El aborto es legal en Argentina: así se palpitó en las calles el grito colectivo

Una sesión de 12 horas con la expectativa a flor de piel. Los pañuelos verdes se alzaron, los senadores y senadores estuvieron a la altura, y finalmente, se aprobó la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

30 de diciembre, 2020 | 04.52

“Muy buenas tardes a todos y a todas, con la presencia de 67 senadores y senadoras se da comienzo a la sesión especial del día de la fecha”, expresó la vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner dando inicio a una jornada que prometía ser histórica.

Eran las cuatro de la tarde y en el lado verde de Plaza Congreso ya había una energía positiva, de alegría y esperanza. Los poroteos ya iban a quedar atrás, la verdad iba a estar frente a nuestros ojos. Solo era cuestión de esperar. Y la espera fue pura fiesta.

"Senadores es ahora", el pedido de las activistas para que el aborto sea legal en Argentina.

Pero las miradas seguían concentradas en el Congreso. En la sesión había 68 senadores presentes. Carlos Menem y José Alperovich eran los ausentes. Crexell, Leavy, Weretilneck, Olalla, Kueider, Castillo: los nombres a los que se sabía que había que prestarles atención.

El tema de conversación de cada ronda era el mismo. Suposiciones sobre los resultados finales y el qué sucedería en caso de un empate, en el que Cristina Kirchner se alzaría como la gran heroína de la noche. También se oían algunas risas por la historia de "la petisa", el relato de un militante anti derechos que se volvió tendencia este martes en las redes sociales.

Se vivió una jornada histórica de 12 horas en las calles del Congreso de la Nación.

Una vez más, en las calles ya era ley mucho antes de que la votación llegara a su fin. La expectativa era inmensa. Sonrisas de oreja a oreja, bailes transpirados, vasos de fernet llenos, asfalto cubierto por glitter y besos con barbijo. 

“Ole ole ole ola el patriarcado se va acabar, en las escuelas con educación sexual”, cantaban las activistas a favor de la legalización del aborto cada vez que terminaba de dar su discurso algún senador o senadora.

El sol acompañó toda la jornada. Los 30 grados de térmica, también. Pasaron las horas, el cielo se volvió azul oscuro y el espacio entre persona y persona se fue reduciendo. En ambos lados de la plaza la convocatoria aumentó durante la noche. Pero de un solo lado había una euforia tal que demostraba que cada vez era más claro que se aprobaría la ley.

“Mañana la sociedad no será la misma”, dijo la senadora de Mendoza Anabel Fernández Sagasti y se llevó los aplausos y alaridos del lado verde de la plaza. Porque faltaba menos de una hora para la votación y porque ya la incertidumbre iba llegando a su fin y el panorama era más que alentador. Todas las personas presentes eran conscientes de que estaban viviendo un momento histórico: el reclamo de tantos años de lucha estaba siendo escuchado.

El senador por Formosa José Mayans robó unos minutos de más para dar su postura en contra. Pero ya no había mas lugar para argumentos. La ley ya era una realidad y empezaron los festejos. Porque no es un capricho, ni sí ni no, ni blanco ni negro. Es acompañamiento del Estado o clandestinidad y muerte. Es libertad u opresión. A partir de ahora, empieza el camino por la ampliación de derechos. Un camino difícil, que llevó décadas de lucha y hoy se hizo realidad porque 38 senadores estuvieron a la altura de las circunstancias.

El reloj marcó las 4:12 y las calles celebraron. Y los pañuelos se alzaron. Y el aborto, de una vez por todas, es legal en Argentina.
 

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