Xenofobia y temor: cerca de 200 argentinos varados en la India en medio del confinamiento obligatorio

El país, con 1300 millones de habitantes, obligó a toda su población al confinamiento. La población culpa a los extranjeros de la llegada del virus. Entre ellos, los argentinos que quedaron allí. 

25 de marzo, 2020 | 07.36

Son argentinos. Están varados en los confines del mundo. Lejos de sus familiares y de la cultura occidental. En algunos casos, con el pretexto de la pandemia por el coronavirus Covid-19, las empresas aéreas en las que viajaron no se hicieron cargo de sus compromisos comerciales. En otros casos, el cierre de las fronteras impidió que los argentinos regresen al país con charters de Aerolíneas Argentinas fletados especialmente para repatriarlos.

QUÉ LA DEVUELVAN

En Nueva Delhi, India, se encuentran cerca de 200 argentinos en condiciones extremas, y su situación empeora con el paso de las horas por los ataques de xenofobia y racismo que sufren, además del confinamiento obligatorio que acaba de decretar el Gobierno indio: “Salimos antes de la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que le pedimos a la Embajada argentina es gestión; no le pedimos que paguen el vuelo de regreso a nuestro país, ni alojamiento. En India estamos en riesgo real, más con el endurecimiento de las medidas por parte del Gobierno”, le cuenta a El Destape la cordobesa Ivana Ponzio (30).

La joven agregó que “no sabemos por orden de quién, a los extranjeros nos están echando de los hospedajes y no nos aceptan en otros; estamos sufriendo xenofobia y agresiones, nos acusan de haber ingresado el virus al país, del Presidente nos culpó a los extranjeros; los vuelos, trenes y colectivos están cancelados al menos hasta el 29 de marzo; las líneas aéreas cancelaron nuestros vuelos y no están aceptando moneda extranjera. Además, el sistema sanitario indio está colapsado y los casos positivos de coronavirus se multiplican al 100% por día”.

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Ivana le contó a El Destape que “ningún país acepta extranjeros, nos exigen irnos, nos insultan, nos agreden, quedarnos no es seguro. Sólo podemos volver a Argentina, pero no tenemos cómo y tampoco nos aceptan. Nuestra situación es totalmente distinta a la de otros varados en otros países. Acá peligran nuestras vidas”.

El colectivo de argentinos varados en India redactó un documento donde explica que “lamentablemente la situación en India se hace más peligrosa minuto a minuto porque la expansión de la epidemia aumenta en un país superpoblado y sin recursos para hacerle frente. Pero también se expande el miedo, la paranoia y la xenofobia. Están echando a los extranjeros de los hoteles y es muy difícil encontrar un alojamiento que nos acepte. Muchos estados están cerrados por lo que se dificulta moverse para encontrar un lugar seguro. Todos los vuelos comerciales están cancelados hasta el 29 de marzo pero suponemos que es muy probable que no vayan a operar por tiempo indeterminado. Muchos de nosotros intentamos salir del país antes de que cancelaran oficialmente los vuelos pero las compañías aéreas cancelaron la mayoría de los vuelos que teníamos reservados. Inclusive pagando precios desmesurados porque las compañías comerciales aprovecharon la situación para subir los precios hasta en un 700%. Otros no pudimos pagar esos precios y decidimos esperar a que la situación mejore. Pero lamentablemente todo se está poniendo muy hostil y no podemos evitar sentir que estamos en peligro. Hace una semana todos hacíamos vida normal en india y en Argentina. La situación cambió drásticamente en horas, y todos entendimos que era prudente quedarse en casa. Pero para nosotros, a 18.000 km de distancia no nos fue posible volver. Necesitamos que el Gobierno argentino nos ayude a gestionar una forma segura de regresar lo más pronto posible. La situación acá es angustiante”.

En un hostel de Filipinas están María Victoria Tarando (26) y Juan Cruz Filgueira Risso (28), quienes decidieron recorrer el sudeste asiático en enero pasado, antes de que la OMS declarara la pandemia por el coronavirus. La pareja de argentinos está en la isla de Palawan y tenían pasaje de regreso a Argentina desde Bangkok, Tailandia, para el 1 de abril, aunque no saben si podrán regresar.

Precisamente, en Tailandia hay otros 200 argentinos varados, muchos de ellos en el aeropuerto, como es el caso de la joven bonaerense, Cintia Guerrini: “Me gasté toda la plata en aéreos que se me cancelan”, le contó a una amiga a través de whatsapp, y reclamó ayuda: “Ya no sé de qué manera volver. Estoy en una parte del mundo donde no están repatriando gente. No sé que hacer, necesito ayuda”. Sin embargo la situación en Tailandia y Filipinas no es similar a la de India.

Mientras que en América latina uno de los casos emblemáticos es el de la cordobesa Valentina Jaime (38), una paciente oncológica que se encuentra aislada en Máncora, un pueblito costeño del Pacífico peruano, sin poder viajar a Lima, desde donde regresará a nuestro país en aviones fletados especialmente por el Estado argentino: “Nos cancelaron todos los vuelos, estamos varados en Máncora y no tenemos la posibilidad de llegar a Lima porque no nos dejan salir. Cerraron las terminales y los aeropuertos, no permiten hacer vuelos de cabotaje dentro de Perú. Estoy desesperada porque debo seguir con mi tratamiento de quimioterapia”, reclamó la cordobesa, quién debe seguir con su tratamiento de quimioterapia.

Otro caso de gravedad es el de la escritora Leonor Silvestri (42), paciente crónica de la enfermedad de Crohn, quien está en Ciudad de México desde el 2 de marzo, donde fue invitada por la compañía de teatro Líneas de Sombra para presentar su último libro Spinoza Transfeminista y disertar en un museo de arte contemporáneo dependiente de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Pese a que su viaje no duraría más de dos semanas, no pudo volver al país porque Aeroméxico le canceló dos veces su regreso: “Estoy en una lista me dijeron, supuestamente voy a volver en un vuelo del miércoles 25. Debo viajar a Cancún y el miércoles viajo a la Argentina. Esto que parecen buenas noticias y que en sí mismas, tal vez lo sean, lo cierto es que para una persona con mi cuadro de inmunodeficiencia es una carnicería. Mi médico me dijo que no bien llegue a Argentina, él me ataja allá. Para una persona que es discapacitada, con este cuadro, con las defensas casi nulas, voy a cometer la demencia de tomarme un vuelo a Cancún, y abordar un avión de regreso a Argentina. Pero no tengo un ticket, no tengo nada, supuestamente el cónsul argentino habló con la gerenta de Aerolíneas Argentinas y hay un lugar reservado para mí. Yo rescato la voluntad de traerme de vuelta, pero a un costo físico para mi organismo que es gravísimo: una enfermedad crónica en medio de una pandemia, dos aeropuertos llenos de miles de personas… la otra era quedarme en México y morir, porque el 4 de abril debo inyectarme una dosis de mi tratamiento, que cuesta cerca de US$ 5.000; y si no lo hago el riesgo de muerte es altísimo”.

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