03 de julio, 2021

Origen

Resonancias de una historia

Esta historieta que a partir de hoy y todos los sábados Fierro comienza a republicar en su sección Relecturas, aborda una de las grandes tragedias humanas: el genocidio armenio. En este breve texto el guionista detalla algunos secretos de cocina de la escritura de la obra realizada por encargo y que se editó entre los números 103 y 110, es decir, entre mayo y diciembre de 2015.

Resonancias de una historia

Esta historia se publicó en Fierro en 2015. Arrancó en mayo, en el número 103, y terminó en el 110 de un caluroso diciembre. El primer capítulo se anunció entre los títulos de una tapa que tenía, en el centro de la mirada, aquel inolvidable culo dibujado por El Tomi. El contraste entre el festejo del cuerpo (de eso se trató y se trata el erotismo que prima en Fierro, pese a algunas lecturas malintencionadas) con la temática de esta historia que aborda un aspecto del genocidio perpetrado contra el pueblo armenio (los últimos días de Soghomón Tehlirian), nos llenó de preguntas.

En la nota editorial de aquella Fierro en papel, titulada «La mano que aprieta» Juan Sasturain ya dejaba huellas de esta cuestión al enumerar cómo la edición 103 podría haber sido otra revista de la que fue, si hubiésemos elegido algunas de las otras ilustraciones que, por entonces, barajábamos como portadas: «Todo podía haber sido diferente», advertía Juan y develaba uno de los secretos de cocina sobre elección final de las tapas: «Además de las virtudes contundentes del dibujo hubo otras resonancias que suelen ser tan locas como determinantes: la asociación verbal». Esas «resonancias» como criterio en la decisión final –y que a Juan lo llevó hasta la mención de la película argentina La mano que aprieta de 1952-, fue y es una de las formas de trabajo en Fierro. A propósito: hay que releer las editoriales de Juan en Fierro, breves textos que siempre proponen ideas sobre cómo leer, entender y hacer historieta argentina. Decía, el arranque de «Matar al tirano» se publicó en ese contexto, junto a las historias de Calvi, Iñaki, Varela, y varios autores más.

Respecto de la escritura, un desafío doble. Por un lado dar respuesta al encargo: «Una historia que despierte interés entre los lectores acerca del genocidio cometido contra los armenios», y por otro, ofrecerle a Minaverry, con universo propio, una historia que le permitiera moverse en libertad y con espacio suficiente para explorar. De alguna manera, la balanza se inclinó notoriamente hacia la libertad de creación: mejor una historia a secas que una historia con propósito. Este desbalance no conformó a algunos, aunque sedujo a muchos. Recuerdo a una banda de rock con un sonido muy interesante, no sé si seguirá activa, que hasta compuso un tema (ver acá) inspirado en esta historia. Detalle: es notable observar cómo el trabajo posterior de Minaverry remite, de algún modo, a ciertos pasajes de esta breve obra.

Otro detalle importante: tras el encargo decidí hacer dupla en el guión con el dibujante Pablo Túnica. Con él escribimos el primer capítulo y partes del segundo, no más. Por eso algún lector tardío encontrará su nombre en la revista papel como co-guionista. Está bien. Fue así. Sin embargo el compromiso de escritura de la totalidad de la historia y su construcción narrativa quedó en mis manos. Por tal motivo, los aciertos y defectos de este relato, me corresponden en su totalidad. Por suerte siempre estuvo Ignacio que, además de gran lector, enmendó los silencios del guión.

«Matar al tirano», el título, fue tomado de un artículo de Osvaldo Bayer que forma parte del libro Un proceso histórico. Absolución al ejecutor del genocida turco Talaat Pasha que se editó en Argentina (Ediar) gracias al Consejo Nacional Armenio de Sudamérica. Fue el libro base de este trabajo. Allí se encuentra la transcripción taquigráfica del juicio al que fue sometido Soghomón Tehlirian tras ajusticiar en una calle de Berlín a uno de los máximos representantes del Estado turco. En ese libro hay un texto formidable de Eugenio Zaffaroni que debería estar entre los grandes textos de la literatura argentina donde se analiza y discute acerca de “la constitucionalización del derecho internacional” en relación  a los graves crímenes contra la humanidad.

Esta es una historieta de juicios. Hay atril, gritos, abogados, testigos y muchos recuerdos. Es una historia pesada, compleja, densa. Podríamos haber hecho otra historia, pero hubiese sido diferente. A lo largo de 64 páginas se cuentan los últimos días de un hombre que fue absuelto tras ejecutar con mano propia a un Tirano. Matar no lo enorgullecía, buscar la justicia, sí. Algunos lo consideran un héroe, otros como un hombre que, luego de haber visto y vivido el infierno (el asesinato de su propia familia y de su pueblo) emigró a San Francisco en un momento muy particular de la historia: occidente buscaba libertad.

Queda por agradecer a Eduardo Kkozanlian el haber impulsado este trabajo y por haber facilitado lo necesario para que algún lector descubra el trágico heroísmo de un armenio llamado Soghomón Tehlirian.

Lautaro Ortiz

Lautaro Ortiz

Es poeta, periodista, y guionista. Trabajó con los dibujantes Juan Soto, Pablo Túnica, Lucas Nine e Ignacio Minaverry. Es director de Fierro.

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