Por la salud y el BID, se suspende el viaje de Alberto a México

Todo indicaba que suspenderá la visita a México prevista para jueves y viernes debido a la recomendación médica de retomar la actividad de forma paulatina. En el medio,está el ruido generado por la elección en el BID, en la que Argentina y México votaron diferente. Sin embargo, en Cancillería aseguraban que Alberto no estaba enojado.

22 de noviembre, 2022 | 00.05

Aunque la confirmación oficial sería este martes, se daba por hecho que el presidente Alberto Fernández suspenderá el viaje previsto para el jueves y viernes próximos a México donde había sido invitado por su par Andrés Manuel López Obrador, lo mismo que el presidente electo de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, en el marco de una Cumbre de la Alianza del Pacífico. Luego del grave problema gástrico que sufrió Fernández en su último periplo, los médicos le recomendaron una vuelta paulatina a la actividad y no sería aconsejable que esta misma semana volviera a subirse a un avión. También, aunque en Cancillería lo relativizaban, la falta de coordinación que mostraron los tres países en la reciente elección en el BID -principalmente la falta de cumplimiento de AMLO de la promesa de bajar su candidato- enfriaron las ganas del reencuentro.

La posibilidad de una gran reunión regional surgió casi casualmente en llamados posteriores al triunfo de Lula en la segunda vuelta. México sería sede el viernes 25 de noviembre de la Cumbre de la Alianza del Pacífico -que componen México, Chile, Perú y Colombia- y se le ocurrió invitar para los mismos días a Fernández y Lula. Así conseguiría la primera gran foto con casi todos los presidentes progresistas de la región luego de la consagración del brasileño. Pero todo el plan se complicó en las últimas horas. Para empezar, el Congreso de Perú le prohibió al presidente Pedro Castillo salir del país. Y dado que Perú debía recibir la presidencia pro témpore de la Alianza, AMLO anticipó que lo más probable era que la Cumbre fuera suspendida. 

En paralelo, Alberto volvió de su accidentado paso por la Cumbre del G-20 en Indonesia y se realizó un nuevo estudio endoscópico en el Sanatorio Otamendi que le dio bien, sin lesiones con sangrado activo. Pero, al mismo tiempo, desde la Unidad Médica Presidencial le indicaron "reposo y retomar en forma paulatina sus actividades laborales". Volver a subirse a un avión no entraría en el menú de posibilidades de esa reanudación calma sino más bien lo contrario. Con todo, habrá que esperar al martes para que desde la Casa Rosada haya una confirmación definitiva. En principio, la "avanzada" de Ceremonial que antecede a cada viaje presidencial suspendió su salida.

 

Había quienes aseguraban que a los motivos de salud se le agregaban también el malhumor que persistía luego de lo sucedido en torno a la elección en el BID. Alberto aseguraba tener la promesa de AMLO de que si Argentina presentaba un candidato con posibilidades de resultar electo, México bajaría la postulación de Gerardo Esquivel. El canciller Santiago Cafiero conversó durante la cumbre de Bali con su par mexicano Marcelo Ebrard, pero no consiguió hacerle cumplir la supuesta promesa. Lo cierto es que llegó el día decisivo con México, Brasil y Argentina sin consenso, cada uno con sus candidatos. La Cancillería inició entonces una negociación con Brasil que terminó con Ilan Goldfajn como nuevo titular del BID mientras que Argentina se quedó con tres cargos de importancia. El candidato de México consiguió apenas el apoyo de dos países, casi un papelón. “No hay un cambio en la elección del director del BID, es más de lo mismo", se lamentó López Obrador.

En marzo pasado, en ocasión de recibir a su esposa Beatriz en Buenos Aires, Fernández le remitió una carta a AMLO, que el definió como "una bella, auténtica y fraterna proclama política", en la que planteaba el fortalecimiento del eje MBA (México-Brasil-Argentina) para trazar la nueva política regional. Anticipaba el triunfo de Lula y, a partir de allí, "encaminar la política de la región en pos de una major calidad democrática y, fundamentalmente, en una más justa distribución del ingreso". Sin embargo, la primera posibilidad de poner en marcha ese renovado eje progresista que apuntaría a manejar la política regional, mostraron estrategias diferenciadas y un resultado con un dejo amargo. Goldfajn, actual director para la región en el FMI, era el candidato al BID propuesto originalmente por Jair Bolsonaro, en sintonía con los deseos del Departamento de Estado. Lula no lo respaldó pero sí lo hizo su vice, Geraldo Alckmin. Sin el apoyo de México, las posibilidades de Cecilia Todesca se redujeron y Argentina optó por la negociación con Brasil. 

No obstante, en la Cancillería aseguraban que más allá de algunas desinteligencias, no le echaban la culpa a AMLO por lo sucedido sino que, simplemente, las cosas no habían salido. "Alberto no hace problemas por ese tipo de diferencias. No está enojado", aseguraban en el Ejecutivo. Sostenían que el vínculo al que se apunta con México y con Brasil es más profundo que cualquier diferencia circunstancial y, que si no es esta vez, seguramente pronto volverá a encontrarse con López Obrador. Habrá que esperar para ver. 

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