Horas calientes en Juntos por el Cambio: quiebre radical y rebelión en el PRO bonaerense

La ruptura de la UCR en Diputados obedeció a la construcción política camino al 2023 y a la elección del presidente partidario, una disputa entre los tradicionales y la renovación. En Buenos Aires, el PRO elegirá autoridades y un bando plantea el cambio de conducción por la mudanza de Jorge Macri a la CABA.

06 de diciembre, 2021 | 23.22

Juntos por el Cambio vivió horas de internas intensas. El radicalismo protagonizó la más caliente en la Cámara de Diputados, un gran anticipo de lo que será la elección del nuevo presidente del Comité Nacional la semana que viene y la puja por el 2023, pero el PRO también abrió una puerta importante para la discusión partidaria, en este caso en territorio bonaerense donde la cara visible es la de Jorge Macri, hoy ministro de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad. Pero se dobla y no se rompe. Por ahora, toda unidad seguirá garantizada por la alianza de Juntos por el Cambio.

Con camisa arrugada y los botones de arriba desabrochados, Mario Negri no ocultó el cansancio generado por el quiebre y se sacó una foto antes de ingresar a la reunión de un bloque radical reducido en Diputados. Con 33 legisladores bajo su ala, el cordobés reeligió como jefe de un espacio que, aseguró, no será “cómplice del gobierno”. Su ratificación como cara visible en la Cámara se concretó luego de la ruptura encabezada por el bando de Emiliano Yacobitti que inauguró un nuevo grupo, el de Evolución Radical, regido por el concepto de la renovación.

La débil relación entre ambos bandos no generó sorpresa pero sí revuelo. Este año ya se habían enfrentado en las internas partidarias cordobesas y bonaerenses, incluso en las PASO legislativas nacionales. En todas las instancias, se repartieron las victorias y las derrotas. Con un resultado favorable post 14 de noviembre y el crecimiento del radicalismo como socio dentro de la alianza opositora, la UCR quiere elegir la cara que representará la nueva etapa, proceso nunca del todo pacífico.

Después de varias jornadas de unas negociaciones en las que Evolución pidió la existencia de dos vocerías, la del bloque y la del interbloque, el acuerdo no llegó. La propuesta buscó emular lo que hará el Senado con Luis Naidenoff al frente de la UCR y con Alfredo Cornejo como cabeza de Juntos por el Cambio para evitar que Negri sea la única cara autorizada a la hora de hablar. Como no lograron ninguna de las dos cosas, la ruptura fue inevitable y el nuevo espacio será conducido por una apuesta de los “renovadores”, Rodrigo De Loredo.

Para Evolución, el discurso de la renovación y la mejora del radicalismo será poco creíble si el partido mantiene en puestos de poder a los mismos jefes que estuvieron los últimos años, esos que, reprocharon, defendieron a Mauricio Macri. Según este sector, Negri es demasiado macrista y, para el negrismo, el bando referenciado en Martín Lousteau es demasiado larretista. Después de votar a favor de la construcción de torres en Costa Salguero y Costanera Sur, la etiqueta pareció caberles pero la rechazaron. Argumentaron que Larreta depende de ellos para poder avanzar en la Legislatura de la CABA y que cualquier acción realizada respondió y responderá a un deseo propio, no a una imposición del Jefe de Gobierno con el que la UCR capitalina estrechó relaciones y hasta sumó nuevos nombres en el Gabinete.

Más allá de las acusaciones cruzadas para ver qué radical es más macrista, el nuevo bloque ya adelantó que se sentará a discutir todos los proyectos que haya que debatir, lo que no asegurará un apoyo. De hecho, ya hubo un pronunciamiento en esa dirección sobre el acuerdo con el FMI, algo que Juntos por el Cambio no comunicó de forma institucional.

El terremoto en Diputados, en realidad, obedeció a una construcción política con miras al futuro. Evolución no quiso dejar la visibilización de De Loredo en manos de Negri, competencia directa, como parte de una estrategia con miras al 2023 para que el primero compita por la provincia de Córdoba o por la intendencia de la Capital de ese distrito.

A nivel nacional, la misma lógica aplicó a la elección de las autoridades partidarias. Con el mismo discurso de la renovación, buscarán poner al próximo presidente del Comité Nacional, cuya elección fue confirmada para el viernes 17 de diciembre al mediodía, carrera en la que también se anotaron los gobernadores de Corrientes, Gustavo Valdés, y de Jujuy, Gerardo Morales. Para el lousteauismo, el nuevo jefe partidario no debería tener cargos que impliquen un sometimiento al Gobierno nacional como el que, acusan, tiene Morales.

PRO-interna

El PRO tampoco está en paz. El partido realizó una reunión nacional el lunes a la tarde con las presencias de Patricia Bullrich, Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Cristian Ritondo, María Eugenia Vidal y Jorge Macri. Este mes habrá elecciones internas bonaerenses y un sector ya manifestó su intención de cambiar la conducción para darle más protagonismo al territorio, algo que, entendieron, faltó. Pero de eso no se habló en el encuentro.

Oficialmente se difundió el “compromiso de unidad y de seguir siendo una coalición de mayoría”. Charlaron sobre los desafíos pendientes y reforzaron la intención de volver a ser gobierno en el 2023 con la intención de seguir siendo un equipo y no dejar que nadie intente romper. Se hizo un repaso por la historia del partido, se indicó que las elecciones ejecutivas serán en el futuro lejano y que, al menos por un año, hay que dejar de hablar de candidaturas, que cualquier discusión tendrá que ser puertas adentro y no ante un micrófono para generar personajes famosos.

De la boca de Mauricio salieron algunas indirectas, aunque se mostró como un equilibrista. A Larreta le pidió ser firme con la propuesta que los argentinos votaron el 14 de noviembre. A Bullrich le deslizó que no es lo mismo hacer política que gobernar, para lo que es necesario sumar dirigentes capaces. A Vidal le recordó que todos tenían que mejorar y capacitarse, pero que no sucedió en todos los niveles.

No hubo una profundización en torno a la relación con Elisa Carrió, tampoco se metieron en la interna radical ni anticiparon lo que varios esperaron, la disputa por el PRO bonaerense. El sector de La Territorial, integrado por dirigentes no intendentes, sacó un comunicado en el que pidió un cambio de conducción que incluya representación de ese sector porque no existe dinámica partidaria y anotaron a algunos jefes comunales dentro de los apoyos.

En el fondo, la propuesta gira en torno a cambiar a Jorge Macri porque dejó de ser bonaerense para pasar a desempeñarse como ministro de Larreta en la CABA. Este año, en diciembre, se elegirán autoridades y la fórmula Macri – Néstor Grindetti no podrá reelegir porque sí o sí tiene que haber una mujer en la propuesta.

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