“Fue todo de un segundo para el otro, el agua nos llevó todo. El mate, los juguetes de los chicos, el bolso. Tuvimos que salir corriendo en un minuto, fue una locura”. Este es el escalofriante relato de Marisa, una turista juninense que pasaba el día en Mar Chiquita y que resume el caos y el temor que vivieron cientos de veraneantes este lunes cuando un repentino meteotsunami azotó las costas de Santa Clara del Mar y otras localidades balnearias.
El fenómeno, una “pared de agua” que surgió en segundos, se cobró la vida de un joven de 29 años y dejó más de treinta personas heridas.
El episodio ocurrió en una tarde calurosa, cerca de las 16:30, cuando las playas estaban repletas de familias buscando alivio a las altas temperaturas. Elisa, otra turista que estaba en Mar de Cobo, contó el momento exacto: “De repente se empezó a retraer el mar, era un día divino, sin viento casi. En un minuto el agua vino con mucha violencia”.
Testigos describieron que, tras una retirada repentina del océano, una ola gigante avanzó tierra adentro hasta 50 metros, arrastrando consigo heladeras, reposeras, sombrillas y todas las pertenencias de los bañistas, quienes corrieron despavoridos entre gritos.
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Una tragedia en medio del pánico: la muerte de Yair Manno
En medio del caos generalizado, la tragedia se materializó con la muerte de Yair Manno, un joven marplatense de 28 años que se encontraba de vacaciones en su ciudad natal. Manno, un destacado jinete de endurance a nivel internacional, estaba pescando con su familia en la zona de la albufera de Santa Clara cuando la ola lo arrastró.
Según los relatos, la fuerza de la corriente lo llevó a una zona profunda y lo golpeó contra las rocas. Aunque los socorristas lograron rescatar su cuerpo y aplicaron reanimación cardiopulmonar en la arena, sus esfuerzos no pudieron revertir el desenlace fatal. Fuentes cercanas indicaron que el joven no sabía nadar. Además de esta víctima fatal, se registraron más de 30 heridos por golpes, cortes y, en al menos un caso, un paro cardíaco provocado por el shock del evento.
¿Qué es un meteotsunami y por qué es tan peligroso?
A diferencia de un tsunami común, originado por un sismo submarino, un meteotsunami es generado por cambios bruscos en la presión atmosférica asociados a fenómenos meteorológicos, como el paso de frentes de tormenta. Este cambio de presión actúa como un “pisón” sobre la superficie del mar, generando una ola que se amplifica al llegar a aguas poco profundas de la costa.
Los expertos coinciden en que se trata de un fenómeno poco frecuente pero extremadamente peligroso por su imprevisibilidad. Fabián García, titular de Defensa Civil bonaerense, lo calificó como un “evento totalmente imprevisible” y afirmó que actualmente no existe tecnología capaz de anticipar con precisión cuándo o con qué magnitud ocurrirá.
Por su parte, el meteorólogo Mauricio Saldívar explicó que el peligro no radica solo en la altura de la ola —que puede superar los 1.80 metros— sino en la brusca y repentina variación del nivel del mar, que sorprende a todos en cuestión de segundos.
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Antecedentes en la costa y la sombra del cambio climático
Si bien el evento conmocionó a la población, no fue el primero del estilo en la Costa Argentina. El 8 de diciembre de 2022, un meteotsunami similar impactó playas del sur de Mar del Plata alrededor de las 2:30 de la madrugada. En esa oportunidad, no hubo víctimas porque las playas estaban vacías pero los científicos del INIDEP advirtieron que, de haber ocurrido de día, las consecuencias habrían sido graves. Los archivos históricos incluso registran eventos similares en 1954 y 1945.
Los especialistas no descartan que estos fenómenos puedan volver a ocurrir. Más aún, advierten que el cambio climático, al alterar los patrones atmosféricos y aumentar el nivel del mar, podría potenciar la frecuencia e intensidad de los meteotsunamis en el futuro. Tras el evento, las autoridades ordenaron la evacuación preventiva de las playas afectadas y se desplegó un amplio operativo de guardavidas y servicios de emergencia. La experiencia deja en claro que, incluso en los días más apacibles, el mar puede despertar con una furia inesperada y letal.
