Purga en el corazón del poder chino: disciplina militar y disputa estratégica global

29 de enero, 2026 | 22.25

El 24 de enero, el Ministerio de Defensa Nacional de la República Popular China anunció que dos de los cuadros más importantes de su aparato militar, Zhang Youxia y Liu Zhenli, fueron apartados y están siendo investigados por sospechas de “graves violaciones disciplinarias y legales”. La decisión, según el propio comunicado oficial, fue adoptada por el Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh). Zhang es miembro del Buró Político -la mesa chica- de esa importante instancia del PCCh y vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC). Liu es miembro de la CMC y jefe del Departamento del Estado Mayor Conjunto. El hecho, confirmado por la agencia estatal Xinhua, constituye una interna política de primer orden, marcando un punto de inflexión en la dinámica interna del poder chino [1].

La investigación alcanza al núcleo duro de la conducción militar, al espacio institucional donde se articulan el mando operativo del Ejército Popular de Liberación (EPL) y el control político del Partido. En un sistema donde la subordinación absoluta de las fuerzas armadas al PCCh es un principio estructurante de la estatalidad, que el propio Ministerio de Defensa haga público un proceso de este calibre revela la existencia de tensiones internas significativas y la decisión de abordarlas de manera directa.

Zhang Youxia no era una figura marginal dentro del entramado del poder chino. Su trayectoria personal y política está atravesada, incluso, por la historia militante y militar de su familia con la de Xi Jinping: la relación entre su padre y el padre del actual presidente forma parte de un entramado histórico que se remonta a la etapa fundacional de la República Popular. Como vicepresidente de la CMC y miembro del Politburó, Zhang ocupó un lugar excepcional en la jerarquía del Estado y del Partido. Su carrera estuvo estrechamente asociada al proceso de modernización y profesionalización del EPL impulsado bajo el liderazgo de Xi Jinping, atravesado por campañas anticorrupción y una creciente centralización del mando. Por eso, aun cuando el comunicado oficial no detalla el contenido de las acusaciones, el encuadre de “graves violaciones disciplinarias y legales” y la intervención directa del Comité Central sitúan el caso en el plano político-estratégico, más que en el meramente judicial [1].

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Según The Wall Street Journal, diversas filtraciones de alto nivel indican que el apartamiento de Zhang Youxia y Liu Zhenli estaría vinculado a una acusación de extrema gravedad. Tal como señala el diario, “la acusación más impactante revelada durante la sesión informativa a puerta cerrada fue que Zhang había filtrado datos técnicos básicos sobre las armas nucleares de China a los Estados Unidos”, además de haber aceptado sobornos y de haber construido “camarillas políticas” que socavaban la unidad del Partido y la autoridad del presidente de la Comisión Militar Central, es decir, Xi Jinping [2]. De acuerdo con las fuentes citadas, parte de las pruebas surgirían de la investigación a Gu Jun, ex directivo de la Corporación Nuclear Nacional de China, lo que habría permitido a las autoridades vincular a Zhang con una violación de seguridad en el sector nuclear. En ese marco, la acusación por comprometer secretos estratégicos no solo eleva el caso a un umbral crítico de seguridad nacional, sino que refuerza la lectura política de la purga: la filtración de información estratégica es concebida como una amenaza existencial en un contexto de confrontación estructural con Estados Unidos y de disputa directa por la supremacía tecnológica y militar.

En un tiempo histórico donde, cada vez con mayor nitidez, el mundo asiste a un momento político-militar de resolución de las grandes disputas geopolíticas, estos movimientos internos en la cúpula del poder chino no pueden pasar inadvertidos. Leídos en clave estratégica, expresan tanto el momento que vive el escenario internacional (político-militar) como la decisión del liderazgo chino de cerrar filas hacia adentro frente a una confrontación que evidentemente ya no se limita sólo al terreno comercial o diplomático, sino que involucra de manera directa los núcleos más sensibles del poder militar y tecnológico, en ambos bandos.

Este reordenamiento interno chino se produce, además, en un contexto de proyección externa sostenida. Beijing despliega una estrategia integral que combina disciplina política interna, crecimiento económico, presión militar y expansión diplomática para consolidar su influencia en Asia y el mundo. No hay contradicción entre ambos movimientos: la centralización del poder hacia adentro es la condición de posibilidad para una política exterior firme y coherente en una coyuntura marcada por una competencia estratégica acelerada.

Es el marco de lo que hemos denominado como el “enfrentamiento del G2”, un concepto que no remite simplemente a un choque entre estatalidades, sino a la disputa geopolítica principal, una contienda entre dos grandes fuerzas de alcance global, con epicentro en las territorialidades de China y los EEUU, junto a sus respectivos alineamientos. Se trata de entramados institucionales complejos que articulan, de manera orgánica, proyectos estratégicos con capacidad de aglutinar actores económicos, financieros, tecnológicos, políticos y militares, y que proyectan esa confrontación sobre el conjunto del “orden” mundial.

El choque directo entre las fuerzas del G2 se encuentra en la denominada región del Indopacífico, y el foco de máxima tensión es, sin dudas, Taiwán. Hacia fines de 2025, Beijing intensificó maniobras aéreas y navales alrededor de la isla y lanzó ejercicios militares de gran escala, en una dinámica de presión sostenida que obliga a Taiwán, Japón y EEUU a recalibrar posturas, presupuestos y doctrinas de defensa [3].

