Así volvieron los últimos caballos salvajes del mundo: las fotos del National Geographic de los animales extinguidos que pasaron a la historia

Se convirtió en una hazaña histórica para la conservación de las especies a nivel mundial. 

23 de enero, 2026 | 13.08

La fotoperiodista y cineasta Ami Vitale, reconocida por sus increíbles fotos de animales y naturaleza, acompañó una de las iniciativas de conservación más importantes de los últimos años. Se trata del esperado regreso del caballo de Przewalski, la única especie de caballos que nunca logró ser domesticada, a su hogar ancestral, Kazajistán.

Los caballos salvajes fueron declarados extintos en estado silvestre durante el año 1969. Hoy, estos animales vuelven a correr libres en las estepas de Kazajistán gracias a un esfuerzo internacional que combina ciencia, logística y cooperación entre distintos países del mundo.

La fotógrafa viajó más de 3.200 kilómetros junto a un grupo de caballos que habían sido trasladados desde zoológicos y reservas de Europa hasta la Reserva Natural Estatal de Altyn Dala. Ese recorrido incluyó vuelos de carga militar y largas horas en camión: una travesía compleja, pero también histórica.

El viaje de los caballos hacia la libertad

El traslado de los caballos no estuvo exento de adversidades. En las afueras de Praga, uno de los ejemplares, llamado Wisky, logró escapar de su caja de transporte y terminó en medio del tráfico. El equipo de conservación logró sedarlo y ponerlo a salvo, mientras que los otros siete caballos continuaron camino hacia Kazajistán, donde fueron liberados después de un corto período de aclimatación.

La reintroducción de estos animales forma parte del proyecto "El regreso de los caballos salvajes", impulsado por el zoológico de Praga junto a organizaciones locales e internacionales. El objetivo es el de establecer una población autosustentable en la región, después de más de 200 años de ausencia de la especie en el territorio.

Una hazaña histórica para la conservación

El regreso del caballo de Przewalski cumple un rol ecológico clave ya que su forma de pastar ayuda a mantener la biodiversidad de los pastizales y favorece a otras especies. Actualmente existen más de mil ejemplares en libertad de estos caballos, en China y Mongolia, y se espera que para el 2029 entre 40 y 45 vivan de manera independiente en las estepas kazajas.

“En un campo donde la pérdida suele ser la norma, el regreso de una especie considerada extinta en estado salvaje es un logro frágil y extraordinario”, escribió la fotógtafa Ami Vitale. Su trabajo logra poner en foco la belleza de las especies, pero también la esperanza de que los ecosistemas puedan recuperarse y protegerse, con el compromiso sostenido de miles de personas alrededor del mundo.