17 de octubre: la lealtad, uno de los nombres del amor

17 de octubre, 2020 | 09.58

Recordar y olvidar son los verbos con los que se construye la historia. La que constituye tanto lo público como lo privado, lo singular y lo colectivo. Quizás sea difícil escribir sobre la lealtad desde una mirada psicoanalítica. Sin embargo, tanto el amor como el psicoanálisis pueden encuadrarse, también, como hechos políticos. Si la política es el arte de lo posible, el amor parece jugar con lo imposible, lo inesperado. La lealtad, entonces, va de la mano del riesgo, esa travesía sin garantías que no todos los mortales se animan a emprender.

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El 17 de Octubre de 1945 ocurrió un hecho histórico en nuestro país. Cientos de miles de argentinos y argentinas se manifestaron en las calles del centro de la ciudad de Buenos Aires, reclamando por la liberación del coronel Juan Domingo Perón. Las imágenes están en la memoria colectiva y en los archivos fotográficos, sin embargo, no siempre una imagen vale más que mil palabras. Tres días antes de la masiva movilización obrera y sindical, desde la prisión en la isla Martín García, Perón le escribía a Eva una carta que comenzaba diciendo:

Mi tesoro adorado:

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Solo cuando nos alejamos de las personas queridas podemos medir el cariño que nos inspiran. Desde el día que te dejé allí con el dolor más grande que puedas imaginar no he podido tranquilizar mi triste corazón. Hoy sé cuánto te quiero y que no puedo vivir sin vos. Esta inmensa soledad solo está llena con tu recuerdo.

Estamos hechos y deshechos de palabras y silencios, de presencias y de ausencias, de recuerdos y de olvidos. Recordar y olvidar son operaciones complejas, en las cuales lo inconsciente opera más allá de lo voluntario.

Anne Dufourmantelle escribe en “Elogio del riesgo”:

El olvido es un golpe al esfuerzo de memoria, esta memoria que la humanidad se debe supuestamente a sí misma. Mágica ficción. Utopía contra desastre. Con el pasado como una herida abierta que esta humanidad, la nuestra, quisiera archivar en un movimiento sin fin. El olvido se nos va de las manos como la arena o el humo, impide la clausura, la certeza. Tiene extrañas proximidades con el éxtasis.

¿Cómo cerrar la herida de nuestra historia si ganadores y perdedores se siguen confundiendo en un griterío de voces vacías?

Quizás en las cartas de Perón enamorado, el hombre más allá de su rango militar y sus cargos en la gestión pública, encontremos una verdad de la que nadie pueda dudar. El deseo y la pasión como movimiento inquebrantable, un atributo que parece ser exclusivo de la juventud militante, aquella que suele enarbolar la bandera de la ilusión por construir un mundo más justo basado en la igualdad social.

Las palabras no siempre se las lleva el viento. Desde su confinamiento en la isla Martín García, Perón le planteaba a Evita su deseo de realizar una vida juntos.

“Si sale el retiro nos casamos el día siguiente y si no sale yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora. (…) Tesoro mío, tené calma y aprendé a esperar. Esto terminará y la vida será nuestra. Con lo que yo he hecho estoy justificado ante la historia y sé que el tiempo me dará la razón”.

Han pasado 75 Octubres y el Peronismo continúa reinventándose, desafiando los límites de lo posible, como el amor y la pasión. Quizás seamos testigos de un hecho sin precedentes en el que lo virtual y lo real, traspasando sus fronteras, creen un nuevo modo de manifestarnos estando en la Plaza desde la pantalla de un dispositivo. La historia vuelve a escribir una página inédita en la que, una vez más, quedará demostrado la vigencia de las palabras de Perón, en la memoria y en el corazón de gran parte del pueblo. Aquel hombre que definió a su compañera y gran amor como “pasionaria” sigue siendo aún generador de nuevas pasiones. Porque el amor y la militancia trascienden la vida y la muerte en la historia de los hombres, las mujeres y los pueblos.

“Hay dos clases de lealtades: la que nace del corazón que es la que más vale y la de los que son leales cuando no les conviene ser desleales”.

* Edgardo Kawior es Lic. en Psicología, psicoanalista. Da talleres para escribir. Seguilo en Instagram / Twitter / You Tubelicenciadokawior@gmail.com

* Ilustración: Ro Ferrer

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