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Campaña border: Milei retoma el tono ultra violento y se aferra a Thiel

Jaqueado por la caída en las encuestas, las dudas del Círculo Rojo y las demandas económicas de su base electoral, el presidente pretende recrear la campaña de 2023: mensajes de odio, doxeo en las redes y pirotecnia verbal. Batería de beneficios para el tecnomagnate Peter Thiel, ¿salvavidas de un gobierno a la deriva?

22 de agosto, 2026 | 10.38

Javier Milei volvió al barro que lo parió. El jueves, en la 23ª edición del Consejo de las Américas en el Alvear Palace Hotel, insultó durante más de una hora a periodistas, empresarios y opositores mientras buena parte del bloque de poder que impulsó a la presidencia lo aplaudía como lisonja protocolar. Se trató de una reedición deliberada del guión que lo llevó a la Casa Rosada en 2023, cuando la provocación permanente fungió de estrategia electoral. Un detalle: en aquel experimento fue crucial el aporte del aparato de doxeo de Fernando Cerimedo, el malogrado asesor presidencial hoy preso en Bolivia acusado de instigar el femicidio de una ex pareja. A esa ciénaga Milei vuelve como fuente de los deseos de perpetuidad.

El despilfarro de pirotecnia es parte de un plan desesperado para que Milei recupere protagonismo y agenda de cara a los comicios del 2027. El diseño combina efervescencia, insultos y provocaciones con un equipo de estrategas digitales que calibra los límites de la disrupción y amplifica cada exabrupto en redes. Al frente del operativo aparece -otra vez- Santiago Caputo, secundado por los narradores Macarena Alifraco y Manuel Vidal.

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Para blindar el mensaje, el oficialismo pretende reducir el número de voceros autorizados a hablar en nombre del gobierno en temas sensibles del Congreso: las diputadas Silvana Giudici -cercana a Patricia Bullrich y al Grupo Clarín-, Juliana Santillán -del riñón de Karina Milei- y el diputado Nicolás Mayoraz. Menguado por su desempeño, el vocero Adrián Ravier quedó confinado a la rutina semanal de contacto con los periodistas acreditados, mientras que Diego Santilli concentrará su tarea en tramitar gobernadores y Lilia Lemoine se mantiene como líbera en la batalla digital. Entre las dificultades personales y los corcoveos políticos, Patricia Bullrich hará su juego como satélite oficialista, bajo el escrutinio implacable de los primos Martín y Lule Menem, laderos todoterreno de la hermana presidencial. En el marco de ese duelo mexicano entre colaboradores, el presidente posterga sus labores -casi no pisó la Casa Rosada en todo agosto- para masajear su ego con invitados amistosos en Olivos y una sucesión de giras promocionales por Miami, Roma y París.

Insultos de campaña

La puesta en escena del nuevo-viejo Milei quedó a la vista en el Consejo de las Américas, donde mintió a mansalva sobre empleo, salarios y natalidad. La ráfaga de falsedades pretendió -con relativo éxito- recuperar la centralidad del presidente en la conversación digital, donde rige el principio histórico de la farándula: no importa si se habla bien o mal de alguien, lo importante es que se lo mencione. Con idéntico objetivo, en las horas siguientes a la ponencia acusó al periodista Marcelo Bonelli de mentir sobre una conversación entre el ministro Luis Caputo y banqueros y lo calificó, textual, de "mierda humana mal cagada". Con idéntico objetivo viral, dedicó el mismo insulto al periodista e influencer Manuel Jove, de Infobae.

La agresión a periodistas, empresarios “prebendarios” y colectivos militantes opera como palanca viral en tanto los aludidos multipliquen las provocaciones con sus respuestas. El truco es conocido, pero en el gobierno creen que todavía es eficaz. Al menos, para que el presidente sostenga centralidad como principal figura electoral de la derecha. Es lo que precisa ahora el presidente como agua en el desierto: aplastar con su presencia a los candidatos del sistema que brotan como alternativas para sostener el rumbo. En la lógica del oficialismo, si Milei se sostiene por encima de los 30 puntos de intención de votos bastará con una módica alquimia de acuerdos con gobernadores y macristas para consolidar la candidatura a la reelección.

El manual del odio

El instructivo que guía las campañas de la derecha desde la primera campaña de Donald Trump fue desentrañado por Giuliano Da Empoli en Los Ingenieros del Caos. Uno de los objetivos centrales de la estrategia consiste en polarizar al extremo para luego, cerca de los comicios, fragmentar a los oponentes, de modo de dispersar el mayoritario voto “en contra”, determinante en un escenario donde uno de los candidatos es un presidente con pretensión de convalidar.

Las encuestas sugieren que la estrategia transitará por el filo del abismo. Según la consultora Zentrix, la aprobación de Milei pasó de un empate técnico de 45% contra 45% de desaprobación en febrero a apenas 31,4% de aprobación contra 58,8% de rechazo en agosto: una brecha de 27 puntos. Proyección midió una caída de seis puntos en la evaluación positiva del Gobierno en el mismo período, y Trespuntozero ubicó la aprobación en su piso histórico, entre 32 y 34 puntos. El dato más incómodo para el oficialismo es interno: entre los propios votantes de Milei, la confianza en seguir acompañándolo cayó de 88% en diciembre a apenas 58% en julio.

