Cada comienzo de año trae consigo una de las fechas más esperadas por los más chicos: el Día de Reyes. Más allá de los regalos y los zapatos junto al árbol, la celebración tiene un origen milenario que atraviesa culturas, religiones y generaciones.
Contar la historia de los Reyes Magos a los niños no es solo un ritual familiar: es también una forma de transmitir valores, creencias y símbolos que forman parte del acervo cultural y religioso. Melchor, Gaspar y Baltasar no son solo personajes mágicos, sino protagonistas de un relato que se repite desde hace siglos.
Melchor, Gaspar y Baltasar: el origen de los Reyes Magos
Cuenta la tradición que hace muchos años existían tres reyes muy sabios que podían leer los mensajes del cielo y de las estrellas. Por ese don especial se los llamó “magos”. Cada uno provenía de un lugar distinto del mundo: Melchor era europeo, de barba blanca; Gaspar venía de Asia, de cabello castaño; y Baltasar, de tez oscura, era originario de África.
Si bien no se conocían entre sí, compartían la misma costumbre: pasar las noches observando el cielo. Fue así como una estrella fugaz, más brillante que todas las demás, captó su atención. Esa estrella tenía algo distinto y los impulsó a seguirla, cada uno montado en su camello, hacia el horizonte.
La estrella que los unió y anunció al Rey de Reyes
Durante el viaje, los tres reyes se encontraron en el camino y comprendieron que esa estrella anunciaba un hecho extraordinario: el nacimiento de un nuevo rey, el Rey de Reyes. Unidos por ese mensaje, continuaron juntos hasta llegar a Belén.
La estrella se detuvo sobre el lugar donde María y José cuidaban al niño Jesús. Según la tradición cristiana, los Reyes Magos fueron los primeros —más allá de sus padres— en comprender la importancia del nacimiento y el rol que ese niño tendría en la historia.
Qué regalos llevaron los Reyes Magos a Jesús
Para honrar al recién nacido, Melchor, Gaspar y Baltasar llevaron regalos muy valiosos para la época. Melchor ofreció oro, símbolo de la realeza; Gaspar llevó incienso, asociado a lo divino; y Baltasar entregó mirra, un perfume usado en rituales sagrados.
Con cuidado de no despertar al niño, dejaron los obsequios a los pies del pesebre. Por ese gesto, la tradición cuenta que fueron bendecidos con la vida eterna y con el don de llevar regalos a todos los niños del mundo en una sola noche, cada madrugada del 6 de enero.
Desde entonces, los Reyes Magos recorren el mundo una vez al año. Y como siempre viajan con sus camellos, agradecen que los chicos dejen un poco de agua y comida para los animales antes de irse a dormir.
