario, más que la constancia de ir, no faltar y leer mucho. Si te gusta lo que vos elegiste, si tenés la meta clara, leer no es un trabajo, lo hacés con mucho entusiasmo".

Una inspiración para su familia

En esta misma charla, Silvia contó cuál fue la primera reacción de su familia cuando se enteraron que iba a volver a estudiar: "Me decían que estaba loca, que para qué a esta altura, que si iba a ejercer, que era perder el tiempo. Pero uno tiene que hacer aquello que lo hace feliz. A mí me divierte viajar, pero miro la montaña cinco minutos y me aburro. Hay un vacío que necesito llenar con un libro, planteando problemas y discutiendo teorías".

Asimismo, en la misma llamada, se unió Jésica, la nieta de Silvia, que aseguró que su abuela era "su pilar y la mentora de la familia". "Es como una inteligencia artificial o una enciclopedia a la que le podés preguntar todo. Al principio todos tenían dudas por el esfuerzo de tomar el colectivo con el bastón y el calor, pero ella, contra todos, hizo lo que quiso. Es la primera rebelde", aseguró.