Recién en la segunda mitad de febrero habrá novedades en la causa contra el empresario Marcelo Porcel, imputado por presunto abuso de menores compañeros de su hijo, pertenecientes al Colegio Palermo Chico de la Ciudad de Buenos Aires. En las últimas horas, el abogado de los menores denunciantes aseguró que está a punto de probar un nuevo delito contra el acusado.
Las víctimas ya declararon mediante Cámara Gesell y en estos días, se completarán peritajes psicológicos pendientes. La investigación del caso está a cargo del fiscal Pablo Turano y del juez Carlos Bruniard. Hasta el momento, el expediente reúne testimonios de 10 víctimas, todas representadas por el abogado Pablo Hawlena Gianotti. El acusado, por su parte, es defendido por el letrado Roberto Rallin.
En esa línea, Hawlena Gianotti reveló que entre las pruebas recolectadas existirían imágenes de los alumnos desnudos que habrían sido tomadas por una cámara oculta ubicada en el baño del acusado, remarcando que podrá probar el delito de "producción, tenencia y distribución de contenido sexual de menores" en el marco de la misma causa.
“Tenemos pericial informática demostrativa, fehaciente, indubitable, de la existencia de grabaciones realizadas en el interior del baño que ocupaban los chicos cuando iban al domicilio de Porcell y de su esposa, donde eran filmados”, manifestó. Dos fotos pertenecerían a un menor mientras se duchaba y todas las imágenes habrían sido halladas en el celular de Porcel. Por otro lado, aseguró que poseen más de 18 mayores declarantes como testigos y otros cuatro menores que quieren declarar.
Los patrones que se repiten
Según fuentes cercanas al caso, los últimos testimonios de los denunciantes coincidirían en diferentes puntos. Por un lado, la presencia de alcohol, dinero y masajes en las piernas, que incluyeron roces indebidos. Uno de los menores contó que inicialmente había pensado que se trató de un accidente, pero que pasado el tiempo entendió que no había sido casual. Un segundo alumno contó que se lo dijo a su padre.
Otro de los patrones encontrados por los investigadores en los testimonios de los chicos tiene que ver con una frase que remarcan en los relatos: “Me gustan los pibes que saben cuándo callarse”. Este patrón refuerza la hipótesis de un modus operandi basado en ganar la confianza de los menores y sus padres a través de reuniones, regalos y silencios "cómplices".
La causa por abuso de menores
La denuncia se presentó en julio del 2024 y apunta a que el empresario de Palermo llevaba a los adolescentes a su departamento de la calle Godoy Cruz y a su oficina en el barrio porteño de Retiro, donde organizaba encuentros con juegos, apuestas y recompensas. En el caso de uno de los menores, el hallazgo de una billetera con dinero fue lo que delató la situación en la familia y terminó con la revelación de los hechos.
Aunque ofrecer alcohol o dinero no constituye un delito, los masajes y los contactos denunciados dieron sustento a la imputación por abuso sexual de Porcel. El empresario es ahora investigado por abuso sexual gravemente ultrajante, corrupción de menores agravada y producción de material sexual con menores.
El imputado aún no fue indagado. Desde el inicio de la causa, la Justicia le impuso una restricción de acercamiento de 300 metros respecto de los chicos, el colegio y el club. También se allanaron sus propiedades y se secuestraron dispositivos electrónicos. En dos teléfonos, los peritos habrían encontrado imágenes de chicos con poca ropa y son consideradas pruebas clave en la investigación.
Sobre los hijos del acusado, el abogado querellante sostuvo que los tres varones y la nena se encuentran en una situación de "peligro inminente", según indicó. "En especial el mayor, que habría estado presente en todos los hechos. Fue cacheteado, abofeteado e insultado en presencia de los otros durante ingestas alcohólicas, simplemente por vomitar o no mantenerse en pie. Lamentablemente, también estaba en los mismos ambientes físicos donde se realizaban ese tipo de masajes", agregó en diálogo con TN.
En el cierre de la nota, Hawlena Gianotti apuntó contra el juez Carlos Bruniard por no ordenar la detención de Porcel luego de todas las declaraciones de los menores. "No comparto su criterio. No otorgó la imputación en indagatoria, ni las dos detenciones, invocando que todavía había otros menores que debían declarar", amplió. Y sentenció: "Debería estar preso desde un primer momento".
