Alberto cenó con Pablo Moyano en Olivos para acercar posiciones: salarios y paritarias en la mira

El Presidente recibió en la quinta a Pablo Moyano y demás referentes del Frente Sindical, dos días después de haberse reunido con los sectores dialoguistas de la CGT. Moyano fue con un planteo de cinco puntos entre los que figuraba un aumento de suma fija y mayor control de precios. 

29 de septiembre, 2022 | 07.45

En reserva, el presidente Alberto Fernández cenaba anoche en Olivos con Pablo Moyano y otros referentes del Frente Sindical con la idea de cerrar las grietas surgidas en las últimas horas entre el Gobierno y los distintos sectores de la CGT en torno a la puja salarial y, en particular, el conflicto en el sindicato de Neumáticos. Anoche, mientras arrancaba el encuentro en la quinta presidencial, empresarios y sindicalistas no alcanzaban un acuerdo en Trabajo y pasaban a cuarto intermedio hasta el jueves. Moyano le llevó al Presidente un planteo de cinco puntos entre los que incluía un aumento de suma fija para los últimos tres meses del año mientras se siguen rediscutiendo las paritarias. 

La reunión de anoche era consecuencia de la mantenida el lunes, cuando el Presidente recibió a los otros dos secretarios generales de la central, Héctor Daer y Carlos Acuña, más Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, para ponerse al día sobre sus preocupaciones comunes. Incluso, programaron el acto del 17 de Octubre, que se hará en Tucumán. Quedar marginado del encuentro hizo evaluar a Moyano en la posibilidad de renunciar a su cargo en la central, pero sus aliados lo convencieron de quedarse. Después lo llamó Fernández y lo invitó a Olivos para cerrar el episodio. “Tenemos diferencias dentro de la CGT pero, para nosotros, la unidad es superior al conflicto y siempre creemos que es mejor dirimir las diferencias hacia adentro", explicó el secretario general de los Canillitas, Omar Plaini, en diálogo con El Destape Radio

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Plaini y el secretario general de Smata, Mario "Paco" Manrique, estuvieron entre los invitados a acompañar al camionero a la cena y adelantaron los cinco puntos que querían conversar con el Presidente: ampliación del salario familiar para que pasen a cobrarlo de los actuales dos millones a seis millones de trabajadores, subir nuevamente el piso del Impuesto a las Ganancias, mejorar el salario mínimo, vital y móvil, un control más estricto de los precios y aumento de suma fija para todos los trabajadores.

Este último punto -en el que Pablo Moyano coincide con el kirchnerismo- es una de sus principales diferencias con el resto de la mesa cegetista, que no quiere saber nada con un aumento que les quite poder de fuego e insisten que la fórmula es mantener las paritarias abiertas. "Es el punto más conflictivo. Nosotros sostenemos que las paritarias libres son innegociables pero sabemos también que se necesita por afuera una suma fija", consideró Plaini. Trascendió del encuentro del lunes que Fernández y la CGT habían comenzado a conversar sobre un bono de suma fija para fin de año. Algo bastante más modesto que a lo que apuntaban desde el sector de Moyano y desde el kirchnerismo.

Eso se relaciona con el concepto que ambos sectores tienen del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, uno de los sobrevivientes del "albertismo" original en el gabinete. Desde el sector de los "gordos" e "independientes" aseguran que el Ministerio de Trabajo trabaja de manera muy eficiente y que formaliza los convenios colectivos en tiempo récord. Moroni corresponde a los elogios fallando a favor de la reapertura de paritarias y opinando en contra del aumento de suma fija. Todo lo contrario sostienen Moyano y el kirchnerismo, que desde hace tiempo cuestionan la labor del ministro, que consideran que hace muy poco por defender el poder adquisitivo de los salarios mientras las empresas no paran de incrementar sus ganancias. El caso más reciente es el del gremio de neumáticos. Paco Manrique criticó ayer el rol que jugó al Estado en el conflicto que lleva cinco meses sin solución.

El tema profundizó las diferencias de Moyano con el resto de la cúpula cegetista. El camionero recibió al secretario del gremio Sutna, Alejandro Crespo, para expresarle su respaldo mientras que Daer y Acuña le dijeron a Moroni que había sido demasiado permisivo con el accionar del dirigente del Partido Obrero. Luego de tantos meses sin resultados, Moroni trabajó el miércoles a tiempo completo para intentar encontrar un punto de acuerdo. Por la mañana, conversó con los representantes de las firmas Fate, Pirelli y Bridgestone y luego, pasado el mediodía, sumó a los sindicalistas del Sutna. Si bien hubo una mejora en la oferta empresarial, todavía siguen lejos de un acuerdo y volverán a reunirse este jueves a partir de las 13. 

La cena de Moyano con Fernández coincidió también con la difusión de los nuevos índices de pobreza e indigencia del Indec, que motivaron un hilo de tuits de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Uno de los puntos que reclamó, una intervención más fuerte de Economía para frenar el alza de precios de los alimentos, figuraba entre los planteos que llevó el camionero a la cena. La advertencia es para Fernández, pero en especial para el ministro de Economía, Sergio Massa, quien había asegurado que revisaría las ganancias extraordinarias de las empresas, pero sin que se conozca ninguna novedad al respecto. El otro tirón de orejas de la vicepresidenta se refirió al prometido ingreso para quienes se encontraran por debajo de la línea de indigencia, algo que figuraba en la misma resolución que estableció el dólar sojero. 

  

 

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