Solo existen en el Amazonas: las 4 especies que están en la lista roja de extinción

En el corazón de la selva más biodiversa del planeta, cuatro animales emblemáticos y exclusivos libran una batalla por la supervivencia. Te contamos cuáles son y por qué su futuro pende de un hilo.

26 de enero, 2026 | 14.00

El Amazonas, la selva tropical más grande y biodiversa del mundo, es mucho más que un pulmón verde para el planeta. Es el hogar exclusivo de miles de especies que no existen en ningún otro lugar de la Tierra. Entre esta inmensa riqueza biológica, cuatro animales emblemáticos se enfrentan a una amenaza crítica: la extinción.

Según National Geographic y los registros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el delfín rosado, el manatí amazónico, la nutria gigante y el mono araña de cara blanca están oficialmente en la Lista Roja de especies amenazadas.

Esta situación es especialmente alarmante si se considera la magnitud del ecosistema amazónico. Ocupando casi la mitad de Sudamérica y abarcando nueve países, este bioma alberga, según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA)alrededor del 20% de la flora y fauna mundial y el 20% del agua dulce del planeta.

La desaparición de cualquiera de estas especies endémicas representaría una pérdida irreparable no solo para la región, sino para la biodiversidad global.

1. Manatí del Amazonas (Trichechus inunguis)

Este pacífico gigante herbívoro es el manatí más pequeño del mundo. Habita exclusivamente en las aguas dulces de los ríos amazónicos, desde las cabeceras en Ecuador, Perú y Colombia hasta el estuario en Brasil. Puede alcanzar los 2,80 metros de longitud y un peso de casi media tonelada. Su piel es gris con una característica mancha blanca en el pecho o el abdomen.

La Lista Roja de la UICN lo cataloga como “vulnerable”. Se estima que su población oscila entre 8.000 y 30.000 ejemplares. Su larga vida, que puede extenderse hasta los 60 años, contrasta con las graves amenazas que enfrenta: la caza furtiva y la captura accidental en redes de pesca son sus principales peligros, según la Asociación de Amigos del Manatí (AMPA).

2. Nutria Gigante (Pteronura brasiliensis)

Conocida por su vocalización fuerte y su comportamiento social en grupos familiares, la nutria gigante es un mamífero acuático carnívoro que habita en casi toda la cuenca amazónica. Prefiere las riberas de ríos con vegetación y se alimenta principalmente de peces, aunque también consume crustáceos, frutos e incluso pequeñas crías de caimán.

Lamentablemente, la UICN la considera en “peligro” de extinción. Su población ha sido diezmada históricamente por la caza para el comercio de su piel. En la actualidad, la contaminación del agua por las industrias minera y maderera, que envenena a los peces de los que se alimenta, es una de sus mayores amenazas.

3. Mono Araña de Cara Blanca (Ateles marginatus)

Este ágil primate, una de las 24 especies de la familia Atelidae, es reconocido por su cara blanca y su larga cola prensil, que utiliza como una quinta extremidad para moverse con destreza por las copas de los árboles. Es principalmente frugívoro, lo que lo convierte en un dispersor de semillas clave para la regeneración del bosque.

El mono araña de cara blanca también está clasificado como “en peligro” por la UICN. Aunque enfrenta depredadores naturales como grandes felinos y aves rapaces, su declive acelerado se debe a la pérdida de su hábitat por la deforestación y a la caza directa por parte del ser humano.

4. Delfín Rosado (Inia geoffrensis)

Sin duda, el embajador más carismático del río Amazonas. Este mamífero acuático, envuelto en la leyenda folclórica de transformarse en humano, es una especie icónica. Los machos adultos adquieren un intenso color rosa, mientras que las hembras y los jóvenes son más grisáceos. Poseen un sistema de ecolocalización muy desarrollado para navegar en las turbias aguas de los ríos.

Pese a su simbolismo, el delfín rosado está “en peligro” según la UICN. No existe un censo poblacional preciso, pero se sabe que su mayor amenaza es la caza furtiva. Su futuro, como el de las otras tres especies, está intrínsecamente ligado al destino del Amazonas y a la capacidad humana para preservar este irreemplazable patrimonio natural.

La supervivencia de estas cuatro especies únicas es un termómetro de la salud del bioma amazónico. Su declive advierte sobre el impacto profundo de actividades como la deforestación, la contaminación y la caza ilegal.

La posible desaparición de este mamífero sería una tragedia ecológica y cultural de dimensiones inimaginables.