Sin embargo, la dimensión tecnológica es la más sensitiva entre ambas potencias: la disputa por semiconductores, inteligencia artificial, comunicaciones avanzadas y el control de minerales críticos constituye el subsuelo material de toda ésta confrontación estratégica y un componente central de las capacidades económicas y militares presentes y futuras.

En ese escenario, la cohesión interna del aparato militar chino no es un asunto doméstico: es un factor estructurante del equilibrio mundial. Todo en un contexto donde el gigante asiático logró cerrar 2025 con un crecimiento cercano al 5% del PBI, cumpliendo sus objetivos oficiales a pesar de la persistencia de tensiones comerciales y tecnológicas con Estados Unidos [4]. El comercio exterior volvió a ocupar un lugar central en esta estrategia. El país finalizó el año con un superávit comercial récord, cercano a los 1,2 billones de dólares, apoyado en exportaciones hacia Asia, África y América Latina, consolidando su papel como eje del comercio Sur-Sur [5]. Esta fortaleza comercial se sostuvo incluso en un contexto de desacople parcial con la economía norteamericana y de una acelerada reconfiguración de las cadenas globales de valor.

A nivel regional, la ASEAN se consolidó como uno de los principales ámbitos de proyección de poder chino. La ampliación del acuerdo de libre comercio entre ambas partes, incorporando cooperación en economía digital, energía y sectores emergentes, debe leerse como un movimiento estratégico orientado a profundizar la integración productiva y a fortalecer la gravitación china en el sudeste asiático [6]. En paralelo, Pekín profundizó su vínculo con Rusia, particularmente en el plano energético y militar, y mantuvo una relación ambivalente con India, combinando tensiones estructurales e históricas con aperturas comerciales y diplomáticas.

La proyección de poder también se visualiza en el accionar diplomático chino. Un ejemplo significativo fue la mediación china en el conflicto entre Tailandia y Camboya, donde logró impulsar un proceso de consolidación del cese al fuego tras meses de enfrentamientos. Este movimiento no solo reforzó el rol de China como actor estabilizador regional, desplazando a Washington del centro de las negociaciones [7].

Visto en conjunto, la purga militar del 24 de enero no es un episodio aislado. Es la expresión visible de las tensiones estratégicas internas de una potencia que enfrenta un entorno cada vez más exigente, marcado por la aceleración del “enfrentamiento del G2”. China busca proyectar estabilidad y liderazgo, pero para hacerlo necesita cerrar toda posible fisura interna, ordenar cadenas de mando, y garantizar lealtades sin ambigüedades. Cuando ese esfuerzo alcanza a la cúpula, el mensaje es claro: no hay zonas inmunes. En paralelo, hacia el exterior, el proceso de centralización del poder continúa, incluso en un contexto de turbulencia, reafirmando a China como un actor estructurante del orden mundial y como uno de los polos decisivos del escenario mundial en disputa.

Referencias

[1] Xinhua. (2026, 24 de enero). China investiga a altos oficiales militares por sospechas de graves violaciones disciplinarias y legales. Agencia de Noticias Xinhua. https://spanish.xinhuanet.com/20260124/64e8ad8c4f194925acc11240514b2959/c.html

[2] Wei, L., & Wong, C. H. (2026, 25 de enero). China’s top general accused of giving nuclear secrets to U.S. The Wall Street Journal. https://www.wsj.com/world/china/chinas-top-general-accused-of-giving-nuclear-secrets-to-u-s-b8f59dae

[3] CGTN en Español. (2025, 30 de diciembre). China realiza ejercicios militares alrededor de Taiwán. https://espanol.cgtn.com/news/2025-12-30/2005803235554738178/index.html

[4] Infobae. (2026, 19 de enero). El PIB de China creció un 5 % en 2025 en línea con el objetivo de Pekín. https://www.infobae.com/america/agencias/2026/01/19/el-pib-de-china-crecio-un-5-en-2025-en-linea-con-el-objetivo-de-pekin-a-pesar-de-los-aranceles/

[5] El País. (2026, 14 de enero). El comercio de China termina 2025 con un superávit récord pese al impacto arancelario. https://elpais.com/economia/2026-01-14/el-comercio-de-china-termina-2025-con-un-superavit-record-de-12-billones-de-dolares-a-pesar-del-impacto-arancelario-de-trump.html

[6] Swissinfo. (2025). La ASEAN y China amplían su acuerdo de libre comercio. https://www.swissinfo.ch/spa/la-asean-y-china-ampl%C3%ADan-su-acuerdo-de-libre-comercio-en-cumbre-regional-en-malasia/90235780

[7] Reuters. (2025, 29 de diciembre). Thailand, Cambodia will gradually consolidate ceasefire, China says. https://www.reuters.com/world/asia-pacific/thailand-cambodia-will-gradually-consolidate-ceasefire-china-says-2025-12-29/

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Matías Caciabue

Politólogo y Docente Universitario. Analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Secretario General de la Universidad de la Defensa Nacional.