Macri, entre las coincidencias con Larreta y la marcada de cancha

El ex presidente mostró algunas coincidencias con el análisis y la estrategia del jefe de Gobierno camino a las elecciones pero advirtió que el cambio tiene que ser profundo y todos deben estar alineados, no como pasó durante su gestión.

25 de mayo, 2022 | 00.05

"O somos el cambio o no somos nada", sentenció Mauricio Macri en una nueva aparición mediática como líder espiritual y político de la coalición opositora. En el debate semántico, el fundador de PRO no abandona su cruzada para mostrar a Juntos por el Cambio como la única vía para la transformación que propone la alianza con reformas laboral y previsional, como ya adelantó el "moderado" Horacio Rodríguez Larreta. En la interna amarilla, sin embargo, el ex presidente tendió algunos puentes que lo unieron al jefe de Gobierno, validando de alguna forma la hipótesis de que trabajan juntos hace dos décadas y que, pese a las trabas, seguirán unidos en la carrera electoral. Esos puentes fueron el análisis económico sobre las causas de la inflación y la necesidad de generar un proyecto que pueda mantener sus buenos aspectos en el tiempo, aunque con un claro mensaje de alineamiento: todos tienen que estar unidos detrás del camino del cambio.

Larreta salió de gira mediática, cosa que no suele hacer, y Macri también aprovechó, en medio del tour, para mostrarse públicamente. El jefe de Gobierno, casi como de memoria, repitió una y otra vez los mismos conceptos. Esos que arrojaron los focous group: plan, equipo, transformación paulatina, reformas, economía y seguridad. Horacio, dicen los que lo conocen, suele tener una gran memoria. Antes de cada anuncio, se encierra solo en una oficina a leer el discurso y lo repite ante las cámaras de forma textual, casi sin variaciones. Por eso, no es sorprendente que haya usado prácticamente las mismas oraciones en cada entrevista que dio en las últimas 48 horas.

Esos conceptos fueron, en gran parte, repetidos por Macri en TN. O sea, pese a las diferencias internas en torno al tono, a la profundidad de los cambios propuestos, la confrontación, la unidad o la novedad, se marcaron algunas coincidencias que muestran que, a fin de cuentas, todos están en el mismo barco y tienen el mismo destino. Para el ex presidente y para el jefe de Gobierno, las transformaciones no pueden ser de un día para el otro sino que son parte de un proceso. El dirigente capitalino lo ejemplificó con el modelo de seguridad porteño al decir que fue un trabajo de años. Bueno, Mauricio sostuvo algo similar. 

El proceso, entonces, necesitará de años consecutivos, y por lo tanto gobiernos, con una línea similar o el mantenimiento de ciertas políticas. Veinte años de progreso, dijo el ex presidente que, al igual que lo dicho su ex jefe de Gabinete, empezarían a sentar sus bases en la próxima gestión. Esa idea viene siendo pregonada por Larreta hace tiempo. Consensos básicos para poder generar un plan que se sostenga con el paso del tiempo, práctica que recién puede detectarse a comienzos del siglo pasado en la historia Argentina. Los dos dijeron lo mismo. 

También dijeron lo mismo cuando hicieron un análisis de la situación económica del país. Para definir las causas de la inflación, ambos mencionaron el déficit - "gastar más de lo que se tiene" - y la consecuente emisión monetaria. Si bien las encuestas marcaron que la ciudadanía espera un plan, cómo hacer para llegar a las soluciones mágicas, ninguno dijo a ciencia cierta cómo harían para bajar un indicador que Cambiemos dejó arriba del 50% en 2019.

Sin embargo, hubo algunas pistas. A las reformas laboral y previsional anunciadas por Larreta, Macri le sumó la desaparición de Aerolíneas Argentinas en caso de no funcionar como una empresa privada más. Es uno de los grandes caballitos de batalla de la oposición. Sobre este punto, sin embargo, el larretismo pareció menos drástico. Si bien el jefe de Gobierno y su entorno critican la falta de oferta, los pasajes caros y el cierre del aeropuerto de el Palomar, no se planteó el cierre de la compañía de bandera sino el incremento de vuelos y la entrada de nuevas firmas al país.

Pero Mauricio no dejó sólo coincidencias. El ex presidente apareció para bajarle el tono al dramatismo de la interna bajo la deformación de la clásica frase "el que gana conduce, el que pierde acompaña". Sin embargo, marcó algunos límites a la supuesta paz interna. Para Macri, Juntos por el Cambio no tiene que ganar una elección sino cambiar todo el sistema político, del Estado argentino porque, dijo, genera privilegios y postergaciones.

No fue un discurso anti casta, pero más o menos. Habló de mantener el Estado para lo básico, para la educación como motor del verdadero progreso, y de no hacer lo políticamente correcto, sino sólo lo correcto, aunque tenga costos. Esta frase puede ser leída en clave de interna. Ante un candidato, Larreta, que apuesta por la moderación, el cambio con continuidad, el consenso y el diálogo para hacer reformas en la primera semana de Gobierno, el mensaje del líder PRO no pasa desapercibido. Sobre todo cuando, enfrente, Javier Milei aparece como una figura políticamente incorrecta.

Sin embargo, también es cierto que "no hacer lo políticamente correcto" es un concepto que Mauricio arrastra hace años. Lo dijo en plena crisis devaluatoria durante su Gobierno, después de perder las PASO y ya como oposición. "No hay una cultura de acordar para hacer lo que es políticamente incorrecto y la Argentina se ha arruinado por hacer lo políticamente correcto", dijo en agosto de 2019. Hace un par de semanas, volvió a repetirlo en un encuentro organizado por la Fundación Libertad: "Demostrar que aprendimos y que nunca más se va a hacer lo políticamente correcto, que es joder a la gente. Hay que hacer lo que está bien y explicar por qué está bien".

El ex presidente entiende que durante su gestión estuvo rodeado por personas que le impidieron mostrar un ímpetu transformador más profundo y que ahora, sin esas personas, está más suelto para plantearlo. Por eso, le pidió a los suyos encarar un "cambio solidario" que incluya a todos, y que todos se encolumnen detrás del proyecto de ese cambio algo que, reveló, no pasó en su Gobierno. Dijo que hubo muchas resistencias internas y que eso no puede volver a pasar. Incluso también apuntó contra el "círculo rojo" que, tras buenas reuniones, siempre quiso mantener su posición impidiendo cualquier giro de 180°.

Sin definiciones de candidaturas ni de apoyos explícitos, Macri pareció estar más cercano al discurso de Larreta pero con la advertencia de un cambio radical, no de una transformación como pregona el jefe de Gobierno. Camino al 2023, el ex presidente marcó a abril como la fecha clave para comenzar con la competencia interna pero sin pérdida de dirigentes ni enojos. El que gana conduce, el que pierde acompaña. Es que pese a ser más proclive a patear el tablero, todavía destaca el trabajo en equipo más allá de los egos personales que son exacerbados por las redes sociales o los medios de comunicación. Una crítica que les cabe a todos, compañeros de ruta a los que les advirtió que la gente también quiere ver que se arremangan y no que sólo están en un set televisivo.

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