Tarde, a medias y a dedo. Así es la intervención de Correo Argentino que resolvió la jueza Marta Cirulli, ella misma imputada en el vaciamiento de la empresa de la familia Macri. Hasta ahora, se sabía de la medida y de su alcance, que es nombrar un coadministrador de la empresa que trabajará junto a los actuales administradores y síndicos, también imputados por el vaciamiento. Pero El Destape accedió al nombre del designado a dedo como coadministrador. Se trata de Carlos Ángel María Ferrario, un ex juez comercial que trabaja en un estudio de la city porteña y es árbitro de la Bolsa de Comercio. Un perfil conservador, del establishment, del que Mauricio Macri no deberá estar tan preocupado. Y que, según las propias normas judiciales, debería haber sido sorteado.

La jueza Cirulli designó a Ferrario el lunes pasado. Según informó a sus superiores, las camaristas Maria Lilia Gomez Alonso y Matilde Ballerini, lo designó a dedo, “pues -según Cirulli- no existe reglamentación administrativa para el nombramiento de coadministradores”. El Destape consultó a varias fuentes vinculadas al fuero comercial e interiorizadas en este tipo de intervenciones y que desmintieron esta cuestión. Citaron la resolución 528 del 2005, donde el Consejo de la Magistratura estableció que “en los casos en que corresponda la intervención de un profesional, los Tribunales nacionales y federales de todos los Fueros con sede en la Capital Federal deberán designarlo por sorteo entre los integrantes de las listas auxiliares de la Justicia remitidas por las entidades profesionales”. La jueza Cirulli tomó su nombre del listado entregado por el Colegio Público de Abogados, pero informó que no hizo ningún sorteo.

 

 

Ayer, Ferrario fue hasta el juzgado de Cirulli para aceptar el cargo. Dejó como domicilio Florida 537, la dirección del estudio Zang, Bergel y Viñes Abogados donde es socio y, según describen en su web, “Lidera el equipo de Arbitraje, Litigio y Resolución de Conflictos. Se especializa en Derecho Civil y Comercial con especial énfasis en contratos, sociedades comerciales y quiebras”. En la jerga del derecho comercial, se sabe que los grandes estudios de ese rubro son, en realidad, los sabedores del derecho y la contabilidad creativa para eludir la ley. Uno de los suyos será coadministrador Correo Argentino, que hace casi 18 años no paga su multimillonaria deuda con el Estado.

Ferrario, según su currículum, se graduó en la Universidad de Buenos Aires en 1969 y luego se especializó en Derecho Societario en la Universidad Católica Argentina. Es conocido en el ambiente comercial, aunque dejó su cargo en el Juzgado Nacional N 6 de Primera Instancia en la Comercial de la Capital a fines de agosto de 2003. Ese año también concursó para el cargo de fiscal ante la Cámara Comercial. Es el lugar que hoy ocupa quien impidió e impide el desfalco que intentan los Macri en Correo Argentino, Gabriela Boquin. En 2003, el ahora coadministrador de Correo Argentino quedó relegado por Alejandra Gils Carbó. Según consta en actas del Consejo de la Magistratura, concursó sin suerte para otros cargos en el fuero Comercial.

Tras su salida de tribunales, Ferrario se desempeñó como uno de los tres árbitros permanentes en la Bolsa de Comercio, cargo al que se accede por designación del directorio de esa institución. Ergo, es un hombre de la city, de las finanzas, del establishment. Del mundo Macri. Su pertenencia al estudio Zang, Vergel y Viñas tiene el mismo perfil.