Los temores del Círculo Rojo

La caída en los sondeos preocupó a Wall Street, que reaccionó liquidando títulos argentinos y empujando el Riesgo País. El cerrojo a los mercados internacionales -objetivo que mantenía Luis Caputo para afrontar la montaña de vencimientos durante el año electoral- anticipa la continuidad del ciclo de atraso cambiario y altas tasas de interés para contener la inflación, principal resultado económico del experimento libertario que el presidente presentará como activo electoral.

Los daños del Plan de estabilización por inanición, sin embargo, no solo erosionan los bolsillos de los trabajadores que se alejan de Milei. También preocupa a una parte del bloque de poder económico que sufre la caída de ventas, la falta de crédito y la apertura de la importación. Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, fue vocero de ese grupo en el Consejo de las Américas: "El tema de la micro es lo que nos preocupa a todos. Milei no escucha a nadie", dijo ante un grupo de periodistas. Signo de estos tiempos exóticos, le salió al cruce Mario Grinman, de la Cámara Argentina de Comercio, uno de los sectores más golpeados por las políticas oficiales: "¿La estamos pasando bien? Más o menos. Es muy heterogéneo. Pero si este sufrimiento es lo que tenemos que pasar para que nuestros nietos vivan en un país normal, valdrá la pena".

La consigna del “sufrimiento útil” es uno de los artificios que la comunicación oficialista disparará a repetición. Por cierto, los números de la economía no dan margen para otro embuste que no sea el remanido “estamos mal, pero vamos bien”: la inversión cayó 6,2% en junio y las ventas minoristas pyme retrocedieron 3,8% en julio, acumulando estadísticas solo compatibles con las consecuencias de un desastre natural.

El salvavidas Thiel

En ese contexto de desgaste político y económico, el Gobierno redobla la apuesta por el abundante capital de Peter Thiel, a quien se le alfombró el desembarco con una batería de leyes a medida. El fundador de Palantir compró una participación de 76 millones de dólares en Vista Energy, la petrolera que opera en Vaca Muerta, y activó un engranaje normativo que el propio oficialismo empuja en el Senado: el Súper-RIGI, que eleva a 1.000 millones de dólares el piso de inversión mínima a cambio de treinta años de estabilidad fiscal, cambiaria y aduanera, ganancias reducidas al 15% y acceso pleno a divisas de exportación desde el tercer año. A eso se suma el proyecto de "sociedades automatizadas" que impulsó Federico Sturzenegger, empresas sin empleados en relación de dependencia, y la Golden Visa -ciudadanía a cambio de 500.000 dólares- que sigue paralizada por fricciones internas de seguridad. El paquete se completa con el desguace del sector nuclear: retiros voluntarios en la CNEA y la privatización parcial de Nucleoeléctrica, mientras Thiel financia en paralelo, a través de su fondo Founders Fund, el relanzamiento del enriquecimiento de uranio en Estados Unidos.

El gobierno ve la presencia de Thiel -y su aparato de inteligencia- como un salvavidas, pero ciertos movimientos callejeros sugieren que puede convertirse en un ancla electoral. El grupo de activistas que viralizó una movilización de magos Gandalf a la vivienda de Thiel en Barrio Parque resolvió movilizarse el 29 de agosto: "Si luchaste por la Tierra, sumate a frenar el Súper-RIGI", dice la convocatoria, que invita a repetir el recorrido con disfraz a elección. Sin la convocatoria masiva de otros eventos, el acto tuvo impacto viral en las redes sociales, territorio copado por las milicias digitales de la derecha. Disputar ese espacio con creatividad y actividad es una obligación en estos tiempos distópicos, donde la supremacía de las emociones violentas distorsiona el natural impacto electoral de la realidad.

MÁS INFO
Adrián Murano

Nació en el barrio porteño de Villa Urquiza, en 1973. Egresado de la escuela de periodismo Taller Escuela Agencia (TEA), lleva 30 años desarrollando el oficio de periodista en radio, gráfica y tevé.
En radio trabajó en las radios América, La Red, Del Plata y Somos Radio, entre otras emisoras, donde cumplió tareas como productor, columnista y animador. En la actualidad conduce Verdades Afiladas, en el mediodía de El Destape Sin Fin, de Buenos Aires.

En televisión fue columnista político en las señales de noticias A24 y CN23, participó de ciclos periodísticos en la Televisión Pública, y condujo el programa de entrevistas Tenemos Que Hablar (#TQH).
Escribió sobre actualidad política y económica en Noticias, Veintitrés, Poder y Perfil, entre otros, donde cumplió tareas como cronista, redactor y editor.

En la última década ejerció la secretaría de Redacción en el diario cooperativo Tiempo Argentino. En la actualidad escribe y edita en El Destape.

Publicó los libros de investigación periodística Banqueros, los dueños del poder (Editorial Norma) y El Agitador, Alfredo de Angeli y la historia secreta de la rebelión chacarera (Editorial Planeta).

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