Denuncian por violación a un pai umbanda

La víctima afirmó ante la Justicia que religioso drogaba a mujeres, muchas veces menores, para abusar de ellas.

02 de agosto, 2020 | 10.22

El 19 de marzo pasado Agustina denunció por abuso sexual con acceso carnal a Héctor P. (el nombre completo se omite por razones legales), un pai umbanda de Virreyes, localidad del partido bonaerense de San Fernando. Desde entonces, no puede ni salir a hacer las compras por miedo, ya que fue amenazada de muerte en varias oportunidades. El agresor vive a cuatro cuadras de su casa y el botón antipánico que le dio la policía no funciona.

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El pai "Tomi" es una figura muy conocida en el barrio. Por su casa pasan decenas de personas en busca de ayuda para afrontar diferentes problemas o situaciones difíciles de la vida cotidiana. En 2016 Agustina se comunicó con él para hacer una limpieza en su casa y a partir de ese momento se generó una relación cercana, incluso también con su familia.

Tiempo después, en 2017, a Agustina le surgieron algunos problemas personales, por lo que decidió ir con el pai para ver si él podía darle alguna solución. Una noche, el pai le pidió que fuera a verlo para tirarle las cartas. Una vez allí, le dio de beber un líquido que la adormeció, entumeciendo su cuerpo al punto de no poder moverse. Estando Agustina en un estado de indefensión total, el pai trabó la puerta, la arrastró hacia el cuarto y la violó.

Mientras lo hacía, la amenazaba y le decía que iba a matarla si contaba lo sucedido. También le sacó una serie de fotos que guardó. Luego, la llevó a rastras hasta su casa y la abandonó ahí.

Desde que Agustina decidió hacer público lo sucedido, varias mujeres se pusieron en contacto con ella para contarle que también habían pasado por lo mismo. Otra de las victimas incluso era menor de edad cuando fue abusada. Aunque esa joven en un primer momento había hecho la denuncia policial, tras una golpiza a un miembro de su familia, decidió abandonarla.

Pese al miedo, Agustina siguió adelante con la exposición del caso y por eso sufre hostigamiento y persecución constante desde hace más de tres años. Es que el Pai vive a tan solo cuatro cuadras de su casa y se lo cruza en la calle permanentemente. Al verla, él le muestra armas de fuego y armas blancas para amedrentarla. Además, ella recibe amenazas de muerte, llamadas telefónicas a toda hora y mensajes anónimos en papeles, donde le advierten que la están observando. 

Este año decidió llevar el caso formalmente a la Justicia. Realizó la denuncia en la comisaría de la mujer en Martínez después de que el Pai ingresara a su domicilio. Allí no le dieron ninguna respuesta concreta, sólo le dieron el botón DAMA, que cuando lo usó por primera vez dio con que estaba "fallado".

La causa, caratulada como abuso sexual con acceso carnal, está radicada en el Juzgado de Garantías N°4 a cargo del juez Esteban Rossignoli y en la fiscalía de género de San Fernando a cargo de Bibiana Santella. La víctima asegura que poco se avanzó en la investigación y que aún ni siquiera llamaron a los testigos. 

En medio de la pandemia y la situación extrema en la que vive, Agustina no sale de su casa para nada y ya no sabe a quién pedirle ayuda. Él sigue libre. "Parece que la que hubiera cometido un crimen soy yo. Estoy doblemente encerrada. Estoy exhausta, ya no sé qué hacer", asegura agustina a El Destape. No duerme de noche y tiene miedo por su vida y la vida de su pequeño hijo. Exige que la Justicia tome cartas en el asunto y avance con el proceso judicial. 

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