El insomnio no es un problema exclusivo de los adultos. Las infancias también se pueden ver afectadas por la falta de conciliación del sueño, el cual es el "guardián del dormir", según la psicología.
Son múltiples los factores que provocan este malestar a la hora de dormir en los más pequeños, desde irritabilidad, falta de concentración y un bajo rendimiento en las actividades diarias. A continuación te contamos cómo combatir el insomnio en niños.
5 consejos para combatir el insomnio en niños
Es fundamental combatir el insomnio en niños, ya que este malestar a la hora de dormir les puede traer consecuencias que van desde un impacto en su desarrollo físico, emocional e, inclusive, cognitivo. Si bien es frecuente la falta de conciliación de sueño en algunas etapas de la infancia, es importante construir una rutina de sueño saludable en los más chicos. A continuación te dejamos cinco consejos para combatir el insomnio en niños:
- Mantener horarios de descanso estables: la regularidad es fundamental para que el organismo del niño aprenda a identificar cuándo es momento de dormir. Acostarse y levantarse siempre a la misma hora, incluso los fines de semana, ayuda a consolidar un ritmo de sueño saludable. Antes de ir a la cama, es recomendable sumar actividades tranquilas, como leer un cuento, darse un baño con agua tibia o escuchar sonidos suaves, que funcionen como señal de relajación.
- Adecuar el espacio donde duerme el niño: el dormitorio cumple un rol clave en el descanso. Lo ideal es que sea un ambiente silencioso, con poca luz y una temperatura confortable. Además, se aconseja retirar dispositivos electrónicos como televisores, celulares o tablets, ya que la luz azul que emiten interfiere en la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño y facilita conciliarlo.
- Evitar alimentos estimulantes antes de dormir: la alimentación también influye en el descanso nocturno. Es importante limitar el consumo de productos con cafeína, como el chocolate o ciertas bebidas, durante la tarde y la noche. Asimismo, conviene evitar cenas abundantes o muy pesadas antes de acostarse, ya que pueden provocar molestias digestivas y dificultar el sueño.
- Fomentar la actividad física durante el día: el movimiento y el juego ayudan a los niños a liberar energía y llegar más relajados a la noche. La práctica de ejercicio o actividades al aire libre es beneficiosa, siempre que se realice varias horas antes de ir a dormir. Los juegos intensos cerca de la hora de acostarse pueden generar un efecto contrario y retrasar el descanso.
- Acompañar las emociones y reducir la ansiedad: en muchos casos, el insomnio infantil está vinculado al estrés, los miedos o las preocupaciones. Generar espacios de diálogo durante el día para que el niño exprese lo que siente puede disminuir la ansiedad nocturna. También resultan útiles técnicas simples de relajación, como la respiración profunda o imaginar escenas agradables, que ayudan a calmar la mente antes de dormir.
En caso de que el insomnio persista y se convierta en un problema habitual en la vida nocturna de un niño, lo aconsejable es consultar con un profesional de la salud mental, quien podrá indagar con él cuál es el problema por el cual el sueño no estaría siendo posible de conciliar y trabajar de forma conjunta por una solución.
