Diego Maradona y el sindicato de futbolistas contra el poder de la FIFA

Entre los enfrentamientos de Maradona con el poder estuvo su histórica disputa con la FIFA de Havelange y Blatter por los derechos de los jugadores. La creación del sindicato y el deporte-negocio.

25 de noviembre, 2020 | 18.34

El jugador de fútbol es lo más importante y vamos a defender sus reivindicaciones hasta la muerte”. La frase la lanzó Diego Maradona en 1997, en una de las reuniones de la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales (AIFP), el sindicato de jugadores que ideó, fundó y presidió y con el cuál buscó enfrentarse de manera colectiva a la poderosa FIFA.

Durante su carrera Maradona entendió que la FIFA había transformado al fútbol de un deporte a un negocio, en el cuál la mercadería eran los jugadores. Y aún en sus últimos años como futbolista profesional pidió la pelota y se puso el equipo de los jugadores al hombro para reivindicar sus derechos. “Tenemos que luchar por un gremio fuerte, porque la gente no va a la cancha por los dirigentes”, resumió en una de sus frases maradonianas.

Que jueguen y se callen la boca”, dijo Joao Havelange, mandamás de la FIFA, cuando ya en el Mundial del 86, el Mundial de Maradona, los jugadores protestaban porque los principales partidos se jugaban el mediodía. ¿La razón? El horario de la televisión europea.

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El calor sofocante de México y su efecto sobre los físicos de los jugadores era menos relevante que los negocios de lo que Eduardo Galeano definió como la “telecracia”: el Mundial dirigido por Guillermo Cañedo, vicepresidente de Televisa y “cortesano de Havelange en una de las vicepresidencias de la FIFA, otra empresa privada que tampoco rinde cuentas a nadie”.

En 1995, Maradona logró reunir a grandes astros del fútbol en torno a este proyecto colectivo. Lo secundó francés Eric Cantona, quien afirmó que "Maradona es al fútbol lo que Mozart a la música y Rimbaud a la poesía. Y así será recordado dentro de 100 años".

Se sumaron al proyecto estrellas como el búlgaro Hristo Stoichkov, los italianos Ciro Ferrara, Gianfranco Zola y Gianluca Vialli, el francés Laurent Blanc, el belga Michael Preud’Homme, los brasileros Bebeto y Rai, el liberiano George Weah, el sueco Thomas Brolin, el danés Michael Laudrup y el colombiano Carlos Valderrama, entre otros.

En esos días, en una entrevista, Maradona afirmó: “Todos saben lo mismo que se yo pero pocos se atreven a poner la cara contra Blatter, Havelange y Grondona”. Sobre los objetivos del sindicato de futbolistas, el Diego dijo: “Queremos reunirnos y diagramar entre nosotros el Mundial y todo lo que tenga que ver con los jugadores. No puede ser que ellos diagramen sin saber lo que es haber jugado, sin saber lo que siente el jugador. No tienen ningún derecho

A los pocos días, el 6 de noviembre de 1995, Maradona recibió el título de “Maestro inspirador de los estudiantes soñadores” en la Universidad de Oxford. El periodista Roberto Parrotino reconstruyó ese evento en Tiempo Argentino y sintetizó: “En Oxford emerge el Diego sindicalista”.

Parrotino resumió la exposición del Diego así: “Maradona, al final, departió 27 minutos. Habló de los ‘picados’ en los ‘potreros’ de Fiorito y de la relación ‘mágica’ entre el fútbol y los aficionados. De una vocación y un destino. Pero centró sus palabras en el ‘desarrollo de los medios de comunicación’ y la transformación del fútbol en ‘negocio-deporte’. Citó el ‘acoso de los grandes hombres del negocio del fútbol’ y ‘la convicción casi mayoritaria de que los jugadores de fútbol eran personas incultas, muy rudimentarias o primitivas’. De jugadores de fútbol sin ‘posibilidades de acceder a la educación o a una buena alimentación, vestimenta o a la medicina’. ‘Nos fuimos dando cuenta -dice- de esa necesidad de humanizar nuestra profesión’. Maradona había fundado días antes en París, junto a otras figuras, un sindicato: la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales. En Oxford emerge el Diego sindicalista”.

Pero la FIFA no se iba a quedar callada. Cuenta Galeano en su libro “Cerrado por Fútbol” que “en diciembre del 95 la revista brasileña Placar entrevistó a Joseph Blatter, el hombre número dos de la FIFA, virrey del negocio del fútbol. El periodista le preguntó su opinión sobre el sindicato internacional de jugadores, que se estaba formando. ‘La FIFA no habla con jugadores -respondió Blatter- Los jugadores son empleados de los clubes’

Del lado de los jugadores apareció un apoyo inesperado. Galeano escribió: “Unos meses después, en octubre del 96, el sindicato recibió una carta de Pelé, que fue rel del arte del fútbol. A pesar de sus notorios desencuentros con Maradona, que es la cabeza visible del sindicato, Pelé saludó la iniciativa, y anunció: ‘Vamos a formar la mejor selección de todos los tiempos, la selección de los atletas libres’”.

Para la presentación oficial del sindicato Maradona y sus compinches organizaron un partido de fútbol que se jugó el 27 de abril de 1997 en el estadio Monjuic, en Barcelona. Se enfrentaban una selección de Europa versus un combinado del resto del mundo.

Blatter es un tipo a sueldo y Havelange, que practicó siempre el waterpolo, deciden por mí, algo que no puede continuar así. A Havelange y a Blatter sólo les diría que desde este sindicato vamos a defender a los jugadores contra quien sea", disparó Maradona por esos días.

A la cita asistieron todos: eran un seleccionado mundial de varias generaciones. Estuvieron desde glorias como  Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff y Sócrates hasta jugadores en plena actividad como el francés Zinedine Zidane y el alemán Jurguen Klinsmann y buena parte de los que formaban parte de la organización maradoniana como Stoichkiv, Weah y Brolin.

 “La Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales dio su puntapié inicial, en Barcelona, en una jornada contra el racismo y la discriminación. Fue un bautismo elocuente, que mucho tiene que ver con la memoria y la realidad del deporte mundial. Las más altas estrellas del fútbol han padecido el racismo, por ser negros o mulatos, o han sufrido, por ser pobres, la discriminación. Y en muhcos casos, sumados el color de la piel y el origen social, han sido víctimas de ambas humillaciones a la vez. En la cancha, han encontrado una alternativa al crimen, al que habían nacido condenados por promedio estadístico”, escribió Galeano sobre ese partido.

El sindicato no prosperó. La FIFA y los negocios se impusieron sobre los cuerpos de los jugadores. Pero Maradona nunca cesó de reclamar tanto por los derechos económicos de los jugadores como por su salud y, en definitiva, por su participación en las decisiones en torno al deporte del que son protagonistas exclusivos.

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