Rodríguez Larreta, sucursal local del discurso anti-cuarentena de la derecha global

Para posicionarse electoralmente, el jefe de gobierno porteño replica posiciones de la derecha anti-cuarentena en el mundo. Son llamativas las similitudes con las posiciones de la presidenta de la comuna de Madrid, del conservador Partido Popular, que en la campaña por su reelección busca polarizar con el gobierno del PSOE con eje en la pandemia.

18 de abril, 2021 | 00.05

"La oposición está pasada de rosca, tienen que bajar dos cambios. Patricia Bullrich lo lleva de la correa a Rodríguez Larreta y todo Juntos por el Cambio de nuevo entró en un discurso peligroso para la sociedad", analizaban el viernes en la Casa Rosada poco antes de que entrara en vigencia, con alto acatamiento, el nuevo horario de restricción nocturna. En verdad, lo del macrismo no es original y replica estrategias de las fuerzas de derecha en otras partes del mundo. En ese sentido, resulta llamativo comparar las similitudes de las últimas posiciones del jefe de gobierno porteño con las de la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, del Partido Popular (PP), quien se encuentra en plena campaña electoral repiqueteando con reclamos por más vacunas y más aperturas contra el gobierno central que encabeza el PSOE, buscando ganar votos y cartel gracias a la polarización, con una sociedad hastiada como telón de fondo.

En la Casa Rosada no dudaban de las motivaciones políticas que llevaron a Rodríguez Larreta a embanderarse con una supuesta defensa de la educación, luego de años de reducción presupuestaria en la materia. La pelea con el Gobierno le sirvió para volver a las primeras planas después de quedar opacado por los relanzamientos editoriales de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal y el caudillismo bolsonarista que alienta Patricia Bullrich, arengando a los anti-cuarentena frente al portón de Olivos. Desde que despuntó la segunda ola, le jefe de gobierno dejó en claro que esta vez resistiría restricciones a la actividad pese al estrés que sufre el sistema sanitario porteño y las consecuencias que eso podría tener en cuanto a pérdida de vidas. El presidente Alberto Fernández explicó que esta vez tomó la decisión en soledad porque era evidente que la Ciudad no tenía voluntad de cooperar, como quedó en claro con la falta de controles a las leves restricciones de la semana anterior, pese a que se flexibilizaron a su pedido.

"Libertad o comunismo", fue la prédica que mantuvo durante toda la pandemia Díaz Ayuso desde la vidriera que le otorga la presidencia de la Comuna de Madrid, equivalente a una gobernación argentina, erigiéndose así en la principal opositora contra el gobierno del socialista Pedro Sánchez. "No queremos que nos cierren por decreto nuestros negocios, comercios, bares, y que te digan 'yo te daré ayuda'", le lanzó Díaz Ayuso el viernes en su primer acto, que se presenta para la reelección en los comicios que convocó anticipadamente para mayo. Lo acusó de buscar provocar "miedo entre la gente, especialmente en los mayores". Nada que no digan acá los representantes de Juntos por el Cambio, ni se repita a diario en los medios que le hacen eco. 

Días atrás, llamó la atención el reclamo del habitualmente moderado ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, pidiendo más vacunas para la ciudad de Buenos Aires -en desmedro del resto del país- con el argumento de que tienen un mayor porcentaje de población de adultos mayores. Obviamente, después salió Rodríguez Larreta a respaldarlo, planteando la necesidad de "acelerar" el proceso en CABA y reclamando que llegaran rápido más vacunas. Calcado a lo de Díaz Ayuso, que responsabiliza de cualquier problema en la gestión de la pandemia a su gobierno nacional cuando en Madrid -igual que sucede en la ciudad de Buenos Aires- la campaña de vacunación va más lenta que en otros lugares del país y encabeza el ranking de contagios y fallecidos por cantidad de habitantes.

“No sabemos cuántas dosis vamos a recibir por parte del Gobierno la semana que viene. Y como no lleguen más, vamos a tener que paralizar la vacunación en los grandes centros”, amenazó la presidenta de la comuna, quien busca colocar las dificultades en la provisión de dosis como eje de la campaña electoral. Otra similitud: una de las propuestas de Díaz Ayuso es que empresas privadas compren y administren vacunas entre sus empleados, similar a la privatización que propuso días atrás Patricia Bullrich y que el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, acompañó a través de un proyecto en el Congreso.

A poco de iniciada la pandemia, la derecha buscó instalar el debate de la economía frente a la salud, poniendo por sobre todas las cosas la supuesta primacía de la libertad para que cada uno hiciera lo que le pareciera. Los lazos del macrismo con el PP español son de larga data: Macri suele participar de encuentros en distintas partes del mundo junto al ex presidente español José María Aznar y al Nobel Mario Vargas Llosa, tres de las caras famosas de la llamada Fundación Internacional para la Libertad. Esta Fundación, en abril del año pasado, hizo punta en plantear este debate con un documento que titularon “Que la pandemia no sea un pretexto para el autoritarismo”. Allí proclamaban que "esta crisis no debe ser enfrentada sacrificando los derechos y libertades que ha costado mucho conseguir". Era cuando Macri, poco después de dejar al país hundido en una de sus peores crisis, viajaba por el mundo sin barbijo y proclamaba que "el populismo es más peligroso que el coronavirus". Hoy, después de 140 millones de contagios en el mundo y de más 3 millones de fallecidos buscan seguir haciendo campaña con el mismo latiguillo.

 

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