Una empresa alimenticia se volvió viral al sacar una línea de caramelos con la famosa frase del presidente Javier Milei "no hay plata"; sin embargo, poco tiempo después tuvieron que cerrar la fábrica y venderla por la crisis económica que generó el gobierno.
Marengo, empresa santafesina, confirmó la venta de su planta donde producían golosinas. Hace meses que los trabajadores estaban suspendidos sin goce de sueldo y con deudas.
Desde el sindicato de Alimentación de Santa Fe confirmaron que la empresa fue vendida y que los trabajadores regresarán a sus puestos de trabajo tras las vacaciones por falta de producción.
El secretario general de STIA, Nicolás González, marcó que "el conflicto terminó" en relación a la situación que viven los 60 operarios que, tras el cierre de la fábrica de Rafaela, estaban sin cobrar sus sueldos.
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Por el momento no hay mucha más información al respecto de quiénes serían los nuevos propietarios, pero sí se confirmó que los trabajadores recibieron el pago total de sus haberes del mes de enero.
"No hay plata", un reflejo de la presidencia de Javier Milei
A tan solo cuatro días de haber asumido el presidente Javier Milei, la firma Marengo presentó una línea de caramelos frutales duros y ácidos con el eslogan utilizado por el mandatario para confirmar el ajuste económico.
“Si no hay plata, lo que sí habrá será dulzura, alegría y diversión”, expresaron desde la empresa para promocionar la línea de caramelos. Sin embargo, el país rápidamente cayó en una crisis económica producto de las medidas del presidente.
Ya para el 2025 la firma ingresó en un proceso de deterioro que derivó en suspensiones sin goce de sueldo y reducción de personal, argumentando "“fuerza mayor y falta de trabajo no imputable al empleador”. Por este motivo también redujeron un 30 por ciento su plantel.
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Como si la situación ya fuera mala por la caída de las ventas y por la pérdida de poder adquisitivo, el panorama se agravó tras un temporal que provocó la pérdida de mercadería. Fueron más de 6 meses de padecimiento de los trabajadores que realizaron varias protestas en la puerta de la fábrica. Los dueños aseguraron que trabajarían en una solución, pero no hubo manera de enderezar las ventas.
Si bien no se sabe quiénes son los nuevos dueños, les aseguraron al sindicato que, tras la venta, se conservarán los 60 puestos de trabajo y, una vez que esté operativa la planta, volverán a producir otras golosinas o alimentos.
